viernes, septiembre 11, 2015

Sumalavia

Hace más de un mes publiqué un artículo en Lee por gusto. En el artículo abordaba la aparición de las antologías de narrativa peruana última, El fin de algo de Víctor Ruiz y Selección peruana de Ricardo Sumalavia. 
Sé que el artículo ha despertado rencores y odios, como también adhesiones. Ocurre que mis textos (los que parecen bombas Molotov) generan una peculiaridad: polarizan a la lectoría. 
Pues bien, en todas las ocasiones que he escrito un artículo en tono fuerte, lo he hecho partiendo de una verdad, y en coherencia de esa verdad digo las cosas tal y como las pienso. Obviamente, me puedo equivocar y si me equivoco, no tengo el más mínimo reparo en reconocer la falta. 
En este sentido, me equivoqué con Sumalavia. 
Pero esta equivocación yace en la forma en que me referí a él. Eso, en la forma, porque sigo pensando, y sigo convencido, de lo que pasó en la elaboración de la antología que se le encargó (me remito a la misma publicación, que es la mejor prueba). Como dije en el artículo, esperaba más de un escritor y crítico de su trayectoria. Además, si no conocía bien la producción narrativa peruana de los últimos quince años, no debió aceptar la elaboración de esta nueva edición de SP
No tengo problema alguno: pido disculpas públicas a Ricardo Sumalavia.

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