lunes, agosto 20, 2012

Enajenación




Un joven ecuatoriano me pregunta cómo va la narrativa peruana. Le doy una opinión general, pero no tarda en especificar su pregunta, quiere saber cómo va la narrativa escrita por los nuevos escritores peruanos. Al parecer, y aunque no lo diga, es un atento seguidor de blogs literarios peruanos, me pregunta por Thays, Faverón, Yrigoyen y, obvio, por mis  antologías Disidentes 1 y 2. Aunque no me lo haya dicho, sé que es escritor. Me cuenta que está de paso por Lima. Me habla sobre Urcos, Pisaq y Ollantaytambo, lugares que de todas conocerá en los próximos días.

Prendo un Pall Mall rojo. Tengo prendida la portátil, vengo escribiendo un pequeño post sobre la izquierda peruana. Ni bien termino el tercer párrafo, el amigo ecuatoriano me pregunta si le puedo recomendar una novela breve peruana. Y tengo que ir a la fija, cada vez que me piden recomendaciones, siento que mi capacidad de lector se pone a prueba. Entonces le hablo de Obsesión (Ediciones Altazor) de Alina Gadea (imagen tomada de aquí).

A los que hemos leído la anterior novela de la autora, Otra vida para Doris Kaplan (Borrador Editores), sabemos que esta segunda entrega la confirma como una de las voces de mayor proyección de la narrativa peruana última. No es para menos, en Obsesión todo está equilibrado, nada sobra y cada página exuda verdad. Si en su novela anterior Gadea apeló a la sugerencia y la ambigüedad, aquí es todo lo contrario, puesto que sus personajes se despojan del duro corsé de las apariencias y dan rienda suelta a una suerte de violencia interna, capaz de hacerles perder el control, porque solo de esta manera, perdiendo el control, dejando de lado la careta, encontrarán la libertad y plenitud, no importa si estas sean pasajeras, puesto lo que les interesa es vivirlas, nada más.

Marcelo Durand es un respetado psiquiatra que se enamora de su paciente, la joven escritora Yvonne. Durand lucha contra las imposiciones sociales, está casado con Carola, mujer plástica y sumamente preocupada en proyectar la mejor imagen posible, además, tiene que preservar lo que con mucho esfuerzo ha logrado con su esfuerzo. Sin embargo, sucumbe ante la fragilidad y ansia de Yvonne. Ambos consiguen vivir un romance. En buen decir, Durand se apodera de ella, y a ella no me fastidia ser la “otra”. Pero el aturdimiento le dura poco a Yvonne.

Una historia que tiene todos los visos del Thriller psicológico, pero que en la pluma de Gadea se impone a la taxonomía del género, teniendo de esta manera una novela que explora la condición humana en situación límite, canalizado en un invisible discurso que no es más que el sendero sexual que enajena a ambos personajes, que se necesitan en el amor ideal, pero que por sobre todas las cosas son esclavos de la más irracional, y comprensible en verdad, (in) dependencia sexual que los lleva a tomar actitudes que se refocilan en el daño, el despecho y la venganza mutua.

Obsesión es de esas novelas que mueven al lector. Obsesión, sencillamente, es la novela de una genuina escritora.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Prendo un Pall Mall rojo...

1:51 p.m.  

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