sábado, abril 26, 2014

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Estamos tan bien económicamente que ahora nos damos el lujo de importar sicarios. Importamos sicarios para los trabajos serios, de esos que requieren de una calculada logística, que sepan manejar armamento de última generación y que no dejen rastro, así es, que no dejen rastro, detalle que diferencia a los sicarios nacionales de a pie.
Obviamente, se necesita de mano dura, de leyes que no sean insultantes para el sentido común, de policías honestos que no caigan en el juego criollo de hacerse los desentendidos cuando deben estar cumpliendo su trabajo. Pero ante todo necesitamos de voluntad política, de una preocupación y determinación que provenga de la esfera mayor del círculo político que detenta el poder en el país. Por eso, me preocupa y fastidia la pusilanimidad del presidente Humala ante esta avalancha de crímenes organizados. Y eso que estamos hablando de una persona con formación militar, de quien por lo menos deberíamos esperar voz de mando e ideas claras en cuanto a seguridad ciudadana, pero ni eso.
Entonces pienso en la historia militar peruana y puedo entender, en algo, una de las razones que nos pueda explicar por qué hemos perdido tantas guerras.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

lo mejor que puede suceder es que este miserable país desaparezca del mapa

9:53 p.m.  

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