sábado, septiembre 07, 2013

Un triste día


Hoy sábado tuve que levantarme temprano. En realidad me levanté muy temprano. Teníamos que desinstalar el stand de nuestra librería en la Feria del Libro PUCP. Mientras más temprano lo hacíamos, mucho mejor. La experiencia nos dice que no tenemos que pasar lo de la primera vez: fuimos los últimos en abandonar la universidad, ya de noche, apurados por la seguridad de la universidad.
Me acomodé en el taxi, prendí un cigarro. Contra lo que podía pensar, las calles vacías, calles de domingo de un feriado largo. Los rostros de las personas que miraba, sí, sus rostros, exhibían la piel pajiza de los que han llorado toda la noche.
Llego a la universidad y me cruzo con alumnos y profesores, alumnos y profesores de rostros desconcertados. Ni una broma, ni un solo detalle que los haga sonreír. Peor aún entre los expositores de los stands y los cargadores.
Hacemos lo que tenemos que hacer y nos retiramos de la PUCP en menos de media hora. El trayecto al almacén no es ajeno a la impresión de hacía un rato en el taxi. Ahora hay más de gente en las calles, pero gente triste al fin, de rostro apagado, en el desánimo concluyente. No se puede estar peor, el desánimo es como el cielo gris de Lima.
Nuestro cielo es el más triste y patético del continente, pero la tristeza y el desánimo de hoy sábado es hija de la derrota de la selección peruana de fútbol ante la de Uruguay. No me interesa ser opinólogo de fútbol, no quiero leer/escuchar a los sociólogos del deporte (esos chamanes del lugar común). Yo no me hago problemas, esto es lo que pasó: Luis Suárez nos metió el dedo en dos oportunidades. Así de simple.
Es que nos ilusionamos tanto con tan poco. Basta ver, comparar, a la selección uruguaya, que no es la gran cosa, con la nuestra. Pero esta tara viene de más atrás. Nunca aceptamos que  teníamos un material humano que no trascendía la medianía, incapaz de afrontar el proceso eliminatorio con profesionalismo y responsabilidad (¿quién era ese panzón que corría por la franja izquierda como si fuera un loquito?). Pensamos que nuestra selección podía pelear la eliminatoria, pero no, nos resistíamos a creer que estábamos muertos, y desde muchísimo antes.

2 Comentarios:

Anonymous Ramon dijo...

Nos metió el diente jeje. Saludos.

9:54 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

No cabe en ese partido hacer de Critilo de profesión. Es muy claro que podíamos haber ganado en esta oportunidad y que luchamos contra un árbitro en nada neutral y contra un Uruguay muy cochino y estratagemero en la cancha.Ese partido lo ganó moralmente el Perú.

8:20 p.m.  

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