lunes, febrero 24, 2014

9


Caminaba por la calle. Era de noche y muy dentro de mí sentía no poca angustia.
Necesitaba un cigarro. Pensé que la cajetilla me duraría, pero no, mis cálculos no estuvieron acertados.
*
Parado entre la Javier Prado y Arriola.
Debía caminar hasta la intersección de Arriola con Canadá. Más de ocho cuadras ante mí. En dicha intersección el grifo, en donde quizá se ubique uno de los Minimarkets mejor surtidos de la ciudad. Allí conseguiría la cajetilla que calmaría mi ansiedad.
No necesito pensarlo mucho. Soy una víctima de las consecuencias, fumo demasiado. Esta adicción es peor que otras adicciones, la marihuana y la cocaína son nada al lado de la nicotina.
Entonces te calmas. Respiras hondo. De nada sirve que te agites. Las cajetillas las conseguirás en ese Minimarket. Aunque podría calmar la ansiedad con un par de puchos de alguna carretilla, que siempre ves cuando pasas en las mañanas, pero para tu felicidad no hay carretilla esta noche. Vuelves a respirar hondo y piensas en cosas que te ayuden a desconectarte de esta jodida realidad inmediata.
Lo aceptas: el cigarro y tú son una sola persona.
Aunque eso sí: fumas porque te gusta. He allí la defensa contra los estragos de la nicotina. Si no fuera por ese gusto, estarías igual que los otros patas de tu edad, de cansada apariencia cincuentona, que dicen llevar una vida más saludable que tú. Quizá esto último sea verdad. Pero callan ante una realidad: que te ves más joven y saludable que ellos. Claro, hay que ser entusiastas con uno mismo, y ese entusiasmo lo refuerzas/renuevas con el factor de toda la vida. La lectura, pues, qué más.
Últimamente lees con miedo y cruzas los dedos para no toparte con páginas que te hagan perder el tiempo. Felizmente, sigues en buena racha, porque los aforismos que has leído te acompañarán cada vez que tengas una visión fatalista de la vida, y eso que no eres muy asiduo de los aforismos, lo cual es mucho decir.
¿Era Voltaire un hombre feliz? ¿O acaso era alguien que no se hacía problemas con las inevitables vicisitudes del mundo exterior? Conocemos la obra de Voltaire, pero si la memoria no me traiciona, nunca hemos tenido acceso a su intimidad.
En la pulcra edición de Aforismos, por cuenta de Hermida, tenemos una selección de fragmentos extraídos de la correspondencia de Voltaire. No lo pienses mucho, nos enfrentamos a una publicación mutante, una que no fue concebida bajo el registro del aforismo. Como fuera, los presentes fragmentos exhiben una natural cadencia y sabiduría, que nos pone en el tapete a un hombre bueno de aleccionador espíritu autocrítico.
No vale perder el tiempo en lo que no suma e importa, nos dice el francés.
Tiene razón.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal