viernes, febrero 27, 2009

TONY TAKITANI

Más o menos me interesa todo lo que tenga que ver con el escritor japonés Haruki Murakami, gran especialista en las distancias largas, prueba de ello son sus inolvidables novelas TOKYO BLUES y CRÓNICA DEL PÁJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO. Digo “más o menos” porque no es un autor a quien le rindo fanatismo total, como sí a Philip Roth, de quien hasta trato de averiguar claves autobiográficas que me ofrezcan pistas de sus exacerbadas inclinaciones, entre otras cosas, por el sexo, una de las marcas registradas en todos sus libros.
Hace dos semanas un pata me comentó de una película basada en un cuento de Murakami, del libro SAUCE CIEGO, MUJER DORMIDA, el cual no he leído, pero del que me aventuro a decir, con mucho prejuicio a lo mejor, que es una publicación en la que el autor ha aprovechado para consignar, sin previa selección, hasta los relatos que venía trabajando en Word. Más de cuatrocientas páginas. En fin.

TONY TAKITANI (2004), del director Jun Ichikawa.

La he visto tres veces, y no me canso de calificarla como una auténtica delicia visual. Es todo un canto al silencio y un peculiar testimonio sobre la involuntaria soledad.

Como dije, no he leído el cuento en el que se apoya la película homónima, pero creo que no hace falta. Verla es como haberlo leído. Se respira a Murakami desde el minuto 1 hasta el 75.

Shozaburo Takitani es un músico de jazz que evitó luchar en La Segunda Guerra Mundial; es también mujeriego, bohemio y borrachín. Al terminar la guerra, Shozaburo se casa con una pariente lejana, y fruto de esa relación nace Tony Takitani, a quien le puso ese nombre debido a la amistad que tuvo con un militar norteamericano, llamado Tony, y porque seguramente un nombre “criollo” le ayudaría a la criatura a tener más oportunidades en la vida. Sin embargo, la tragedia ya había hecho su acto de presencia, puesto que la esposa y madre del hijo de Shozaburo murió a tres días del parto. Shozaburo, sabiéndose incapaz de criar un hijo, porque solo piensa en las búsquedas nocturnas de la lírica nota azul del jazz, entrega la crianza de Tony en manos de institutrices.

Tony Takitani desarrolla un fuerte mundo interior. Desde niño es un solitario total. De joven estudia Arte y ya de adulto llega a ser un buen ilustrador de piezas mecánicas, lo que impide tener apuros económicos. En Tony no hay espacio para nada que no sea su trabajo artístico, hasta que se topa con Eiko, quince años menor que él. Ambos empiezan a salir, Eiko se califica de “egocéntrica” y le confiesa su enfermiza tendencia por comprar ropa. En la quinta salida, Tony le propone matrimonio, pero ella le dice que desde hace un tiempo está saliendo con un tipo, pero que de todas maneras “lo pensara.” Luego de un periodo prudencial, ella acepta casarse con Tony.

Pues bien, TK es una película en la que se dice poco, tanto los diálogos y la narración en Off son funcionales, Ichikawa privilegia los gestos, los silencios y las miradas de Tony, y no es ajeno a la máxima que configura a los perdurables personajes de Murakami: Tony, al igual que Toru Watanabe (TB) y Tooru Okada (CDPQDCAM) son presos de pasiones descontroladas, aman demasiado, lo aguantan todo en pos de mantener el sentimiento por las mujeres que los tienen en vilo, son reacios a privilegiar el orgullo masculino, porque para ellos amar no es una opción, no es una oportunidad, sino un estado de gracia que siempre han buscado sin buscarlo.

En una de las escenas álgidas de TK, Tony le pide a su posible joven ayudante usar la ropa de Eiko, en claro testimonio de que la muerte de su esposa no había hecho otra cosa que no fuera la de solidificar su sentimiento por ella, que con todos sus defectos asentados en la vanidad, la seguía amando tal y como era.

Si desean más luces de TK, les recomiendo este post de Óscar Pita Grandi.

Imagen, TONY TAKITANI

jueves, febrero 26, 2009

Cuenta regresiva. 20 de marzo. Peter Gabriel - "Come Talk To Me"

miércoles, febrero 25, 2009

Ricardo González Vigil sobre LA LÍNEA EN MEDIO DEL CIELO


Hoy miércoles 25, en la sección Luces de El Comercio, se publicó la reseña del crítico Ricardo González Vigil sobre la novela LA LÍNEA EN MEDIO DEL CIELO, de Francisco Ángeles.
La verdad es que me ha gustado mucho.
No suelo pegar textos ajenos en LFDLS, pero creo que es necesario ya que -y lo digo sin problemas- este libro de Ángeles es el más arriesgado y original de la nueva camada de narradores peruanos, lo que no es poca cosa.
A continuación, la reseña de RGV:

LETRA VIVA

Contra el gran narrador
Por: Ricardo González Vigil

Con una prosa esmerada y sugerente, y con un diestro manejo del “montaje” en una trama de “Senderos que se bifurcan”, Francisco Ángeles (Lima, 1977) nos entrega un primer libro digno de relieve: “La línea en medio del cielo”.

Resulta notable el diálogo creador con Julio Cortázar. No solo el simbolismo del “cielo” (la rayuela) y la búsqueda múltiple del “centro” en un mundo-mandala; no solo la atención prestada a la realidad sociopolítica (cuestión desatendida por otros maestros de Cortázar y Ángeles: Henry James, Kafka y Borges), aunque en un país sin nombre preciso, pero con rasgos alusivos al Perú (y, en general, Hispanoamérica). De modo más específico, percibimos el diálogo con uno de los mejores cuentos de Cortázar: “Las babas del diablo” (recreado en el cine por Antonioni en “Blow Up”). Este cuento comienza planteando que no sabe cómo narrar lo que ocurrió, tornando mutante la voz narrativa y totalmente abiertas las posibilidades de lo que pasó: ¿asesinato?, ¿secuestro?, ¿depravación sexual?, ¿pura alucinación? Juegan un rol capital las fotografías que, al ser ampliadas, sacan a flote la “línea siempre oculta” (estamos empleando las palabras que dan título a la segunda parte de la novela de Ángeles) del mundo en que vivimos; fotografías tomadas antes de un asesinato.

Aclaremos que Ángeles no copia a Cortázar, ni el estilo ni los personajes. Ha hecho suya una óptica que se nutre de ricas tradiciones culturales: Poe y los norteamericanos “oscuros” (Hawthorne, Melville, Henry James), los simbolistas, los surrealistas, los expresionistas, Kafka, Borges, etc. Y Ángeles, distante de Borges, no encuentra iluminaciones (al modo del Aleph) que den “sentido” a la existencia; de manera más expresionista que Cortázar plantea una línea que ha partido en dos el cielo, sintiendo “la inmensidad de lo que se desploma y está a punto de aplastarme” (p. 58), convirtiéndose en “algo que ninguna palabra podrá jamás captar (...) y entonces el grito, el grito alto y sonoro sobre el cielo, sobre el cielo por la mitad” (p. 68). Alarido de Munch ante la ausencia de “centro” (logos, sentido).

Además en Ángeles escribir la novela implica una “resistencia”: “El Estado es un productor de historias, simplifica y deforma la realidad, lo que la población no puede ver en los noticieros y en los periódicos. Cada uno vive su propia realidad de espaldas a la gran historia que en secreto se va tramando en la Casa de Gobierno (...) Lo que deberíamos hacer es quitarle ese poder de gran narrador” (p. 75).

ARGUMENTO
Comienza con el final de la historia: el aparente suicidio colectivo de ocho personas. Se suceden luego personajes y situaciones entretejidas mezclando tiempos y sin límites definidos los hechos y su reelaboración ficticia en la novela que estamos leyendo. La narra un viejo que bien puede ser el hombre de la funeraria que vio morir a su amada en el momento en que caminaba en la iglesia para casarse con él, pero también el joven Ignat que entabla lazos con Virginia, unos muchachos que planean actos subversivos y una secta que se interesa por su colección de personas fotografiadas antes de ser asesinadas o inmoladas.

martes, febrero 24, 2009

Releyendo: ESTOS 13

Así como César es mi proveedor de películas, lo mismo puedo decir de mi amigo y hermano Abelardo, librero del campo ferial de libros Amazonas, cuyo stand es uno de los mejores surtidos de dicho lugar.

Hace una semana estuve un toque donde Abelardo. Conversamos, como siempre, de muchas cosas, y minutos antes de quitarme me regaló ESTOS 13 (Mosca Azul, 1973), la histórica antología de los setenta, de José Miguel Oviedo.

Al igual que muchos, he leído varias veces este libro, pero, en mi caso, siempre con un ejemplar prestado o fotocopiado. Así es que ahora con uno propio, bastante usado por cierto, lo volví a leer y lo disfruté como la primera vez.

E13 tiene tres grandes secciones. En la primera nos topamos con el polémico prólogo de Oviedo. En la segunda con una selección de poemas de los trece vates convocados (Manuel Morales, Antonio Cilloniz, Jorge Najar, José Watanabe. Óscar Málaga, Elqui Burgos, Juan Ramírez Ruiz, Abelardo Sánchez León, Feliciano Mejia, Tulio Mora, José Rosas Ribeyro, José Cerna y Enrique Verástegui). Y en la tercera “material periodístico (reportajes, críticas, comentarios, etc.), teórico (manifiestos y polémicas) y textos inéditos (declaraciones personales…).”

Como dicen los verdaderos entendidos, las antologías, aparte de las selecciónes que deben tener la menor cantidad de errores (omisiones), se leen y discuten por sus prólogos. Es muy importante hacer hincapié en este punto porque, así guste o no lo que en ellos se escriban, los prólogos denotan el grado de compromiso del antólogo de turno; es por ello que las antologías que no arriesgan nada y que brindan frescos meramente descriptivos (casi siempre de una página, a lo mucho de página y media) merecen lo que obtienen: el ninguneo.

En este sentido Oviedo se lanza con un estudio acucioso y poco concesivo. Nos brinda, más allá de las virtudes poéticas de los seleccionados, un testimonio de época signada por turbulentos discursos ideológicos y un afán iconoclasta, contestatario, de los poetas que empezaban a aparecer (en especial los del grupo Hora Zero; Estación Reunida también, “poetas de San Marcos que publicaron poco antes (1967 -1968) la revista “Estación Reunida” –a partir de la cual “se inventó un grupo literario que nunca existió,” dice con conocimiento de causa José Rosas Ribeyro, director de la publicación”) en los setenta.

Gran parte del prólogo está dedicado a Hora Zero, en especial a sus líderes naturales Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel. Como se sabe, ambos poetas son los firmantes del manifiesto Palabras Urgentes, que remeció el ambiente literario de entonces, con el que desde el saque mandaban a la mierda a los poetas de generaciones anteriores, salvándose de la hoguera de "improperios" el gran César Vallejo.

Veamos lo que se dice de Martín Adán en PU:

Martín Adán, su tenaz hermetismo y su vuelta a las formas clásicas no tiene ninguna justificación histórica, ni tampoco se ajusta a estos tiempos ni a esta realidad la manera como trata los elementos con que aborda su poesía.

Mirko Lauer y Antonio Cisneros tampoco se salvaron de la hoguera:

Lauer y Cisneros perdidos en el círculo de la problemática burguesa, oscilando dentro de un intelectualismo helado y estéril. Y otros “jóvenes” dentro de pueriles rezagos románticos o los propósitos de atrapar la realidad a partir de una experiencia personal, dejando de lado la experiencia de clase que hoy pospone a ese remanido movimiento de hace muchos años.

Como puede colegirse, Pimentel y Ramírez Ruiz no tenían pelos en la lengua. Pero como bien decía Roberto Bolaño: si dices lo que quieres, debes escuchar lo que no quieres. Es por ello que la dupla P – RR también tuvo respuestas, como esta de Cisneros:

Compañeros: Veo que el primero número de Hora Zero lo han empezado con el pie derecho –que la próxima lo escriban con la mano. Así mismo no puedo dejar de felicitarlos por una serie de descubrimientos, sobre el Perú (“país latinoamericano, subdesarrollado”), el mundo (“la sucia y poderosa mano del imperialismo norteamericano”)… Perlas que forman, desde ya, el Pequeño Larouse de Gran Lugar Común…

Oviedo nos explica la intención de la poesía de HZ: acercar la poesía al pueblo, volverla masiva, llevarla a la calle. El crítico no se muestra del todo de acuerdo con esta tendencia, sin embargo, aquel parecer personal no le impide reconocer que esas “expresiones” sí debían tomarse en cuenta, ya que eran las que conformaban el tono de combate, lucha y entrega que se respiraba por doquier a inicios de los setenta.

De los horazerianos (Pimentel, RR, Mejía, Nájar, Morales, Cerna), Oviedo trata bien a Verástegui, cosa que es entendible porque para ese entonces el poeta ya gozaba de la celebridad de EN LOS EXTRAMUROS DEL MUNDO.

Las páginas dedicadas a Estación Reunida (Mora, Burgos, Rosas Ribeyro, Málaga) son pocas. La estrella del prólogo es HZ. Aunque cabe indicar que los poetas de ER tenían más conciencia política, revolucionaria, en ese aspecto estaban muy lejos del espíritu chongueril de HZ.

Aunque breve, pero certero, el crítico rescata a los insulares de la selección: Watanabe, Sánchez León y Cilloniz, los que andaban más preocupados en buscar una voz propia a una colectiva (HZ). Aunque eso sí, y tal y como ocurre ahora, todos los poetas se conocían, frecuentaban los mismos bares, tenían inquietudes parecidas. Por ello, no es de extrañar que también se incluya a Watanabe en ER.

Por momentos parece que el prólogo fue escrito bajo el asesoramiento de un duendecillo cachoso. La ironía de Oviedo es descomunal. Los horazerianos son sus principales blancos, como puede leerse en la página 20, en la que se pasa revista a la lista de quejas de los capitaneados por Pimentel y Ramírez Ruiz, como la cantaleta de la poca presencia en medios que siguen “al servicio de la generación anterior y de los viejos,” cuando lo cierto era que gozaban de páginas enteras en revistas como Caretas y Oiga.

Que el antólogo nos explique:

A esta flagrante contradicción se suman otras: Hora Zero liquida y remata la poesía peruana entre otras cosas porque “estaba circunscrita a ámbitos cerrados, olía a Biblioteca Nacional”, lo que no les impedirá organizar cinco recitales en ese mismísimo lugar en 1971; condena a “los jóvenes que llenan los cafés de Lima o inflan la burocracia”, pero ellos han llenado los primeros y han llegado a inflar a la segunda; exaltan a Lukács pero no conocen a Thomas Mann; Casi todos han publicado libremente textos en el Suplemento Dominical de “El Comercio” sin hacer mayores salvedades por esa aparente concesión. No, evidentemente los grupos poéticos no alcanzaron una definición transparente o a vertebrar un pensamiento más o menos claro sobre la función de la poesía y el sentido de ese ejercicio en un país como el Perú. Se han desgarrado las vestiduras, pero olvidaron por qué lo hacían.

Duro, ¿no?

Empero, hay un fragmento que, al menos a mí, me da la seguridad de la honestidad con la que fue llevado este trabajo.

Aquí va:

De lo que sí no queda duda es de que los mismos jóvenes que no sirvieron como conductores o teóricos –hablo de los que se comprometieron a serlo, han revelado ser buenos y hasta excelentes poetas, lo que al fin de cuentas, es lo más importante y lo que basta para apreciarlos.

Cierto. Estoy totalmente de acuerdo. La poesía, cuando es buena, siempre estará por encima de los sentimientos menores, ajustes de cuentas, despechos sentimentales y las asquerosas diferencias ideológicas.

A lo largo de los años siempre he escuchado –vaya novedad, en los bares pululados de poetas sin lecturas básicas- que Oviedo no incluyó a Pimentel en ET debido a irreconciliables diferencias personales. Eso ocurre cuando se repite como papagayo lo que otros dicen, cuando se da más bola a versiones con sabor a ron (sin rodajitas de limón) que a los verdaderos motivos de la no presencia del autor del librazo AVE SOUL, los cuales están en el mismo prólogo.

No es que el crítico haya “choteado” al poeta. Pimentel se excluyó. Oviedo, aparte de agradecerle, reconoce que sin su ayuda, sencillamente E13 no existiría.

Dejo la selección de poemas para el final.

En la sección Documentos encontramos un riquísimo muestrario de lo que fue ese peculiar backstage poetil. Tenemos el extenso cuestionario del antólogo y las respuestas de Sánchez León y Mejía; las declaraciones de Rosas Ribeyro, Verástegui, Cerna y Cilloniz; el intercambio de cartas entre Cisneros y Pimentel, por motivo de un duelo poético que terminó llevándose a cabo en el auditorio de la Biblioteca Nacional; el manifiesto Palabras Urgentes, la respuesta de Cisneros (un fragmento de ella líneas arriba). Sin embargo, resalto la delicia del artículo “De “v” a v” “, del recordado José B. Adolph, publicado en La nueva crónica el 15 de abril de 1972, en el que disecciona algunas declaraciones de Verástegui, de las que se vale para detallarnos en qué consiste la verdadera rebelión en poesía. “Al poeta –si es buen poeta- se le pueden perdonar los absurdos teóricos, pero no al teórico. Que prefiera a Eielson es su pleno derecho, pero siempre y cuando conozca lo que rechaza, y no sólo lo que prefiere. La honestidad es uno de los pilares de la sabiduría.” ¿Qué tuvo que decir Verástegui para que Adolph escriba ese artículo? Fácil: el niño genio había denostado de Vallejo sin haberlo leído. “Yo no lo he leído, porque en mi pueblo no habían libros de él. Cuando alcancé a los libros, ya no me interesaba.”

Todos los poetas de ET, como es obvio, han envejecido. Lo más importante es que el tiempo no le ha pasado la factura a su poesía, en ella sigue vigente la frescura y la irreverencia, y el privilegio del instinto ante todo.

Por ello, de la sección Poemas, quedé nuevamente embelesado con Sánchez León (gran poeta subvalorado, creo), Morales, Ramírez Ruiz, Mora, Watanabe y Verástegui. Como tengo la política de no escribir sobre lo que no me entusiasma, no ofreceré detalles de lo que de esta sección no me gustó. Aunque con algunos de los “no mencionados” me quedó la sensación de que el mayor mérito poético, involuntario la verdad, radica en el hecho de haberse dado a conocer en un contexto tremendamente especial.

ESTOS 13 no es una antología que pretendió ser definitiva. Y pienso que hubo factores que confluyeron en pos de su perdurabilidad, los cuales solo acaecen en privilegiados momentos históricos en los que felizmente no hay lugar para el cálculo, la racionalidad, pero sí mucho espacio y aura para las utopías, así parezcan descabelladas, y el placer de vivir, vivir a plenitud.

Una reedición de E13 no es una mala idea. ¿Quién se hace cargo del reto?

Imagen, ejemplar de ESTOS 13

domingo, febrero 22, 2009

Zulu, ¿qué fue de tu vida?

Como se dijo alguna vez: los blogs son los puentes idóneos para ser visto y escuchado. Cada vez estoy más seguro de aquello. Acabo de encontrar el blog Zulu ¿Qué fue de tu vida?, una joyita llamada a ser el tapadito de los amantes y seguidores de la arqueología del rock peruano.

Zulu Makeba -apodo que acompaña a Miguel Ángel Ruiz Orbegoso desde sus años escolares en el colegio Santa María, a causa, como puede colegirse, de su enorme “bembaza”- fue un cantante bastante requerido por no pocos grupos de la escena local sesentera, su voz en corto tiempo se volvió mítica, al punto que llegó a ser parte, entre otros y por periodos regulares, de Los Shain´s y Traffic Sound, o sea, para nada poca cosa.

No pocos le auguraban a Zulu una prometedora carrera como solista, pero por esos misterios que rodean la vida de artistas ungidos, este, literalmente, decidió desaparecer de la movida rockera, dejando a más de uno desconcertando, lo que llevó a que se tejieran innumerables versiones de las razones que lo impulsaron a vivir en el silencio, corriendo el riesgo de quedar en el olvido.

El lp ZULU (1974) es la prueba de que estamos ante alguien que fue tocado por los duendes musicales. Basta escuchar las doce canciones de esta producción para corroborarlo. Algunas de ellas nos recuerdan a la mejor etapa de Charly García (hasta podría decir sin inconvenientes que es superior al perdurable argentino). Sé que las comparaciones son odiosas, en lo personal trato de evitarlas siempre, pero considero necesario hacerlo en pos de “graficar” los alcances de Zulu para los que, como yo, tienen poquísimas noticias suyas.

De todas las canciones, me quedo, por cuestiones personales (capricho del gusto), con: “Como una escalera,” “Cariño grande,” “Laberintos,” “San Isidro de mí,” “Como lirios en mí,” “Alegría,” “Como lirios en el campo” y “Si en el cielo yo viviera.”

Ahora, que no se piense que estoy posteando sobre algo inubicable. Nada me jode más que el “caletismo ilustrado.” En el blog de Zulu (linkeado en rojo intenso en el primer párrafo) es muy fácil descargar todas las canciones de su primer y único lp, en clara muestra de que la grandeza de los artistas de verdad no solo está signada por la sencillez, sino también por la generosidad.

Vale la pena escucharlo una y otra vez, es no menos que una maravilla.

Imagen, lp ZULU (1974)

domingo, febrero 15, 2009

BERLIN

BERLIN (1973). El mejor álbum de Lou Reed.

Aunque para algunos lo mejor de Lou seguirá escuchándose en The Velvet Underground. Cuestión de gustos...

Lo que llama la atención de BERLIN es su apreciable equilibrio musical, el cual no se percibe en otros trabajos como TRANSFORMER, NEW YORK, SALLY CAN´T DANCE, THE BELLS, METAL MACHINE MUSIC y demás; lo que no quiere decir –porque hay que estar mal de la cabeza para entenderlo así- que sean producciones menores, sino que estos son perdurables gracias a su invalorable irregularidad.

Sumemos también que la fuerza que siempre ha caracterizado a este artista radica en este álbum: la contundencia de la letra.

Creo que uno tendría que ser un soberano insensible para no disfrutar, sufrir y soñar con los versos que sostienen las diez canciones del álbum. Ninguna de ellas es un eslabón perdido. Escuchar BERLIN es también como leer un poemario, o mejor dicho: un gran poemario en el que se nos susurra, con mucha complicidad, el frágil proceso de una historia signada por la degradación, acicateada por la depresión y la furia en “Lady Day”, “Men of Good Fortune”, “Caroline Says (1 y 2)”, “How Do You Think It Feels”, “Oh, Jim”, “The Kids”, “The Bed” y “Sad Song.”

BERLIN fue un fracaso ni bien salió a la luz, tanto en ventas como en críticas. Muchos creían que debido a ello Lou no incluía en el Set List de los conciertos las canciones del álbum. Sin embargo, basta hurgar un tanto en la vida del artista para darnos cuenta de que esta producción es quizá la más personal de toda su carrera. El álbum significó para Lou una suerte de exorcismo, la necesaria bisagra, no para ahuyentar sus demonios, sino para tenerlos bajo control. Es por eso el desconcierto de sus fans, que esperaban la misma ruta del álbum anterior, el inagotable TRANSFORMER.

Son las nuevas generaciones las que han posicionado este álbum como lo que es: el mejor de Lou Reed. Añadamos también que Lou ya perdió el “temor escénico” con BERLIN, al punto que el director de cine Julian Schnabel dirigió, en 2006, LOU REED´S BERLIN, el cual, si no pueden conseguirlo en Amazon, pues una vuelta por Polvos Azules no estaría nadita mal.

Imagen, BERLIN.

jueves, febrero 12, 2009

Dos de The Who

So Sad About Us



Sister Disco

martes, febrero 10, 2009

El blog de Heduardo: El Rock Peruano (1957 - 1972)

Terminé de leer ROCK SPRINGS (Anagrama, 1990), de Richard Ford. Es un librazo de cuentos de corte minimalista. Un estilo totalmente ajeno a lo que puede leerse de este autor en EL PERIODISTA DEPORTIVO y EL DÍA DE LA INDEPENCIA, dos de las tres novelas del ciclo Frank Bascombe.

Mientras leía RS no dejaba de aseverar la superioridad de Ford ante Raymond Carver. Sé que puede sonar hasta gratuito, pero hay que leer RS para salir de dudas.

Es así que, con esa obnubilación por el estilo minimalista de Ford, me puse a navegar por Internet en busca de novedades. Y encontré una que llamó mi atención: el blog de Heduardo, el conocido artista gráfico de Perú 21.

Bajo su cuenta blogger, Heduardo administra varios blogs dedicados a distintos temas, pero uno de ellos acaparó mi atención: el que da cuenta del rock peruano , muy en especial los posts sobre los años comprendidos entre 1957 y 1972.

Hace muy bien Heduardo en calificar, en la leyenda, al rock local de ese entonces como el mejor de toda Latinoamérica. Para ello se vale de la chambaza –placentera por cierto- de haber subido las canciones de un buen número de grupos de la época; es por ello que podemos encontrar cosas de los Traffic Sounds, Los Shain´s, Texao, Laghonia, El Polen y muchísimos más.

Un blog de esas características solo puede ser hecho por alguien que ha vivido haciendo suyas esas canciones. Las seis horas que este blogger las pasó escuchándolas están más que justificadas, teniendo aún la sensación de repetir la faena por muchísimos días más.

El Rock Peruano merece ser "escuchado" (el número de visitas del contador no le hace justicia, la verdad). Estamos ante una más que estimable muestra de arqueología musical.

Imagen, Heduardo

viernes, febrero 06, 2009

Los Mad´s

Los Mad´s (1966 - 1969): Manolo Ventura (guitarra, voz), Bill Morgan (bajo, voz), Alex Ventura (guitarra, voz) y Richard "Bimbo" Macedo (batería, percusión).

El mejor grupo en la historia del rock peruano. Nunca grabaron un LP.

Entre otras cosas, fueron teloneros de los Rolling Stone.

A continuación, unas cuantas canciones en video. Con el ruego de su difusión.

Que hable el buen Rock and Roll.


Birds in my Tree



Rock `N Roll Woman



Tumor Bossa



Fly Away



Feels Like



Baby Latina



Rock N Roll Woman by Buffalo Springfield (cover)



If You Feel



Birds in my Tree by Starwberry Alarm Clock (cover)

martes, febrero 03, 2009

TARKUS

Hace algunos días di cuenta de Tlön y su homónimo cd, en el que se rescataba la esencia del setentero grupazo peruano-argentino Tarkus. Rock pesado en castellano, tributario de la rúbrica de Black Sabbath.

Pues bien, hace unos días llegó a las oficinas de LFDLS el cd del histórico lp TARKUS, de 1972.

Como suele suceder con las verdaderas obras de arte que no tuvieron la suficiente atención en su momento, el tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar. TARKUS es una producción histórica.

Ocho temas nutridos de desenfreno y poesía: “El Pirata”, “Martha ya está”, “Cambiemos ya”, “Tempestad”, “Tema para Luis”, Tranquila reflexión”, “Río tonto” y “Tiempo en el sol”.

Alex Natahnson (voz, guitarra, coros), Darío Gianella (guitarra), Guillermo Van Lacke (bajo) y Walo Carrillo (batería) fueron ungidos por los canábicos duendes musicales durante el corto pero intenso tiempo de grabación: del 3 de abril al 16 de mayo de 1972.

Como no es mi intención levantar a Tarkus por levantar, es menester decir que este cd del lp es irregular, lo cual para nada es poca cosa, y con mayor razón tratándose de una primera entrega que se ha resistido a envejecer. Tal y como pasa con los libros de cuentos, y en especial si hablamos de los buenos, de los ocho temas considero que lo mejor está en “Martha ya está”, “Tema para Luis”, “Tranquila reflexión”, “Cambiemos ya” y “Tiempo en el sol”, con los que Nathanson, Gianella, Van Lacke y Carrillo llegan a ser una sola carne, un solo oído, un solo ritmo, un gran grito de furia desgarradora que coquetea con la melodía y la atonalidad…

Se sabe también que en estos últimos años estamos siendo testigos de una eclosión de nuevas bandas heavy locales. En no pocas de ellas noto lo que antes no: mucho talento y escuela. Sus influencias son, en casi todas, foráneas, lo que no debe reprocharse bajo ningún aspecto. Sin embargo, estoy convencido de que es imperante que se acerquen a Tarkus y beban (beban) de su férrea propuesta y forjen mística, tradición...

Para los interesados: pueden adquirir el cd TARKUS en La Caverna Beat (Quilca, 294). O si quieren escuchar estas canciones y más, aprovechen en ir al concierto de Tlön este jueves 5, a las 10 de la noche, en el bar De Grot (arcos de la Plaza San Martín, entre el Jirón de La Unión y Carabaya).

Por cierto, este jueves pinta muy bien, ya que a las 7 y 30 en El Averno, en Quilca por siempre, se llevará a cabo un interesante conversatorio organizado por el poeta Rodolfo Ybarra, en donde estarán los escritores Julio Durán, Rafael Inocente y mi causa Martín Roldán Ruiz disertando sobre la novela peruana de la violencia política.

(Muchos ya la tienen clara: con atención en el conversatorio y harto desenfreno, horas después, en el concierto de Tlön, o sea, Tarkus.)

Imagen, TARKUS

domingo, febrero 01, 2009

Miguel Ríos & Manolo García - "Insurrección"