jueves, julio 09, 2015

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La pasé durmiendo todo el día de ayer, aunque me di maña para terminar algunos textos, ponerme al día con algunos mensajes y mails. Descansé, pero no como me hubiese gustado, las llamadas eran constantes, llamadas de personas amigas o clientes que me preguntaban de todo, desde cómo me fue en Arequipa y hasta por la poesía completa de César Moro. Por un momento, barajé la posibilidad de apagar el celular, pero no lo hice, quizá por esa sensación de sentirme útil y que me quieran escuchar y ser escuchado. 
Uno de los textos que más problemas me estaba trayendo era sobre uno de los mejores editores que tenemos hoy en día en español. El texto me salió muy sencillo, me había dado cuenta de que no debía edulcorarlo para quedar bien con él. No es que edulcore textos, pero la impresión que me dejó este tipazo fue de la mejor. Un hombre leído, culto y que tiene las cosas claras. Entonces, cuando borré el archivo para trabajar el que finalmente presentaré, decidí consignar las cosas tal cual ocurrieron, en su justa medida, sin exagerar ni mezquinar de lo que fui testigo en esa tarde en la que aprendí mucho. 
Bolaño decía, a lo mejor con algo de ingenuidad, que los grandes escritores son también grandes personas. En lo personal, también soy algo ingenuo, y si me creo esa ingenuidad, también podría robarme la idea y decir que los grandes editores son también grandes personas, es decir, que reflejan un sano compromiso con lo que trabajan, estrechando su compromiso con el autor en pos de la mejoría de su texto. Lamentablemente, en nuestro medio venimos sufriendo la invasión de muchos impresores, estafadores (y para concha, que han leído no más de veinte libros en sus vidas) que se pintan de editores, aunque es bueno decir que entre tanto pasto seco podemos encontrar joyitas que hacen una gran y sana diferencia, como Julio Villanueva, Jerónimo Pimentel, Paul Forsyth, José Miguel Herbozo, Johnny Pacheco y algunos más. Obvio, la diferencia debe ser la norma, pero no es así, puesto que este circuito literario anda de cabeza, miedoso de sindicar o denunciar a los sinvergüenzas que ostentan un poder en base al relacionismo más ramplón. 

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

juan pablo mejía ahora no es tan bueno porque se junta con víctor ruiz? O nunca fue tan bueno?

6:38 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

Juan Pablo es un editor serio, lo mismo que Dolores
lo que me apena de ellos, y se los he dicho, es que cualquier discurso que tengan sobre la labor editorial, debe ir afianzado por una coherencia, y a veces no veo esa coherencia. yo pregunto: ¿qué opinan de los editores que cabecean cuando comparten mesa con un cabecero? esto, lo sabemos todos, no hay nada escondido en lo que estoy diciendo. además, varias veces lo he dicho en este blog, o en algún texto por allí

G

6:53 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Pareces una vieja chismosa, Gaby, te van a denunciar, ya te han dicho. Te crees el que habla lo que otros callan. Acaso crees que a alguien le interesa esa roña que es tu combustible diario? No te magalices más de lo que ya estás. Si VRV es cabecero denúncialo o encáralo, no estés rumoreando algo que no te consta y si te consta qué chucha has hecho al respecto. Un día de estos te van a bombardear a pedos.

12:05 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

jajaja
qué no me han dicho
deberías informarte más, gordo.
rumoreando? oe, estás leyendo bien el texto? si al mismo VRV se lo he dicho en su cara y en público
ya pues, gordo, vente a Ciro para regalarte tu barril

9:55 p.m.  

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