martes, enero 31, 2012

La libertad de Franzen


El pasado domingo en La República, Alonso Cueto nos entregó un extraordinario artículo sobre una de las mejores novelas publicadas en los últimos años: Libertad de Jonathan Franzen.

...

Walter Berglund es trabajador, honesto, idealista, defensor del medio ambiente, aferrado tanto a su matrimonio como a sus principios morales. Richard Katz, su amigo y compañero de cuarto en la universidad parece ser lo contrario: compositor de rock frustrado, indisciplinado, aventurero, vagabundo, y cultor del sexo casual. Al inicio de su historia común, ambos amigos se siguen queriendo, se siguen viendo. Una de las razones es la esposa de Walter, Patty. Patty es la sobreviviente de una violación, una experiencia que le recuerda la traición de sus padres. Pasados unos años ha decidido contar la historia y de paso, su relación con su marido Walter, y su amigo, Richard.
Esta historia, una exploración en la amistad, el amor y el matrimonio, es el punto de partida de la novela Libertad del norteamericano Jonathan Franzen, que puede encontrarse en las librerías limeñas (editorial Salamandra). Es probable que ningún otro libro haya tenido la difusión de éste en el 2011. Una foto de Franzen (nacido en 1959) apareció en la portada en la revista Times con el título “American novelist”. Por otro lado, las críticas y reseñas han sido unánimemente elogiosas y no ha resultado infrecuente en ellas el calificativo de obra maestra. El libro lleva vendido varios millones de ejemplares, algo insólito en una novela de su complejidad y extensión. Como su novela anterior, Las Correcciones, Libertad es el resultado de nueve años de trabajo, con sesiones de diez horas diarias, en una computadora (que el autor se apresura a aclarar no tenía acceso a Internet).
Alrededor de los personajes principales de la historia hay muchos otros. Los más importantes son los hijos de la pareja, Joey y Jessica, pero están los hermanos, las tías, los vecinos, los novios y amigos de los hijos así como Lalitha, la asistente de Walter. Libertad es una lectura más bien insólita en la novela moderna, en la que han primado el minimalismo, la fragmentación y las historias asépticas. Las traiciones, obsesiones y el melodrama que surgen de sus páginas nos recuerda a la novela decimonómica. Es una historia íntima y social, individual y panorámica. Franzen quiere contarlo todo, desde lo que ocurre en la soledad de un dormitorio una noche con un personaje hasta los movimientos de los poderes y de la prensa en la era Bush. Sin embargo, como cualquier gran escritor, nunca llega a ninguna conclusión sobre sus personajes. La familia como tema ofrece una enorme variedad de relaciones pero Franzen extiende su arco argumental a las enormes dificultades de la amistad, en una sociedad marcada por la competencia (la obsesión de quién es más exitoso parece obsesionar a Walter y también a Patty).
La capacidad de contar historias del autor va de la mano con su talento para realizar pequeñas reflexiones paralelas. En uno de los episodios, Patty va a buscar una cerveza y debe escoger entre varias marcas. Decide entonces ir a otra tienda a buscar vino, pero no se decide. Se da cuenta de que no es capaz ni siquiera de resolver un problema trivial: dónde encontrar algo de tomar para una reunión de amigos. Un breve comentario la acompaña: la infelicidad es un estado en el que ninguna de las salidas parece aceptable, un punto en el que ha desaparecido el futuro.
Como en cualquier novela moderna, la percepción de los personajes es el punto de partida del narrador. Walter cambia de opinión, de principios, de emociones. Tan pronto piensa en unas reglas válidas como en las contrarias. Es capaz de matar a un gato para defender a sus amigos, las aves, pero también de arrepentirse. Cambia sus relaciones con Walter, con Patty, con sus hijos. Franzen nos ofrece un caleidoscopio de puntos de vista, en distintos personajes y dentro del mismo. Esta delicada, inteligente esquizofrenia ilustra un universo bañado por la relatividad y obviamente por la soledad. En ese universo nada es seguro pero lo que resulta conmovedor en sus personajes es que creen que nada puede darse por perdido.
La gran pregunta de este libro es qué es lo que hemos hecho con la “libertad”, esa premisa que la cultura occidental ha puesto en nuestras manos con el supuesto de que ella nos hará felices. Uno de los vecinos de los Berglund comenta que ninguno de ellos tiene “talento para vivir”. Al llegar al electrizante final del libro, el del reencuentro de los protagonistas, narrado como mano maestra, nos preguntamos qué papel juegan la moral y los instintos en nuestra vida. ¿Estamos representados de veras por nuestras convicciones morales o por nuestros deseos y pulsiones? ¿Es posible distinguir entre ambos? ¿Y alguna vez podemos afirmar que tomamos una decisión definitiva, que va a enrumbar nuestra vida? ¿Acaso es posible siquiera pensar en una vida con un rumbo?
Hace mucho que no me había sumergido con tanta pasión en una novela de las dimensiones de Libertad. Sus frases despiertan nuestra expectativa por la intriga sin perder su capacidad de exploración y de profundización en la vida de sus personajes. Una novela que cuenta historias puede ser, como es el caso de Libertad, de una enorme profundidad y complejidad. El arte de contar historias y el sombrío placer de explorar en ellas coinciden en sus escenas. Sus personajes tan desesperadamente vulnerables se quedan con nosotros. Son unas pobres gentes que no han renunciado a continuar. No han dejado de hacer uso de su “libertad” a pesar de todo.

lunes, enero 30, 2012

Harold Bloom: "Siempre he sido un outsider"



En El Cultural.es esta excelente entrevista de Cristina Carrillo de Albornoz a Harold Bloom, a razón de tres libros suyos de reciente aparición en España.
Más de allá de estas publicaciones, las respuestas del escritor y crítico no dejan de ser iluminadoras e inspiradoras.

...

Hace mucho tiempo que Bloom ha interiorizado esos poemas que le han acompañado desde la infancia y que ahora recita, como invitándonos a un mundo mucho más bello del que sus ojos ven. Y entonces uno se da cuenta que las palabras son más que suficientes. En su compañía amable y espontánea -llama a sus cercanos siempre dear, my son, my child-, lo banal no tiene espacio; incluso uno se olvida del bastón que necesita para dar un paseo cada 15 minutos y mejorar la circulación de sus 81 "ya inocentes años". No es ahora Bloom ese hombre enorme que todos conocemos: el escritor ha adelgazado más de 40 kilos.

Bloom nos hace trascender. Su talento es innegable pero debe mucho a su excepcional memoria. Una memoria portentosa, similar a la de un prodigio matemático o musical, capaz de captar las escondidas estructuras, en su caso de los textos.

El porqué de su obsesión
Desde que a los siete años descubriera la poesía de Hart Crane como “una experiencia abrumadora”, su forma de vida ha sido la literatura. Y ese es el subtítulo de su penúltimo libro, Anatomía de la influencia donde vuelve al tema literario obsesivo de su carrera de crítico: la influencia. Lleva más de 50 años analizando la influencia, trazando secretas genealogías literarias, descubriendo los verdaderos ancestros de los mejores poetas, “algo difícil -señala- porque los grandes siempre enmascaran sus influencias”. En este libro ha querido “contar todo lo que he aprendido sobre cómo la influencia determina la literatura”. De hecho, lo describe como retrato autocrítico en el que “trazo mi propio mapa mental de escritores y críticos que me han inspirado”. Comienza volviendo a su idolatrado Shakespeare, “el universal e insoslayable padre fundador de todos”, para pasar a Blake, Whitman y demostrar cómo el Satanás de El Paraíso Perdido de Milton es el retoño de Hamlet. Mientras tanto, escribe una obra de teatro sobre Whitman y el Cervantes en Nueva York prepara una gran exposición sobre su obra el próximo mes de abril.

-Han sido siete años, desde 2004, los que ha tardado en escribir Anatomía de la influencia.
- He tardado tanto por mis enfermedades sucesivas. Había escrito un borrador tres veces más largo y finalmente la magnífica editora Allison McKeen me ayudó a cortarlo.

- Dice que en sus largas noches de recuperación de esas enfermedades se despierta y se pregunta el porqué de su obsesión con el tema de la influencia. ¿Cómo nació esa obsesión?
- De niño estaba abrumado por la inmediatez de los poetas a los que amaba. Mi subjetividad se formó leyendo poesía desde los diez años. Con esa edad, parecía que los poemas se memorizan solos en mí. Muchos fueron hospedándose en mi mente y el placer de poseerlos en la memoria me ha mantenido muchas décadas.Y al interiorizarlos, y llevarlos conmigo tantos años, reverberaban en mi cerebro, enfrentándose unos con otros, y creando relaciones complejas entre ellos en forma de modelos enigmáticos. Recuerdo la conexión que hacía entre Blake y Crane, de Milton en Shelley, de Whitman en T.S. Eliot o en Wallace Stevens. Gradualmente los ecos, alusiones y búsquedas de fuentes fueron transcendiendo hasta convertirse en un tema crucial. Y mientras escribía mi disertación sobre Shelley para mi doctorado, comprendí de que el gran problema por resolver era el de las influencias.

- Ese mapa de genealogías...
- Sí. Wallace Stevens estaba obsesionado por la genealogía de su familia en Pensilvania. En una de sus cartas a un experto en genealogía le escribe una línea que Nietzschte habría admirado: “Genealogía es el arte de corregir los errores de los otros expertos en genealogía ...”. Una de mis amigas era su hija Holly, mi nexo con su padre, al que sólo vi una vez.

- En su libro Genios incluye a muchos escritores en español además de Cervantes, como Paz, Borges, Cernuda o Lorca.
-Con Borges, cuando nos veíamos en Nueva York, discutía mucho sobre la influencia literaria, aunque él siempre la idealizaba pues excluía cualquier rivalidad. Mi favorito es Cernuda. No sé por qué hay críticos españoles que no le aprecian. Para mí es uno de los dos mejores en lengua española del XX; es el poeta de poetas, increíblemente refinado. Lorca es un gran poeta pero más popular. Yo prefiero leer a Cernuda.

El gran poeta español es Góngora
-¿Cuáles son los puntos esenciales en el mapa de los genios españoles?
- Todos tiene una relación muy compleja con la grandeza de la literatura del Renacimiento y barroco español. El gran poeta español es Góngora. Con él, los otros grandes exponentes del barroco, Lope de Vega, Calderón, Quevedo, crean un grupo de literatura tan poderosa y rica que combinado con el mayor genio de todos, Cervantes, producen un efecto abrumador en todos estos escritores de lengua española del XX.

-¿Cómo ha cambiado su forma de pensar durante la escritura del libro?
-Es simplemente un cambio de perspectiva. Shakespeare, y luego Shelley, usan la palabra influencia para referirse a lo que llamamos inspiración y me parece que es la forma básica de entenderlo. Originalmente escribí The Anxiety of Influence en el verano de 1967, aunque no lo publiqué hasta enero de 1973. Me llevó mucho tiempo hasta que maduré dónde quería ir. Luego escribí una secuencia de libros, el más importante El Mapa de Misreading sobre las afinidades y nexos entre escritores, que también desarrollé en libros como La escuela de Wallace Stevens (Pre-Textos). Pero tenía que volver a combatir la visión que se defiende en Occidente respecto a que la influencia es un proceso benigno, distante, que evolucionó como un beneficioso impulso hacia un escritor posterior de uno anterior. Yo creo en la forma antigua de influencia, muy importante en los griegos, que es la de agon, es decir, la lucha por el lugar más prominente. Es una competición que los griegos extendían a la política, al derecho, al deporte, al arte y a todo tipo de organización social. Con mi combate, seguramente una visión idealista, quise forzar a los lectores y poetas a reconsiderar la influencia. En realidad lo que yo llamo influencia es amor literario. Amor entre escritores pasados y futuros. La presencia del amor es vital para entender lo maravillosamente que funciona la literatura. Creo que mi primer libro se debía haber llamado Las ambivalencias de la influencia; la palabra ansiedad fue desorientadora.

-Dice usted que no diferencia entre amor humano y literatura: “la vida imita al arte”.
- Es dictum con el que Wilde brillantemente vulgariza a mi gran héroe Walter Pater. Y es la visión de Henry James. Y la mía. Cualquier diferenciación entre literatura y vida es equívoca.

Los equívocos de la realidad
-La literatura es su forma de vida. Vivir transcendiendo, en ese mundo de genios, ¿le ayuda a afrontar la realidad?
-Como bien sabe, la realidad es un término muy equívoco. ¡La palabra realidad quiere decir tantas cosas para cada ser humano! Y en el siglo XXI, la realidad es virtual. Para mí la literatura no es sólo lo mejor de la vida sino una forma de vida que no tiene otra forma. Cuanto mayor me hago, más intensifico mi búsqueda de la vitalidad en la literatura. Siempre fue una gran liberación sentir la libertad a través de mi amor hacia los grandes poetas. Recuerdo como si fuera ayer la extraordinaria fuerza y el deleite que me causaba leer a Crane o Blake de preadolescente (diez u once años), y ello a pesar de que no tenía noción de lo que contaban. ¿Por qué esa extraordinaria experiencia de enamorarte violentamente de la gran poesía y de su poder antes de entenderla? Porque a veces, la poesía esta encarnada en uno, y otras, como en mi caso, hay una voz que te dice que es la de un crítico.

- ¿Sigue ejerciendo la crítica literaria “en primer lugar de forma personal y apasionada?”
- Sí, no es filosofía ni política ni una religión. Es una forma de sabiduría literaria y una meditación sobre la vida.

- Cuénteme esa bonita historia de un tío suyo, el que le habló por primera vez de Yale...
-Sam Kaplan, un hombre maravilloso que tenía una tienda de golosinas en Coney Island. Era mi tío favorito, siempre me encontraba leyendo poesía. Un día me preguntó: “¿Qué vas a hacer con toda esa poesía cuando crezcas?”. “No tengo ni idea” le contesté. Y me explicó: “bueno, hay unos sitios llamados Harvard y Yale, en los que puedes ser profesor de poesía aunque no sé cómo”. Y le contesté : “seguro que lo seré”. Y pensé mucho en su explicación en 1987-88, cuando era simultáneamente profesor de poesía en Harvard y sterling profesor de humanidades aquí en Yale.

- Creo que aprendió a leer en hebreo antes que en inglés...
-Me enseñé yo mismo a leer. Aprendí a hablar en yídish y yo solo aprendí a leer, primero en yídish, luego hebreo y luego inglés. Me he autoenseñado leyendo lenguas. Puedo leer español como leo el inglés pero mi pronunciación es desastrosa porque aprendí todas las lenguas a través del ojo y no del oído.

-¿Lee el Quijote en español?
- Sí, a pesar de que escribí la introducción de una traducción al inglés escrita por Edith Grossman. Shakespeare leyó la primera traducción por Thomas Shelton y le afectó mucho. De hecho, escribió una obra de teatro sobre ello llamada Cardenio basada en algunos episodios del Quijote; lamentablemente no ha llegado a nosotros.

-Todo el mundo tiene un Quijote y un Sancho dentro…
-... Lo mejor escrito sobre el Quijote, obviamente tras Cervantes, es una gran parábola de Franz Kafka que se llama The truth about Sancho Panza, en el que dice que Don Quijote no existe sino que es una fantasía o ficción creada deliberadamente por Sancho Panza para entretenerle todos los días de su vida

Falstaff y Sancho Panza
- ¿Está usted más cerca de Don Quijote o de Sancho?
-Si yo fuera un personaje no sería Don Quijote, ni Hamlet, sino Falstaff y Sancho porque son como las grandes figuras del Pantagruel en Rabelais. Los tres son espíritus juveniles y energéticos, bendecidos. En el sentido arcaico de la bendición, del judío brakhot; la frase para brindar en hebreo es L'Chaim (literalmente) por la vida. Su bendición es sinónimo de “más vida”.

- ¿Cómo va la obra de teatro que escribe sobre Whitman?
- He tomado el siguiente semestre de clases de descanso porque estoy escribiendo una obra de teatro llamada, To you, whoever you are y subtitulada A pageant celebrating Walt Whitman. Se representará en Broadway y mi amigo Murray Abraham (Salieri en la película Amadeus) será Walt. Todo empezó en febrero de 2011. Estaba enfermo en la cama, por la noche, y no podía dormir; oí una voz que decía “quien seas (whoever you are. I fear you are walking in the walks of dreams..../whoever you are I place my hand upon you that you maybe my poem)… Me temo que estás andando por los caminos de los sueños/ quien seas pongo la mano ya que quizás seas mi poema- Y cuando me desperté unas horas más tarde, ¡cielos!, me di cuenta de que era Whitman. Y así comencé.

- También comenzó leyendo a los románticos y escribió sobre Shelley. Su defensa de la corriente romántica fue su batalla en Yale. ¿Por qué se lanzó a tal disputa? ¿fue una forma de encontrar “su lugar” allí?
- Sin duda. Además era en la edad de la corriente crítica de Eliot; había desterrado a Whitman y toda la tradición romántica -Keats, Byron, Shelley, Coleridge, incluso Blake-. Libré una batalla terrible en Yale contra un estudio de los ricos, esencialmente en la tradición anglo católica, muy corta de miras, estrecha mentalmente, unida a prejuicios sociales de toda clase. Siempre he sido un gran outsider en Yale, desde que llegué hace 60 años como estudiante graduado. Ahora estoy en el año 56 consecutivo de enseñanza pero nunca me he sentido en casa. Volviendo a 1976, hace 35 años, fui al equipo rector de Yale y les dije que no volvería al departamento de inglés y así no tendría colegas. No sé cómo pero aceptaron y creé mi departamento de uno solo. Llevo 35 años con “anti colegas”. Hace 15 años dejé de dar clases a graduados y me limité a los más brillantes estudiantes.

- ¿Cuántos alumnos tiene?
- Desde hace dos años sólo tengo dos grupos de doce alumnos. Uno de Shakespeare siempre (ahora analizamos El cuento de invierno) , y otro de poesía; ahora estamos con Emily Dickinson y vamos a comenzar con Wallace Stevens.

Shakespeare siempre, efectivamente. Bloom empezó a leerlo a los 8 años y lleva más de 50 dando clases sobre Shakespeare. Dice que vuelve una y otra vez a él no sólo para analizarlo sino porque “es insoslayable para todos los que estamos detrás. Es un escritor global, aclamado, leído y representado en todo el mundo; todo lo que creó esta vivo y es universalmente relevante. Sin Shakespeare no nos veríamos tal como somos. Desde los 80 doy siempre una clase sobre Shakespeare.

-Califica usted el estado de la cultura de "willy.nilly" (de cualquier manera) , no sólo la lectura es un arte moribundo sino que el lenguaje se ha empobrecido terriblemente.
- El estado de la cultura en el Occidente, particularmente en Estados Unidos, es crítico. Uno de nuestros dos partidos nacionales, el llamado partido republicano, y nadie dice la verdad, se ha vuelto el partido americano fascista. Y un país en el que uno de los dos partidos principales es fascista, está en condiciones muy peligrosas.

Se escucha música en su estudio y Bloom dice: “Mis dos piezas de música favoritas son Musical offering, de Bach, y el G minor Quinteto, de Mozart. Ayer estaba cansado y triste y las escuché. Me curan”. También hay multitud de fotografías: “Fui un gran viajero pero ya no puedo y mi gran lamento es no haber visitado Andalucía. Siempre quise ver Granada y Córdoba”.

Lima: epicentro poético



En El Dominical esta interesante nota de Enrique Sánchez Hernani a Renato Sandoval (imagen) sobre El Primer Festival de Poesía.

...

Por primera vez en nuestro país se realizará el Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP), un evento que busca hacerle justicia a nuestra tradición poética que, a decir de la crítica, se sitúa entre las más importantes de Hispanoamérica.
Para ello, poetas peruanos se reunirán con sus pares de varias partes del mundo, entre otros países, vates de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España e Italia. Las reuniones serán abiertas al público.
El poeta y crítico Renato Sandoval, organizador del evento junto con la Asociación Fórnix-Poesía, nos cuenta detalles de este importante cónclave poético, que se iniciará en marzo próximo.
¿De dónde parte la iniciativa de realizar el festival?
En parte es una especie de reivindicación del poeta y, por extensión, del artista peruano, tan poco reconocido y hasta maltratado por la sociedad y el Estado.
De un tiempo a esta parte, se ve en la arqueología y la gastronomía un motivo de orgullo e identidad nacional, lo que me parece muy bien, pero creo que no solo de cebiche o de ají de gallina vive el hombre, sino también de la palabra, del arte, de la reflexión, que alimentan el espíritu.
Otra razón para organizar el festival es que, no obstante la importante tradición poética peruana, el Perú es acaso el único país en América que hasta la fecha no tenía un festival de la magnitud y la importancia que se merece.
¿Es cierto que nuestra poesía está muy bien posicionada en las letras castellanas?
Creo que el Perú sigue siendo un punto de referencia importante, aunque los nombres que se mencionan siguen siendo pocos y los mismos: Vallejo, Belli y Cisneros. Pocos, sin embargo, han escuchado hablar o siquiera leído a Eguren, Martín Adán, Moro, Romualdo, Washington Delgado, Sologuren, por mencionar solo a los que ya no están.
De otro lado, cada vez me convenzo más de que, si bien la poesía peruana tiene un nivel interesante, no lo son menos las de Argentina, Uruguay, Venezuela o el Caribe, a las que tradicionalmente se les ha puesto por debajo de la chilena, cubana y mexicana.
Este festival quiere también ampliar la etnocéntrica visión que, creo, suelen tener muchos poetas peruanos, que solo se leen a sí mismos.
INVITADOS DE LUJO
¿Qué poetas extranjeros vienen al festival?
En el caso de los extranjeros, si bien todos son muy buenos, destacan, sin embargo, Lêdo Ivo, el más importante poeta vivo de Brasil; el chileno Óscar Hahn; el cubano José Kozer; el español Juan Carlos Mestre (en mi opinión, el García Lorca de la segunda mitad del siglo XX); la danesa Pia Tafdrup, premio Nórdico de Literatura, una especie de Nobel de los países nórdicos; entre otros más. De los 83 poetas que participarán, hay 50 extranjeros y 33 peruanos
¿Cuentan con apoyo?
La asociación Fórnix-Poesía tiene a la Municipalidad de Lima como valioso coorganizador. Además, el Ministerio de Cultura ha declarado el festival “de interés nacional”, al tiempo que Prom-Perú acaba de hacerlo merecedor de la marca Perú. La Asamblea Nacional de Rectores (ANR) es otro de nuestros auspiciadores.
Después, salvo el aporte de algunas embajadas y el respaldo moral del Centro Cultural de España y del Centro de Estudios Jorge Eduardo Eielson de Florencia, Italia, no hemos obtenido ningún otro apoyo.
El deseo de la asociación Fórnix-Poesía es que este festival perdure en el tiempo, se desarrolle en diversas partes del país y cada vez sea más variado, representativo e inclusivo.

viernes, enero 27, 2012

Primer Festival Internacional de Poesía de Lima



Del 29 de marzo al 1 de abril se estará llevando El Primer Festival Internacional de Poesía de Lima.
Se trata, a todas luces, de un evento sumamente importante.
Si quieren saber más, ingresen aquí, la página oficial del festival.

...

Habrá 33 representantes peruanos en festival que se desarrollará por toda la ciudad.
La capital peruana se convertirá en sede de la primera edición del Festival Internacional de Poesía de Lima (FipLima), que convocará a más de 80 poetas de América, Europa, Asia y África, según informó la Municipalidad de Lima.

Organizado por la asociación Fórnix–Poesía y la municipalidad, el certamen buscará en cada edición celebrar a los exponentes de las letras poéticas de cada país: el primer celebrado será Argentina, con 10 autores.

El municipio capitalino informó que destacan entre invitados extranjeros la danesa Pía Tafdrup, ganadora del Premio de Literatura Nórdica; el brasileño Ledo Ivo; y el español Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Literatura de su país.

Así también, figuran el uruguayo Luis Bravo, el argentino Leonardo Martínez, el cubano José Kozer, la escritora de San Marino, Mile Ercolani y el chileno Óscar Hahn. A ellos se suman Salhi Abdel-Illah de Marruecos, Indran Amirthanayagam de Sri Lanka, y Barnabé Laye de Benin.

Festival por toda la ciudad
Los recitales, presentaciones y conciertos del certamen se desarrollarán en diversos distritos de la capital como Miraflores, San Isidro, el Cercado de Lima, Barranco y Los Olivos.

El evento contará con la participación de 33 escritores peruanos, como Carlos Germán Belli, Antonio Cisneros y Carmen Ollé, así como otros jóvenes escritores.

Tras la clausura del festival se editará una publicación de poesía argentina contemporánea, a cargo de los poetas Jorge Ariel Madrazo y Julio Salgado.

Además, la revista Fórnix dedicará su décimo número a presentar una muestra de todos los poetas invitados al FipLima 2012. Patrocina la Asamblea Nacional de Rectores (ANR).

jueves, enero 26, 2012

Angelopoulos, una mirada incompleta


Ayer martes 24 falleció el gran cineasta griego Theo Angelopoulos. Fue atropellado por una moto en Atenas.
Si aún no has visto las películas de este artista, te recomiendo que empieces con una que no tiene pierde, que exuda mágia, un alto compromiso con la poética de lo que es el cine y el poder, que solo contadas películas pueden transmitir, de cambiar ciertos aspectos de tu vida: La mirada de Ulises.
La nota, de Carlos Reviriego, vía El Cultural.es.

...


La palabra FIN nunca aparecía en sus películas. Como si las historias de su cine nunca llegaran al final. Más bien, como si concibiera toda su filmografía como un trabajo inacabado, incompleto, continuo. Thedoros Angelopoulos (Atenas,1935) practicó el cine como una aventura humana, como un trayecto existencial en el que su matriz, el paso del tiempo, no podía en ningún momento pasar desapercibido. Su oficio, su estilo de vida, no consistía en hacer películas, sino en hacer cine, que es algo bien distinto. Es lo que diferencia a un director como Amenábar, por ejemplo, de un cineasta como Almodóvar.

"Todo cineasta recuerda la primera vez que miró a través del visor de una cámara. Es un momento que representa no tanto el descubrimiento del cine, sino el descubrimiento del mundo", dijo en una ocasión. Su obra, organizada por conjuntos formales -nunca dejó de explorar las formas del cine- y bloques de trilogías -de silencios, de fronteras-, y que responde a una sensible investigación de conceptos como viaje, memoria, historia, amor, familia y soledad, ha terminado en todo caso de forma abrupta, absurda, violenta. Pero ha terminado también como si él fuera una de esas figuras elusivas de su propio cine, donde al menos en tres ocasiones recurrió a protagonistas que son directores de cine: Viaje a Citera (1984), La mirada de Ulises (1995) y The Dust of Time (2008). Esta última, que nunca se estrenó en nuestro país (como tantos de sus filmes), era la segunda parte de una triología que ya quedará inacabada. Como también la película que preparaba sobre la crisis griega, y para la que buscaba localizaciones cuando el fatal destino -o un policía en una moto- colisionó con su frágil cuerpo. Quedará incompleta, como no podía ser de otro modo, su mirada al mundo.

Un mundo que veía con pesimismo, sin demasiada fe, bajo el desencanto político propio de su generación -"Soy un hombre de izquierdas en plena confusión", solía decir en los últimos años-, pero con una creencia absoluta en la belleza del mundo y el misterio de los hombres. A escudriñar esa belleza y esos misterios dedicó su obra. Como el cine de Antonioni, como el de Tarkovsky y Jancsó, se encorsetará su trabajo en el de las poéticas silenciosas y extremas, forjadas con largos, hermosos planos secuencia en los que el tiempo parecía detenerse. El viaje de los comediantes (1975), uno de sus filmes más célebres, es un tour de force de cuatro horas compuesto por apenas ochenta planos. Es un cineasta que nunca comprometió su visión a los ritmos y modas del cine contemporáneo, cuyas películas rehuían constantemente las convenciones habituales de la industria, y cuyos contenidos apelan a lo extraordinario tanto desde el plano intelectual como desde su dimensión emotiva y poética.

El poso contemplativo de su obra, en filmes que sin embargo nunca abandonaron la tribulación novelesca de las historias y los personajes (siempre interpretados por actores de primer nivel, de Omero Antonutti a Willem Dafoe, pasando por Marcelo Matroianni, Bruno Ganz o Harvey Keitel), llevó a críticos populistas como Roger Ebert a escribir que "a Angelopoulos debe importarle muy poco su público", mientras que escritores de cine británicos como Derek Malcolm o David Thomson siempre le consideraron entre los cineastas más importantes de los últimos treinta años. La excelencia de su cine, en todo caso, va unida a la combinación de talentos con sus colaboradores más cercanos: el guionista Tonino Guerra, el director de fotografía Giorgos Arvanitis y la compositora Eleni Karaindrou. Cualquiera que se adentre en la filmografía del cineasta griego (unas 40 horas de metraje), no sólo saldrá de la experiencia con un considerable conocimiento y una mayor comprensión de los conflictos griegos y balcánicos, sino con una sabiduría renovada sobre la naturaleza de la libertad individual y las tempestades interiores que afligen al corazón humano.

Ahora que se sucederán los obituarios laudatorios y las previsibles hagiografías, es cuando hay que decirlo. Sobre todo ahora que la calidad creativa parece medirse exclusivamente en términos cuantificables de presupuestos y taquillas. En España, el cine de Angelopoulos se ha visto muy poco. Apenas se han estrenado en pantalla grande cuatro de sus 14 largometrajes. Según datos del ICAA, el más visto -La mirada de Ulises- congregó a 82.815 espectadores (cifra nada despreciable si tenemos en cuenta que se estrenaría con apenas dos o tres copias), mientras que su penúltimo filme, Eleni, atrajo a 8.843, una cifra que pareció quitar las ganas a cualquier distribuidora comercial de traer a nuestras salas su última película, The Dust of Time, protagonizada por Willem Dafoe. Pudo verse en todo caso en el Festival de Huesca del año 2009, donde le fue concedido el premio Luis Buñuel a su carrera y auspició la publicación del magnífico estudio monográfico
Poemas de la desolación. El cine de Theo Angelopoulos, de Manuel Vidal Estévez. Y es que probablemente su cine se haya visto más en el circuito de festivales y filmotecas -por el que generalmente transitan las miradas más sugestivas del cine de autor internacional- y en el mercado de DVD, gracias sobre todo al Cofre Theo Angelopoulos (1988-1998) (Intermedio), que contiene cinco películas del cineasta griego.

Como todo gran cineasta, su mirada quedará incompleta hasta que el público pueda completarla. Hoy es un día tan pertinente como cualquier otro para comenzar a (re)descubrirlo y para nunca terminar de apreciarlo. Liberado del tiempo terrenal, él ya tiene la eternidad y un día por delante.

Filmografía



  • Forminx Story (Grecia. 1965. B/N). Primer largometraje (inconclusa).

  • The Broadcast (Grecia. 1968. 23'. B/N)

  • Reconstruction (Reconstrucción) (Grecia, 1970. 110'. B/N)

  • Days of '36 (Días de 36) (Grecia, 1972, 110', color)

  • The Travelling Players (El viaje de los comediantes) (Grecia, 1974-75. 230'. Color)

  • The Hunters (Los cazadores) (Grecia. 1977. 165'. Color)

  • Megalexandros (Alejandro Magno) (Grecia-Italia. 1980. 210'. Color)

  • One Village, One Villager (Grecia. 1981. 20'. Color)

  • Athens, Return to the Acropolis (Atenas) (Grecia. 1983. 43'. Color)

  • Voyage to Cythera (Viaje a Cytera) (Grecia. 1983. 137'. Color)

  • The Bee-Keeper (El apicultor) (Grecia/ Francia. 1986. 120'. Color)

  • Landscape in the Mist (Paisaje en la niebla) (Gr./ Fr./It. 1988. Color. 126')

  • The Suspended Step of the Stork (El paso suspendido de la cigüeña) (Gr./Fr./It./Suiza. 1991. 126'. Color)

  • Ulysses' Gaze (La Mirada de Ulises) (Gr./Fr./It./Ale. 1995. 176'. Color)

  • Eternity and a Day (La eternidad y un día) (Grecia/Francia/Italia, 1998. 130'. Color)

  • Trilogy: The Weeping Meadow (Eleni) (2003. 35mm. 170'. Color)

  • Trilogy II: The Dust of Time (2008. 35mm. 125'. Color)

  • Theo Angelopoulos (1935 - 2012)

    Los mejores libros peruanos 2011



    
    En El Boomerang, el escritor y crítico Julio Ortega nos presenta su lista de los mejores libros peruanos que leyó el año pasado.
    Y en buena onda, creo que el título ideal de su post debió ser 'Los libros peruanos que me hicieron llegar en 2011'.
    Estoy casi de acuerdo con su selección. (Ya leí el libro de Yushimito.) Pero más de uno esperaba una lista más nutrida de un crítico de su dimensión de trabajo.

    ...

    FERNANDO AMPUERO: EL PERUANO IMPERFECTO
    Vargas Llosa forjó la versión del fracaso existencial del peruano refutado por su medio. Ribeyro, la del peruano melancólico, desmentido no entre sino por la realidad y el deseo. Bryce, la del peruano exagerado, capaz de rehacer su mundo gracias a la elocuencia. FA (1949) propone en El peruano imperfecto (Lima, Seix-Barral) la tesis de que ningún peruano es imposible: cada uno se descubre en el espejo como otro. Esa intensa representación convierte a la vida limeña en una comedia trágica: la comedia del sujeto como el mejor actor de sí mismo. Ortega y Gasset dijo que argentino es aquel que se mira dos veces en el espejo. Peruano sería aquel que se mira mirado. Y se ha dedicado a sí mismo con éxito. La tragedia es ética: el triunfo mundano conlleva el precio de la integridad. Esta novela, con una sonrisa, convierte al lector en peruano: le asigna la culpa ajena, gozosamente compartida.
    CARLOS YUSHIMITO: LECCIONES PARA UN NIÑO QUE LLEGA TARDE
    CY (1977) cuenta sin énfasis y con gusto historias de agudo sentido de lo excepcional, que acontece dentro de la trama permeable de lo cotidiano; como si entre uno y otro sus pequeños héroes estuvieran a punto de una proeza que los defina. De su libro de cuentos anterior, Las islas (2006), que transcurren en Brasil, país que el autor no ha visitado pero imagina, se incluyen en este tomo (Barcelona, Duomo) seis historias de espléndida factura, donde el desplazamiento del lugar libera a la referencialidad, mientras que la otra lengua le permite la licencia de lo verosímil. Porque lo notable de estos cuentos es que lo excepcional (los niños monstruos, los vendedores antiheroicos) discurren como la verdadera cotidianidad, mientras lo demás pertenece al lenguaje de la fábula o a los sueños. La lección de intimidad que da Chejov y la tolerancia en lo raro que explora Kafka, sólo tienen al lenguaje para afincar, levemente, en estas historias de asombro y certidumbre.
    CECILIA PODESTA: DE CABEZA SOBRE EL PASTO AMARILLO
    CP (1981) es poeta iconoclasta, dramaturga de ironías felices, editora y gestora cultural, como plena ciudadana de la rica cultura urbana que reiventa la Lima de estos años de prosperidad, corrupción y obsesión culinaria; pero es además, como para anudar las redes, narradora de voz propia, cuya sátira de aliento y desenfado traducen estos relatos (Lima, Punto de Ideas) de una épica urbana, en torno a personajes post-apocalípticos y sub-integrados. La deliberada truculencia de las historias le da la vuelta al género de lo monstruoso y la mecánica de la violencia, para mostrar sin sentimentalismo, la moneda nacional del desvalor, muy bien repartida entre las clases, los géneros y los lenguajes, para perturbación mutua. Con talento y coraje bien probados, CP es capaz de jugar con los protocolos para hacernos reconocer nuestra resignación ante lo que pasa por lo real. Pocas veces, como ésta, el lector es despertado por el valor de una poesía del escándalo.
    KATYA ADAUI SICHERI: ALGO SE NOS HA ESCAPADO
    El notable primer libro de cuentos de KAS (1977), Un accidente llamado familia (2007) definió su lenguaje como la materia afectiva de las relaciones humanas: una lámina verbal transparente pero, siempre, las palabras de otro discurso, no dicho. Es un lenguaje sintomático que dice más de lo que enuncia para decir menos de lo que cuenta. Cada relato, por eso, podría ser una novela: asume la historia familiar, la educación de la narradora, la impronta de los lazos sobre la zozobra latente. Por eso, el cuento es la historia de una elisión, la radiografía revelada en la vulnerabilidad del cuerpo emotivo. El mismo control del lenguaje es parte de la historia. La hija, en uno de los cuentos, le pide a la madre que no exagere, que sea más prudente, pero la madre es la que provee el relato; mientras que el padre sólo está “completo” cuando muere, que es su forma de decir la verdad. Estos cuentos rescriben el lenguaje familiar para darle a cada quien su verdadero nombre. El titulo del primer libro es el de un cuento en el segundo: de la foto familiar nos queda el revelado, esa sombra fugitiva.
    ROGER SANTIVÁÑEZ: ROBERTS POOL CREPÚSCULOS
    RS (1956) es uno de los más interesantes poetas peruanos, cuya evolución conoce ahora una madurez rara, hecha de destreza formal y audacia expresiva, como si el joven rebelde y bohemio de la juventud hubiese encontrado en los clásicos de la tradición barroca la discordia feliz de la hipérbole, esa sintaxis aglutinante capaz de hacer del poema otro icono de abundancia. Primero descubrió RS, quizá bajo la lección barroquizante de Carlos Germán Belli, la sorprendente conjunción del adjetivo áureo y el término tecnológico. Pero en esta nueva colección de experimentalismo en el archivo barroco (Lima, Hipocampo Editores), se trata de la música de Garcilaso de la Vega. El paisaje, claro, es otro: “Un ansia enferma mi corazón esmalta/Como a los arrozales el surtidor alcanza/ O la neblina ciega el amanecer en Lima.” ¡Sólo a un poeta peruano se le hubiera ocurrido la audacia de ofrecerle a Lima una anti-alba!
    OSCAR COLCHADO: HOMBRES DE MAR
    OC (1947) construye en esta novela (Lima, Alfaguara) una metáfora de la modernidad peruana contrariada que caracteriza al modo de producción dominante, el de extracción y exportación. En este caso se trata de la harina de pescado, que hizo del Perú su primer productor mundial. Pero esta vez la exportación incluye otra materia prima: la droga. A partir de la representación verosímil, que el lector puede tomar como una crónica dialogada, el autor descubre la intimidad de la violencia que convierte a los héroes de la modernización en sus primeras víctimas. El relato de la vida del pueblo convertido en “boom town,” primero, y en ciudad residual después, se levanta con su humanidad descarnada en las voces en diálogo de esta épica de pobres, que es una elegía de desconsuelos pero también una celebración de la palabra viva. Entre la destrucción ecológica, la matanza de la guerra sucia, y el tránsito de la droga, recomienzan las voces de la migración, ese nuevo mapa peruano. Esta novela late también con furia amorosa.
    VICTORIA GUERRERO: BERLIN
    VG (1971) ha heredado, quizá reluctantemente, una tradición poética que, a pesar de todas las teorías en contra, sigue asumiendo la voz de la mujer, ese lugar único del discurso literario peruano, cuya escenificación tuvo en Blanca Varela su momento de drama mayor. La notable diferencia de registro en este libro (Lima, Intermezzo Tropical) tiene que ver con la expansión narrativa y elegíaca de esa voz, que sale de sus coordenadas locales para hacer figura con otras voces y espacios de registro que son las plazas, hospitales, centros comerciales, aeropuertos, de la biografía errante de una mirada que refracta lo vivido en las palabras como un acto de rendición que es de rebeldía. Rinde, así, cuentas (“Fuimos rebeldes en un mundo sembrado de muertos”) y responde no por la ausencia sino por el retorno (“a la pregunta escalofriante y poco bienhechora de ¿Por qué regresaste al Perú?”). La pareja disuelta, la poesía irresuelta, el país irresoluble carecen de discurso, pero tienen en el poema el mapa verbal de su “Su propia combustión y catarsis.” Una peruana al pie del orbe.

    miércoles, enero 25, 2012

    Deliremos juntos


    Acabo de leer una buena entrevista de Jerónimo Pimentel a Fernando Ampuero, en el blog Nosotros matamos menos.
    Pues bien, pensaba que en la entrevista se iba a hablar de su exitosa novela El peruano imperfecto, la cual ya va por la segunda reimpresión, detalle para nada deleznable en nuestro pueblito literario. Ampuero no tiene lectores, sino hinchas. Las respuestas del narrador y periodista son balas que a más de uno dolerá. Y vale su franqueza, sí.
    En más de un punto estoy de acuerdo con Ampuero, pero en algunos me es imposible darle la razón, ya que él también ha usado las mismas tácticas de sus "enemigos".
    No es novedad: en la literatura impera el sentimiento menor.
    Pues bien, me acuerdo de la etapa de Ampuero como director de El Dominical, que en honor a la verdad, rescató el suplemento del aburrimiento, la argollaza e irresponsabilidad (textos de presentación que se hacían pasar como reseñas, entrevistas picadas de webs y publicadas como entregas exclusivas). Daba gusto leer El Dominical en la era Ampuero, pero es precisamente bajo su batuta que leo la reseña más asquerosa y enfermiza de mi vida, en donde reseñista y director se pusieron de acuerdo para bajarse la publicación de un "enemigo". Me refiero a la reseña de Iván Thays a la segunda edición de La generación del 50 de Miguel Gutiérrez. Esta segunda edición tenía un nuevo prólogo (Nuevo Prólogo) de Gutiérrez, el cual ni Thays ni Ampuero leyeron, porque de haberlo hecho esa putrefacta reseña no existiría.

    ...

    Luego del recuento de fin de año Fernando Ampuero nos comunicó, con una broma, su decepción. Y como aquí creemos que el principal blanco del blog debemos ser nosotros mismos, decidimos entrevistarlo. El primer contacto se realizó mediante un correo electrónico, por lo que el autor de El Peruano Imperfecto prefirió responder las preguntas por ese medio. Debido a su extensión, y con el fin de mantener intacto su valor documental, preferimos renunciar a las repreguntas. También hubo un tema de tiempo: decenas de correos mediante, y un mes después, alcanzamos un estadio que, debido a un viaje del entrevistado, amenazaba con seguir extendiéndose. Que no se interprete, entonces, el silencio como acuerdo. Solo una cosa más: con esta entrevista iniciamos un ciclo. Disfruten.
    ¿Qué opinas de la crítica literaria en general?
    Yo suelo decir que las críticas son mi droga favorita. Las críticas me elevan a una exaltada felicidad o me hunden en el más tenebroso desengaño, aunque a veces, claro, cuando me dan una droga bamba y teñida de animadversión personal, me fastidia. Pero no me imagino un mundo sin críticas, sería muy tedioso. En cuanto a las reseñas periodísticas, una reseña correcta, sea cual fuere su tono o intención, revela siempre interés y otorga importancia a un texto. Si son críticas elogiosas, me estimulan y ayudan a vivir; si son desfavorables, me hacen reflexionar; si son antojadizas y envenenadas, me apenan o me hacen sonreír. Un autor, en todo caso, nunca debe olvidar que es imposible contentar a todos los públicos. Y tampoco debería olvidar que hay individuos de muy mala leche. Mira nomás cómo han tratado a Vargas Llosa, antes y después de que le dieran el Nobel. Escritorzuelos como Dante Castro, y otros individuos que no le han ganado a nadie, han despotricado de su obra con adjetivos inmisericordes… ¿Qué reflexiones me suscitan semejantes críticas? Creo que, entre nuestros escritores, mucha gente está interesada en el pleito y no en la literatura, y la causa de esa actitud es que no se sienten lo suficientemente reconocidos. Buscan pleito para obtener visibilidad. Más claro: la literatura peruana es una herida abierta. Y por ahí, tú lo sabes bien, empezó el lío aquel entre andinos y criollos, un sainete que iniciaron los andinos al reclamar más cobertura mediática. Los criollos, aclarémoslo de una vez, son una minoría, pero tienen sus lectores. Y esta situación no les gusta. Tildan nuestros libros de deleznables y nos descalifican como personas. Sin embargo, curiosamente, quisieran estar en nuestros zapatos. Nos atacan como si fuéramos la cultura oficial, sin darse cuenta de que no lo somos. Además, no existe la cultura oficial. ¿Qué es la cultura oficial? ¿Algunos cojudos solemnes de la Academia? ¿Una foto conversada en la Casa de la Literatura? ¿A quién le importa eso? Ya es hora de que entiendan que todo escritor en el Perú, venga de donde venga, es tan marginado como cualquiera.
    Me sorprende la facilidad con la que asumes la etiqueta de criollo, pues pensaba que renegarías del corsé. No me queda claro tampoco lo de la cobertura y los lectores: ¿cuántas ediciones ha vendido Osvaldo Reynoso, en 50 años, de Los Inocentes? ¿La violencia del tiempo, de Miguel Gutiérrez, no fue elegida como una de las novelas de la década por la revista Debate, de Apoyo (difícilmente un medio “andino”)? Mi impresión es que ese debate no respondió a una necesidad de reconocimiento, como tú dices, sino que es consecuencia del declive del canon comercial. No hay ahora, pues, ni Academia ni mercado, y a falta de mejor lugar la polémica descendió a lo primario: la casilla étnica.
    No hay que tomar tan en serio estas tonterías. Lo importante es la literatura, no la vida literaria, y menos aun las encuestas: son fotografías para el olvido. En cuanto a la etiqueta de criollo que mencionas, me importa un bledo. Supongo que mis encrespados detractores quieren catalogarme como un blanco limeño, lo cual, a mi modo de ver, yo no lo siento peyorativo, dado que soy un mestizo, un peruano de origen indio y español, como la mayoría de los peruanos, con la diferencia de que tengo la piel clara. Nuestra nación es producto de una sociedad colonial, quiéranlo o no, y mi origen familiar criollo está ennoblecido por las guerras de independencia. Naturalmente, el término criollo me parece obsoleto. Más apropiado sería decir que soy un escritor limeño que ama al Perú, a pesar de todo. Así de sencillo. Y me sorprende, de otro lado, que no recuerdes la causa principal de la polémica, pues ésta se halla ampliamente registrada en Internet. Los andinos, y sus oportunistas ayayeros, nos acusaron de mafiosos, alegando que manejábamos los medios, lo cual era falso, y reclamaron mayor cobertura periodística. Ahora, cinco años después, ya no la reclaman, porque tienen gran cobertura (y siempre la tuvieron, en realidad), así como amiguetes en buena parte de los medios, pero igual nos atacan, porque al parecer esto no les sirve de mucho. Ignoro qué los tiene tan insatisfechos… ¿Nuestra existencia? ¿El hecho de que sigamos publicando nuevas obras? Recuerda que hace apenas tres semanas un crítico pedía un desagravio para Miguel Gutiérrez. ¿Quién lo había ofendido? Nadie. Parecería que lo que les gusta es lloriquear. No les basta la cobertura, ni los “homenajes”. ¿O acaso Reynoso y Gutiérrez están deseando disfrazarse también de Aladinos en las playas de Asia?
    ¿Cuáles crees que han sido las consecuencias de este debate?
    Se ha pasado de un problema de vanidad herida, que ocasionó inicialmente el lío de los llamados escritores andinos, a un problema de racismo y clasismo. No soportan a los limeños. Se odia a un grupo de escritores por consigna, hagan lo que hagan. La fórmula es bastante vieja: elogian a un escritor para joder a otro. En eso estamos. Y además, para colmo, aderezan la situación con una pugna absurda: pretenden oponer a Arguedas contra Vargas Llosa. ¿Por qué? Antes que oponerlos, deberían complementarlos. El Perú literario es la suma de uno y otro. Pero no, no lo aceptan, pues buena parte de los escritores andinos ha hecho de Arguedas una religión. Me parece que exageran. Arguedas, a mi juicio, tiene un par de libros buenos y otros muy menores. Vargas Llosa, en cambio, es un autor con una calidad y un peso universal indiscutible.
    ¿La prensa cultural peruana es un páramo porque no existe, porque la que existe es irrelevante o porque es simplemente mala en conjunto?
    Es un desierto porque, como cualquiera sabe, los propietarios de los diarios peruanos no dan cabida a la cultura, a excepción de La República, que al menos tiene una página cultural diaria. Si la cultura cuenta con poco espacio, nadie puede desarrollar un tema con cierta profundidad. Las reseñas son brevísimas. El mundo del espectáculo, la frivolidad y la gastronomía han ocupado todo el espacio que había antes.
    En muchos países se critica al reseñismo por haber reemplazado a la crítica. Aquí los autores piden a gritos reseñismo, porque en el mejor de los casos lo único que consiguen es difusión. ¿Qué piensas?
    No tengo nada contra las reseñas. Creo que debería haber por igual reseñas y críticas. Pero éstas no son el único mecanismo de difusión. Un autor debe ayudar a su editor a vender el libro, dado que hay un compromiso entre ambos, y si no consigue reseñas puede dar entrevistas, poner afiches o utilizar el Facebook.
    ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto como editor de Somos y El Dominical?Muy buena. Pero era otra época de El Comercio, cuando había periodistas decentes y no fenicios de quinta fila. Yo dirigí Somos por siete años, en el período de Alejo Miró Quesada y Bernardo Roca Rey, y tanto la cuota de arte y de cultura en general no se hacía extrañar. Esa revista fue un éxito y demostró que poner un poco de cultura en una revista no espanta a los lectores. Todo lo contrario. Y en el caso de El Dominical, cuya razón de ser no ha sido otra que la de dedicarse a la actualidad cultural, me ocupé en reforzar ese concepto, cosa que hoy no se hace, o bien solo se hace de manera esporádica. No duré en ese cargo todo el tiempo que hubiera deseado porque, como sabes bien, yo dirigía de forma simultánea la unidad de investigación del diario y acabé despedido a causa de la investigación de los Petroaudios.
    ¿Qué se siente estar al otro lado ahora que, como dices, se te ha impuesto la “muerte civil” en El Comercio?
    No siento nada: descanso en paz, como corresponde, pues estoy pagando el precio de haber hecho un periodismo ético. El Comercio de hoy, el que dirige el ala más reaccionaria de sus accionistas, tomó como represalia ignorar mi obra literaria, cosa que viene haciendo desde hace tres años, aunque en algunos casos, me imagino, habrá también autocensura y mariconada. No se publica una línea sobre mis libros. Todos saben que el anterior editor de Somos, Oscar Malca, fue despedido por publicar una fotografía mía. Pero esto, en fin, me importa muy poco. Los libros caminan solos, la mejor prensa es el boca a boca, y las reseñas y las críticas no solo las hacen las personas dedicadas por oficio a ello. El primer crítico siempre es el lector.
    ¿Sientes que en el caso peruano los medios digitales han contribuido a degradar el debate cultural o, en su defecto, crees que algunos han logrado contrarrestar la decadencia de la prensa cultural impresa?Los medios digitales son una alternativa muy buena, primero porque existen (y esto ya es bastante), y segundo porque es una herramienta de gente joven. Lamentablemente muchos se dedican a la escatología, las vendettas y el prolijo ninguneo, porque no todo es “democracia” en el macrocosmos digital: también hay fascismo y desinformación. Y entonces, si se cae en un mal circuito, no solo se degrada el debate cultural, sino la vida. Basta ver lo que pasa a nuestro alrededor. El país se ha convertido en un torbellino de politiquería barata, rencillas menores e insultos de idiotas por el Twitter. Ahora bien, el problema de tener un blog diario es que te convierte en un polígrafo desbocado. Quienes lo escriben no se dan a sí mismos el tiempo necesario de reflexión. No estoy hablando del clisé de “respetar la opinión ajena”. Yo no respeto opiniones endebles; yo solo coincido con unas opiniones y discrepo de otras. Estoy hablando de madurar ideas.
    ¿Qué blogs lees? ¿Cuáles, como el nuestro, te han decepcionado?
    ¡Por favor! Ustedes no me han decepcionado, porque nunca despertaron en mí ilusiones de ningún tipo. Su juego es asunto conocido, ¿no? Y respecto al otro punto, los blogs, no los leo a menudo, a excepción de Moleskine Literario, que es un informativo cultural estupendo. Pero tengo una aplicación en Google por la que cada vez que aparece mi nombre mencionado, para bien o para mal, me trasladan el contenido a mi e-mail. Lástima que esa aplicación no elimine el comentario adverso y me envíe solo el favorable. Viviría como en ese infierno de “La isla feliz” de Huxley.
    ¿A qué críticos peruanos en ejercicio –de cualquier medio- lees?
    Leo a todos los que hay, o a todos los que tengo acceso, que son poquísimos. Tenemos críticos muy buenos: Julio Ortega, José Miguel Oviedo y Gustavo Faverón son los más destacados, pero también son fundamentales los ensayos críticos de Luis Loayza, Mario Vargas Llosa y Abelardo Oquendo. Asimismo hay críticos interesantes de poesía como Mario Montalbetti, aunque no siempre entiendo lo que trata de decir, tal vez por mi culpa. Oquendo, que dirige con Mirko Lauer la buena revista Hueso Húmero, es un reseñista ocasional y muy certero. Iván Thays es tanto crítico como escritor y animador cultural. González Vigil, Javier Ágreda y Enrique Sánchez Hernani tienen la virtud de ser constantes. No puedo enumerarlos a todos, pues la mayoría de críticos son aves de paso. Ahora leo por Internet los suplementos culturales de los periódicos extranjeros. Y cuando salgo fuera del país, bueno, me avergüenza decir que no existe en el Perú un suplemento cultural. En esto hemos retrocedido mucho.
    Por el recuento del año hemos recibido amenazas de agresión física, amigos eliminados del Facebook e insultos por doquier, además de una carta tuya en duros términos. Y, sin embargo, en el recuento no hay un solo insulto o descalificación personal, solo comentarios valorativos sobre las obras. ¿Crees que nos hemos acostumbrado a no aceptar críticas?
    ¿Duros términos? No sé de qué hablas. Yo te escribí un correo a ti, Jerónimo, porque tú y yo nos hemos conocido personalmente, trabajamos juntos por un tiempo y, en ese tren, decidimos olvidar antiguos desaguisados. Mi carta, de otro lado, tenía dos líneas, era una broma amistosa y te “agradecía” el presente navideño: la lista de libros del 2011 donde ustedes me mandaban a parir. Nada más… Asimismo, te recuerdo que yo no he pedido esta entrevista. Tú me la pediste y yo acepté. ¿Me arriesgué a caer en una especie de trampa? Indudablemente, y no tengo problemas con eso. Sé bien que tras publicar la entrevista en el blog Nosotros Matamos Menos vendrán enseguida los comentarios de los maníacos-depresivos, personas desconocidas y anónimos que se regodean en el retaceo y los insultos. En suma, todos felices, en particular aquellos que se autodenominan matones literarios. Me alegro por ustedes… Además, Jerónimo, la crítica que se ha publicado en tu blog la considero tendenciosa. Ustedes, en la polémica andinos-criollos, defendieron rabiosamente a los andinos. Tendencioso también fue el ingenuo maniqueísmo en el preámbulo de su lista de libros, en el que vuelven a polarizar nuestra narrativa. ¿Qué podía esperarme? Solo diré, para terminar, que hay otra lista de los libros del 2011 que favorece a mi reciente novela, El Peruano Imperfecto; por ejemplo, la del blog que escribe Julio Ortega (http://www.elboomeran.com/blog/483/blog-de-julio-ortega). Y que fuera de eso (lo digo sin jactancia) me favorecen los lectores. No es mucho, pero es algo, pues en menos de tres meses El Peruano Imperfecto ha sido reimpreso, cosa infrecuente en estos tiempos, sobre todo cuando a un libro, como es mi caso, lo piratean masivamente desde la primera semana de su aparición.
    ¿Se cultivan los rencores? ¿Qué piensas de tu novela El Enano ahora, a la distancia?
    No cultivo rencores. Prefiero las hortensias. Ahora bien, si alguien me sigue dando la lata, le voy a contestar, a la larga o a la corta. Si se calma, también me calmo yo. Aunque parezca gracioso decirlo, no me interesa sostener polémicas. Pero no siempre puedo evitarlo. El Enano fue una respuesta a una infinidad de insultos y abusos de un hombre con relativo talento, pero muy mala persona. Ese libro me robó la mitad de un verano: lo escribí en la playa en cosa de dos meses. Por cada página que escribía, salía unos quince minutos a nadar. Luego, más fresco, le daba nuevamente a las teclas. Si en un día avanzaba ocho páginas, eran ocho zambullidas. Cuando estaba en el mar compartía el tiempo con mi novia, Soledad, con quien en esos días pasábamos juntos nuestro primer verano. Yo, muy apenado, pedía disculpas por ser un enamorado tan aburrido. Recuerdo que le decía: “Tengo que terminar este libro y luego tomaré unas vacaciones de escritura de varios meses”. En las noches, eso sí, la llevaba a cenar a los restaurancitos de Punta Hermosa y me reía a carcajadas contándole lo que ese día había escrito. Ella también reía, pero es más sensata que yo y me sugirió que debía eliminar algunas anécdotas excesivas. Le hice caso. También le hice caso cuando me dijo que no era necesario escribir una segunda parte de El Enano, porque con los escándalos del caso Fernando Zevallos y el caso Bavaria yo decía que había mucha tela por cortar.
    ¿Qué piensas de los enemigos literarios?Son individuos que hacen interesante la vida, siempre y cuando sean personas inteligentes y con sentido del humor. Lo peor que nos puede pasar es que se aparezcan enemigos tontos, ya que muchos de quienes nos odian se vanaglorian de su espontaneidad. De suceder algo así, la única alternativa es ignorarlos. Sin embargo, hay algo más terrible aún: no tener lo uno ni lo otro. Oscar Wilde, con la agudeza lacerante que lo distinguía, decía sobre Sir Bernard Shaw: “No tiene ningún enemigo en este mundo, y ninguno de sus amigos lo quiere”. Qué espanto. Me hace pensar en algunos escribas infelices que conozco bien, aunque ellos crean que pueden engañarme. (Jerónimo Pimentel)

    Convocatoria - Edición 20 de El Hablador



    Tomado de aquí.
    ...

    CONVOCATORIA
    EDICIÓN NÚMERO 20
    El comité editorial de la Revista Virtual de Literatura El Hablador tiene el agrado de anunciar la convocatoria con miras a la publicación de su edición número 20. Todos los interesados en escribir textos para las diferentes secciones de la revista deben enviar su propuesta mediante una sumilla de diez líneas, acompañadas de una breve nota biográfica, a la siguiente dirección electrónica: contacto@elhablador.com.
    1. Los estudios, ensayos, reseñas, traducciones o textos literarios (cuento o poesía) deben ser inéditos y presentarse en el formato de MLA.
    2. El tema de los estudios y ensayos es libre.
    3. El tema principal de la edición número 20 se titulará “La poesía del 22”, en el que se incluyen Trilce, de César Vallejo, La tierra baldía, de T.S. Eliot, “La semana de arte moderna” brasilera (también llamada “Semana del 22”) y/o las publicaciones afines o acontecimientos importantes de ese mismo año.
    4. Las reseñas deben ser sobre un libro de publicación reciente (un año y medio de antigüedad como máximo). Se recomienda revisar lo publicado en los números anteriores y en la bitácora de la revista para no repetir libros ya reseñados.
    5. Los textos deben ser enviados con las especificaciones editoriales indicadas en la sección “Colaboraciones” de nuestra revista. En esta sección hay otras informaciones complementarias para la presentación de los trabajos.
    6. La fecha límite para el envío de propuestas es el 01 de abril del 2012.
    Atentamente,
    El Hablador
    PD: No olvidar que la presentación del número 19 de la revista será este viernes 2 de diciembre, a las 7 pm., en el Británico de Miraflores.

    martes, enero 24, 2012

    Carlos Fuentes: "El verdadero boom latinoamericano es ahora"




    Cuando alguna nota sobre Carlos Fuentes, me es imposible no recordar las dos semanas que estuve en cama en febrero de 1997. Mi plan era leer todo lo que quisiera y así mitigar el aburrimiento. Me había abastecido de libros pero esas dos semanas estuvieron consagradas a Terra Nostra. Era muy joven para leer semejante proeza idiomática, pero al igual que Paradiso de Lezama Lima, que leí años después, su lectura me significó un influjo de ánimo, me permitió afianzar mi creencia en que hay textos, difíciles por cierto, que debes leer bajo la sombra de la dedicación total.
    He leído, claro, varias otras cosas de este autor mexicano. Y la verdad que no me han gustado mucho. Sin embargo, siempre he reconocido su festiva sabiduría libresca. Algunos de sus ensayos literarios deben ser de lectura obligatoria para todo aquel que pretenda ser escritor.
    Pues bien, según la entrevista de Guido Carelli Lynch en Revista Ñ, su esperado título La gran novela latinoamericana llegará a las librerías de esta parte del mundo el próximo jueves. Además, y por lo que he podido averiguar, se trata de una publicación que no es ajena a la polémica, debido a las omisiones de ciertos autores referenciales. (¿Alguien dijo Bolaño?)

    ...

    Jorge Luis Borges ya era un escritor consagrado cuando viajó a México y pidió conocer a Carlos Fuentes. No esperaba que el autor de La muerte de Artemio Cruz ni nadie lo rechazara. “Pidió verme y yo dije: ´no, no, no. Yo me quedo con el Borges autor´. Dicen que era difícil como persona. No quise saber nada del ser humano, quise quedarme con los libros, que constituyen un universo tan poderoso. ¿Para qué conocer al autor?”, se pregunta Fuentes, del otro lado del teléfono, en su casa de Ciudad de México.
    Mejor le fue con su amigo Julio Cortázar. “Para mí fue un honor recibir, al mes de haber publicado La región más transparente , a los 29 años, una carta de 20 carillas de Cortázar en la que me trataba de usted y me señalaba lo que le había gustado. Era una carta muy sensible, inteligente y digna de Julio Cortázar”, dice sin disimular la emoción. Veintiséis años después, cuando Cortázar murió en París, Fuentes se enteró en Estados Unidos y enseguida llamó a México a su amigo en común Gabriel García Márquez. “´No creas todo lo que ves en los periódicos´, me dijo Gabo. Y tenía razón, Cortázar –el escritor– sigue vivo y era un ser humano maravilloso”, agrega Fuentes, que a sus 82 años, tras más de 20 novelas, libros de ensayos, cuentos y hasta una ópera, entiende el juego de las entrevistas.
    El jueves llegará a las librerías de Argentina y del resto de Iberoamérica su libro más reciente La gran novela latinoamericana (Alfaguara), un ensayo sobre los escritores más paradigmáticos de la región y, también, una apología del género y una biografía literaria del propio Fuentes. Reflexiona sobre Bernal Díaz, el primer cronista de Indias, Rómulo Gallegos, Onetti, García Márquez, Vargas Llosa, José Donoso hasta llegar al colombiano Juan Gabriel Vásquez, el peruano Roncagliolo, el chileno Carlos Franz o los argentinos César Aira, Matilde Sánchez y Martín Caparrós. “Es un libro que fui haciendo a lo largo de la vida, porque tiene mucho que ver con mis lecturas de joven, con repasos, tiene que ver con amigos y escritores que me interesan. Es un libro muy personal, no es un manual ni un diccionario. Hay gente que falta, lo lamento. Soy mexicano y hablo más de México que de otros países. Pero hice el libro que yo quería y eso ya es motivo de satisfacción y de culpa. Ese es el origen del libro y acaso su destino también”, explica.
    Habla de México pero también mucho de la Argentina, si hasta afirma que tenemos la literatura más rica del continente.
    Si vamos país por país la literatura más rica del continente es, sin dudas, la de Argentina. El Martín Fierro y el Facundo son los únicos libros que rompen con la mediocridad del siglo XIX. El desarrollo de la literatura argentina es sumamente poderoso. Argentina está situada entre la vastedad del Océano Atlántico y la vastedad de La Pampa. Buenos Aires fue la respuesta a dos inmensidades a necesidades dictadas por la infinitud del espacio. La respuesta es urbana: una ciudad y una literatura.
    ¿Por qué incluye en este canon Borges si nunca escribió novelas?
    Depende de lo que se considere como novela, porque a veces un cuento de Borges era un resumen de una novela. El Aleph contiene muchas novelas, igual que El jardín de los senderos que se bifurcan .
    Usted habla de una nueva generación de escritores muy distinta a la del Boom, que usted compartió.
    Nosotros si algo teníamos en común era que queríamos contar de nuevo la Historia de América latina. Sentíamos que no se había contado bien o entera. Cien años de soledad tiene ese propósito. En cambio, los nuevos autores no tienen encima ese reclamo histórico sino que hablan muy directamente de sus mujeres, de sus amantes, de sus ciudades, de sus profesiones, de la vida contemporánea y sobre todo urbana porque ha dejado de ser una novela agraria.
    ¿Y en términos de difusión?
    En 1950 sólo había 3 escritores mexicanos traducidos en Francia. Hoy son más de 40 y también se traducen escritores argentinos, peruanos y colombianos. Oigame: éste es el verdadero boom , el de ahora, con una libertad de difusión mucho mayor que la que tuvimos nosotros.
    Muchos, como Tom Wolfe, aseguran que a la novela está muerta, ¿por qué discrepa?
    En las novelas se escribe lo que no se puede decir de otra manera. Las novelas dicen lo que no dice el periodismo o el arte pictórico. Hay un poder de creación y de perdurabilidad en la novela que no tienen otros modos de conocimiento. Las nuevas tecnologías –Internet, Twitter (que Fuentes usó sólo un día), el Ipad– no van a poder cumplir esa función. He visto a la novela amenazada por el cine, la televisión y la radio: la novela siempre permanece, se transforma.
    Sus amigos García Márquez y Vargas Llosa ganaron el Nobel. ¿Usted no quería ganarlo?
    ¿Pues a quién no le gustaría? Pero cuando me dan el premio de Veracruz estoy contento. Uno no escribe para recibir premios. Ni Mario ni Gabriel escriben para ser premiados, escriben por un impulso muy importante y muy intimo. Además no lo recibieron Kafka, Tolstoi, Proust. ¿De qué se queja uno?




    "Vivimos una crisis de civilización que empezó en el norte de Africa"

    Tres acontecimientos obsesionan a Carlos Fuentes de cara a los próximos meses. A saber: Federico en su balcón , la novela que tiene a un resucitado Nietzsche como protagonista; un ensayo sobre grandes personalidades; y principalmente las elecciones presidenciales en México. “Yo era muy partidario de Marcelo Ebrard Casaubon, el actual jefe de gobierno de Ciudad de México, pero Manuel López Obrador le ganó la partida dentro del PRD . Todavía no se sabe quién será el candidato del oficialista PAN. Y el PRI tiene un candidato muy mediocre, un personaje funesto que se llama Enrique Peña Nieto”, se alarma.
    Para Fuentes se trata de una elección menor en un país mayor en el que los problemas son gigantescos y los candidatos no ofrecen soluciones. “Son problemas inmensos. El crimen organizado está muy ligado a la relación con los Estados Unidos; hay millones de jóvenes sin estudio ni trabajo; una clase pobre que es la mitad del país y una clase civil intelectual social que ansía tener una democracia mejor que la que nos ofrecen. Hay factores de poder que pueden interrumpir el proceso y hay un ejercito que está en el margen por el momento. Veremos qué pasa”, diagnostica con esperanzas de las alianzas que pueda forjar López Obrador.
    Fuentes no cree que los gobiernos de la región hayan forjado un modelo político y económico distinto al que propone Europa. Para él ya llegará el tiempo de los indignados latinoamericanos. “Hay una crisis de civilización muy amplia, que empezó a manifestarse curiosamente en el norte de Africa, llegó a Europa y ya cruzo el Atlántico, también llegará van a acabar en América latina”, insiste. Para él ésta es una crisis de las insuficiencias de la cultura y de la política. “Es algo muy difícil de definir salvo como un cambio de civilización”. Los gobiernos latinoamericanos empezarán también a temblar. “Hay muchos gobiernos anacrónicos en América latina. No creo que ninguno de los actuales gobiernos represente un cambio de sociedad, de civilización, un movimiento hacia adelante. No van a servir para la gente joven, que organizará manifestaciones en todo el continente y –primero– en los paises de regímenes autoritarios como Venezuela”, profetiza a caballo de sus dos pasiones, la política y la literatura.