miércoles, febrero 06, 2013

Buensalvaje 3



Aproveché la mañana de ayer para leer en integridad el tercer número de la revista Buensalvaje. Hasta ese momento, solo la había picado. Y la verdad es que nos estamos malacostumbrando a decir lo mismo desde su primer número: es todo un lujo que una revista como esta circule en Lima. Una revista especialmente de literatura. A este paso, BS llegará a convertirse en una marca, en una suerte de distintivo.

Pero en qué radica la calidad de la revista. Sabemos que Dante Trujillo es el hombre detrás del proyecto, sabemos que lo acompaña un equipo que imagino repotencia sus ideas. A lo largo de muchos años he visto una buena cantidad de revistas literarias que, aparte de morir en el primer número, no las leía nadie. Pero BS se deja leer, sientes que la hora y media que la lees es una inversión, porque siempre hay algo que queda contigo, un título de novela que apuntas, una idea de un ensayo, una respuesta de una entrevista, un párrafo de un cuento. Por eso, repito: ¿en qué radica la calidad de la revista? Le puedo dar muchas vueltas al asunto y lo mejor es no pensar demasiado, corres el riesgo de atentar contra su encanto, y solo habría que conformarnos con un par de detalles, detalles sencillos que no se compran: el buen gusto en el diseño y diagramación y la calidad de sus colaboradores. Así de simple.

Esta es una revista de difusión, no obedece a una de corte académico, plagada de una jerigonza entendible para un par de gatos. Pero en su espíritu de difusión, no debe caerse en el impresionismo sin crítica. No hay nada mejor, y sano, que hablar de un libro bajo la mirada del lector impresionista, puesto que así cimentamos más nuestro compromiso con la literatura, y este compromiso se alimenta precisamente con los libros que nos gustan, pero por más que guste un libro, este nunca es del todo perfecto. En este sentido, las reseñas son una deuda, adolecen de reparos, tampoco pido una orgía de chavetazos, un festín de patadas arteras… Solo discrepancia… Te puede extasiar una novela, ensayo, cuentario y poemario, pero el placer es también disconforme, y señalando la disconformidad, bajo argumentos, obviamente, al final termina repotenciada la publicación que se reseña. Aquí hay plumas importantes, que cualquier otra revista ya quisiera tener, como Alejandro Neyra, Carlos M. Sotomayor, el ex poeta José Carlos Yrigoyen, Jennifer Thorndike, el mismo Dante Trujillo, Jaris Mujica, Paloma Reaño y Armando Bustamante.

En este tercer número hay colaboraciones imperdibles, textos de lectura obligatoria, como el ensayo “Big bang boom” de Gustavo Faverón, sobre el boom latinoamericano, los artículos “Deconstruyendo a Paul Auster” de Abelardo Sánchez León, “Un señor muy negro con unos bigotes enormes” de Alonso Rabí, “Cossery, el quieto” de Andrés Felipe Lozano; también el excelente acercamiento que nos ofrece Diego Otero a la poesía de James Tate, la risueña “La biblioteca básica de Waterloo” de Marco Avilés y la provocadora cartografía de David Flores-Hora sobre el arte peruano (2000 – 2012).

A diferencia de las anteriores ediciones, en lo que vendría a ser creación, BS la rompe con los relatos del Bartleby nacional Enrique Prochazka, la mexicana Valeria Luiselli y de la que considero la mejor narradora peruana hoy en día: Karina Pacheco. En poesía no se queda para nada atrás, mucho ojo a “Diario de una costurera proletaria” de Victoria Guerrero.

Cada número viene con una entrevista central. Ahora tenemos dos. La primera de José Tsang a Jorge Pimentel y sus hijos, también reconocidos escritores, Sebastián y Jerónimo. A primera impresión, las respuestas de los Pimentel dan la sensación de ser políticamente correctas, pero no, leyendo entre líneas nos encontramos con flamígeros mensajes subliminales que a más de un letrateniente le habrá hecho cambiar la postura de su lectura. Por otra parte, es reconfortante lo que dice el patriarca, a razón de Antonio Cisneros, demasiado reconfortante más bien, que tendría que ayudar al proceso de desahuevamiento que a gritos pide nuestro circuito literario, en donde impera una suerte de huachafa diplomacia hipócrita, por la que se nos dice que todos debemos vivir felices y escribir y editar en el bien de la maravillosa literatura. Cojudeces, a fin de cuentas, de los que nunca han leído. Si quieres que tu discurso creativo vaya reforzado con tu discurso ético, tienes que marcar distancia, quebrar con lo que es inadmisible, porque si eres consciente de tu talento, este tarde o temprano será reconocido, y ello te salvará de hipotecar tu discurso, como esos reyes de la diplomacia que, aparte de no aportar nada literariamente, lamentablemente vienen dejando una escuela de esterilidad opinativa en aquellos que anhelan cuanto antes, y a lo bestia, la fama.

Cito a Pimentel: “Lamento su pérdida (Cisneros), como la de todos los poetas auténticos. Pero es saludable que en la poesía existan posiciones diferentes. De lo contrario caeríamos en totalitarismos y fascismos. Por eso saludable que se hayan dado esas diferencias entre Hora Zero y otros poetas. Y eso ha servido para dinamizar la poesía y hacerla más actual, vigente y saludable, con futuro”.

Cuando vi la portada de la presente edición, en donde aparece el estupendo narrador español Javier Marías, pensé que la nota o entrevista la hacía Octavio Vinces. Hace siglos que no veo a Vinces, pero lo que siempre tengo presente es su admiración rendida por toda la obra de Marías. Y eso es lo que marca la diferencia de este tipo de entrevistas-acercamientos de BS: el entrevistado se siente cómodo y estimulado al momento de responder. No se les falta el respeto con preguntas que revelan el nulo conocimiento de su obra por parte del entrevistador, algo lamentablemente muy usual en nuestro periodismo cultural.

Marías responde por fax y Vinces enriquece sus respuestas. Y vemos porque Marías es el “rey”. No se calla nada y porque no le debe nada a nadie, se dá el lujo de rechazar el Premio Nacional de Narrativa de su país, de no hacer vida literaria y de pensar y escribir sin importarle lo que se dirá de él. Prueba de ello, Los enamoramientos, novela que escribió motivado por el ejercicio escritural, sin apuro alguno, en muestra tajante de que él no es parte de la carrera de caballos en que se ha convertido la literatura.

5 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

y yo que creí que Gabo se había inspirado en Supermán, porque él si vive en una verdadera Fortaleza de la Soledad.

JK!

2:11 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

Ja.

2:43 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¿estás asesorando a la revista? no veo relacion entre el trujo y karina pacheco, y la liselli parece también otra recomendación tuya.

1:07 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

No, no asesoro a la revista. Y no recomiendo a ningún autor. Lo que sí debo decir es que BS tiene un equipo evaluador, y esa falta de relación que señalas entre DT y K Pacheco, refuerza más la idea de que cualquier autor puede enviar sus relatos y así someterlos a la posibilidad de una publicación. Saludos.
G

2:41 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Bueno el primer número, regular el segundo, bajeton este tercero. Es solo una opinión,claro.

8:32 p.m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal