domingo, abril 13, 2014

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Quizá sea Cabrera Infante el narrador que he leído con no mucho compromiso. Y ahora que lo pienso bien, no sé qué tuvo que ocurrirme para tomar semejante determinación con este cubano que fácil podría pasar como uno de los más grandes estilistas de la narrativa en castellano del Siglo XX.
A lo mejor este post obedezca a la relectura de Puro Humo, relectura que ha marcado mis recientes madrugadas entre los descansos de mi maratón de todas las temporadas de Los Soprano.  Hay que regresar/frecuentar a este escritor y así estar atentos contra las mentiras de los estilistas que se hacen pasar como descubridores de la pólvora. Me sorprende que más de un narrador latinoamericano, en especial aquellos preocupados en la forma y el tan manoseado concepto del trabajo con el lenguaje, no haga la más mínima referencia de su legado. Mezquindad, suprema ignorancia, llámalo como gustes. En esa no referencia podría intuirse el desconocimiento de una tradición, en esa no referencia podríamos encontrar más de un motivo del por qué la mayoría de los estilistas de ahora nos dejan con la idea/certeza de que no tienen nada qué decir. Antes del estilo, está la rabia, la huevadita que retuerce el ánimo y la visión del mundo, la rabia que hace que sientas esa urgencia de sentarte a escribir, porque eso es la escritura: una urgencia.
Para los especialistas, Puro humo no figura entre lo mejor del autor, pero sin duda es su título que me gusta más. Escrito en estilo claro pero a la vez bulboso, que transmite y enseña.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Tres Tristes Tigres es un librazo, polifónico, novela total.

3:04 p.m.  
Blogger Ángeles Knight dijo...

http://hipotesisiv.blogspot.com.es/2014/04/capitulo-1-pilladas.html

12:53 a.m.  

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