miércoles, julio 24, 2013

Defendiendo lo indefendible


Leía un librazo, Retromanía de Simon Reynolds.
Pero interrumpí la lectura puesto que llegó a mis manos el número 21 de la revista Velaverde.
En esta edición, el descargo de Renato Sandoval a mi artículo publicado la semana pasada en el semanario, en donde dejé por sentado mi punto de vista personal de lo que fue el pasado Festival Internacional de Poesía.
Pero antes de refutar ciertos puntos del artífice del FIP, debo decir que en el ambiente literario peruano hace falta discrepancia, erradicar ese maldito temor de quedar mal por decir lo que se piensa. En este sentido, mi opinión es única, tanto en público como en privado. Digo lo que quiero/pienso y escucho lo que no quiero escuchar. Prefiero ser cabeza de ratón que cola de león.
Ahora, no me interesa que el presente descargo al descargo se publique en Velaverde. Con este blog es más que suficiente.
Por un asunto de tiempo, no puedo consignar palabra por palabra lo que dice Sandoval. Pero en el corte que aplico, respeto su idea central.

Sandoval dice:

1.
“El principal objetivo del festival es llevar la poesía a la gente, al público, no a los poetas. No es una vitrina de poetas para que estos se paseen y todo el mundo los alabe, sino para que la gente que no ha tenido acceso a la poesía por una serie de razones, pero que tiene interés en ella, pueda tener esa posibilidad… El festival de poesía no es para los poetas”.
Líneas anteriores a esta frase, el gestor del FIP habla de los objetivos de un festival de poesía, como la representatividad de los distintos sectores que hacen poesía en Perú. Hasta allí, estamos bien. Pero añade: “Eso no necesariamente tiene que ver con la calidad literaria o artística de cada quien”. Pues bien, sorprende que Sandoval diga esto después del festival. Si fuera malpensado diría que está llevando adelante una patraña, una treta, algo que me resisto a pensar de alguien tan decente como él, pero también sé que las personas decentes, en contadas ocasiones, no son libres de vivezas, en este caso para justificar lo injustificable, porque si el festival anterior fue un éxito se debió a la calidad de poetas locales e internacionales invitados. A menos que Sandoval sufra de amnesia, o lo que es peor, una amnesia selectiva, que no le permita ver lo que realmente ocurrió en la inauguración en el Parque de la Exposición: un fracaso total en cuanto a asistencia de público (al respecto, en mi artículo sale una foto en cuya leyenda se consigna un lleno total en la inauguración y ese dato no estuvo jamás en lo que mandé a VV). Si la calidad literaria no fue lo que interesó, allí están las consecuencias. Y en lo personal, esperaba que Sandoval nos explicara la razón de la ausencia de Bei Dao, anunciado con bombos y platillos.

2.
“Lo segundo, es el actual nivel de la poesía peruana, que no necesariamente es tan buena como se cree. Cuando se habla de la selección no es porque yo escoja, sino porque eso es lo que hay. Se reclamaba que se repita gente del año pasado: definitivamente, la idea era no repetir, en principio para evitar argollas, pero también para explorar un poco qué tenemos.”
Si esto lo dijera una persona que no sea Sandoval, pensaría que estoy ante todo un irresponsable, un pésimo lector, un ducho en la lectura de personas, un solapado argollero. Pero no, lamentablemente lo dice el mismo Renato Sandoval.
Es cierto que la poesía peruana contemporánea no atraviesa su mejor momento. Ha quedado en evidencia, una vez más, la enorme distancia cualitativa entre el equipo A y el equipo B de nuestro circuito poético. Con tantos años de trayectoria, Sandoval sabe que el mejor parche a las habladurías es precisamente la apuesta por la calidad. Solo bastaba con armar bien a los poetas que fueron invitados (tampoco pido que se volviera a invitar a todos), como pedirles que no lean los mismos textos. Y claro, el artífice y su equipo debieron “trabajar” más en la escogencia, hurgar, buscar, leer, preguntar. Y entre los nuevos invitados locales, sí hubo muy buenos aciertos, como el haber convocado a José Pancorvo, Óscar Limache y Víctor Coral.

3.
“Básicamente solo habla de los poetas peruanos. (G R O) no sabe absolutamente nada de los extranjeros que vinieron. Algunos son de primerísima línea… Hasta cierto punto ha sido mejor, entre comillas, que el del año pasado”
En realidad, esto es un golpe en el alma. Si algo creía que sabía de poesía no peruana, se lo debía en cierta medida a las traducciones de poetas extranjeros que hacía el autor de Nostos. A buena hora me desengañé, pero no me traumo, me gusta leer y aprender.
 En mi artículo señalo la importancia de haber tenido entre nosotros a Juan Carlos Mestre, Diana Bellesi, Piedad Bonet y otros. Sin embargo, esta nómina (cantidad) languidece a la del año pasado. Sin exagerar, en la primera edición del FIP tuvimos cerca de quince poetas extranjeros de primer nivel. A más de uno no los conocíamos (no los habíamos leído) y gracias al poder de la poesía, ese poder que te permite detectar y valorar si hay o no una voz a tomar en cuenta; ese poder, que en mi punto de vista, solo se dio a cuenta gotas en este segundo festival.
Sandoval nunca lo va a decir, pero lo diré yo: este FIP fue víctima de una absoluta mezquindad por parte de los medios llamados a contribuir en la promoción, estos no se portaron como se esperaba, a las justas ridículas notas de un cuarto de página, media página, que no eran más que risibles saludos a la bandera. Si a esto sumamos la ingenuidad del artífice al declarar, por ejemplo, que recibía amenazas de muerte por cuenta de poetas peruanos que no habían sido invitados, como que muy poco se podía esperar de este sarao literario. Las contadas plataformas de difusión que tuvo Sandoval las desaprovechó en idioteces como esta, o sea, ¿vas a ser tan ingenuo como para darle crédito a la amenaza de un poeta no invitado, cuando es harto sabido que las cóleras las amainan ya sea en el Pisseli o en el Don Lucho?

4.
“Hubo intervenciones en el Metropolitano, el ciclopaseo poético por la Av. Arequipa. Pensar solo en recitales y talleres es una visión absolutamente limitada y convencional. También hubo videos que implicaban reconocer esa tradición de poetas muertos.”
Líneas antes Sandoval dice que está la revista Fornix y que en esta misma publicación saldrá un especial sobre Brasil. Bien ahí.
Pero lo que me extraña es que presente las intervenciones como si fueran una novedad, algo nunca antes visto, y por lo que se vio en los días del FIP, lo mejor hubiera sido quedarse callado. De lo que fuimos testigos no es más que fruto de una vida asumida desde la ventana, desde la pantalla de una PC. Si Sandoval pretende que se hagan intervenciones, de esas que sí llamen al peatón de turno, debería salir un poco y conocer un poco las aceras. Entre nosotros sí hay, y no desde hace poco, colectivos artísticos expertos en esta especie de actos/intervenciones.
Líneas después Sandoval dice que un festival no es solo lecturas, es también toda una propuesta comunicacional. Pues bien, esta propuesta comunicacional solo quedó en teoría. Y el artífice lo sabe bien, porque hubiese sido ideal, en lo que sería un acto de sana autocrítica, que refiera también al por qué de los vacíos en casi todos los puntos de lecturas o a la endeble logística que quedó en evidencia en el cambio de última hora de una lectura programada en el Hotel Bolívar. Entonces, viendo lo que pasó, y no solo él, me fastidia que diga que los talleres, las conferencias y los talleres obedezcan a una visión limitada y convencional. O sea, especulo, al “hombre orquesta” le parece muy bonito que muchos poetas vengan desde tan lejos para leer solo dos minutos. ¿Te llamo, vienes, lees y chau? A mí, y no creo que solo a mí, me hubiese gustado presenciar una charla de Diana Bellesi, saber de los motores de su poética, no verla ante un auditorio casi vacío. Las charlas, talleres y conferencias no son el problema, pedir por su realización no es una visión limitada. Lo limitado es no tener ni la más mínima idea de cómo dinamizarlos.
Lo que sí lamento es no haber escrito sobre el excelente documental sobre César Calvo y el interesante homenaje a Antonio Cisneros. Ya habrá oportunidad.

No me interesa entrar en un cruce de opiniones con Renato Sandoval. Con este post pongo punto final a lo que tengo que decir sobre el FIP. Sé que el fracaso del segundo FIP debe alegrar a más de uno, de esos que no faltan, que también quieren hacer un festival de esta magnitud y que por una serie de razones no pueden. En este sentido, yo tengo el asunto muy claro: pese a los reparos señalados, el FIP debe seguir siendo capitaneado por Sandoval. Y no porque no haya otro, sino porque él es el más idóneo. 

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Si es el más idóneo, entonces la próxima vez que escriba "Se reclamaba que se repita gente del año pasado", ponga repitiera en lugar de repita.

9:27 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

bueno, al hablar, hasta el más experto comete este tipo de errores, pero en este caso el error lo debió corregir quien hizo la nota. Ss. G.

9:32 a.m.  

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