jueves, marzo 24, 2016

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Me levanto temprano. Anoche me acosté, relativamente, a una hora normal. Es jueves santo y la ciudad de Lima exhibe una belleza inusual. Hace calor, la humedad es infaltable, pero corre un viento gratificante. Al respecto, tengo una teoría: a Lima le sienta muy bien el otoño, si hay una estación para disfrutar de Lima, para presenciar en equilibrio sus excesos climáticos, otoño es la voz. Percibo esa belleza por la ventana. Yo, que no soy mucho de salir durante el día, me animaré a hacerlo, al menos para pasear a Onur por el barrio, como quien hace las compras para el desayuno.
Pues bien, desde ayer varias puntas me preguntan por la entrevista que le han hecho a “Jeremy” a razón de su libro de cuentos Los Buguis.
“Jeremy” es mi amigo, o una especie de hijo que no ha heredado mis cualidades, y tanto a los “Zepita Boys” como a él, los he apoyado, porque no solo he visto talento, también actitud creativa y ganas de decir las cosas que otros callan.
A veces aciertan, otras veces fallan y contadas veces resbalan.
No sé si sea la edad, o la inmadurez, o la simple posería de quienes creen que han leído mucho cuando en verdad no, algo que no debería sorprender, porque este mundo está integrado por una variopinta gama de poseros, pero el hecho que tengan una fijación con los “Conejos”, capitaneados por “Perejil” y luego por “Chalina suicida” y “Pecho frío”, es una muestra de la chatura de su visión literaria, de la inmediatez de la impresión primeriza, que se vuelve nociva cuando los señalamientos dejan de ser literarios para convertirse en personales, manifestando la cobardía del matón que no pudiendo contener lo que le quiere decir al tridente conejil, con nombre y apellido, sin apelar al eufemismo y el doble sentido, no tiene mejor estrategia que hacer uso del insulto contra conejos que no van a responderle, tal y como vimos en “Jeremy” cuando, en su cuenta de Face, consigna la respuesta editada de la entrevista que le hicieron por su cuentario.
¿Qué le pasó al “Niño aguaruna”?
Los “Zepita Boys” son creación mía, pero no hay nada que me joda más que la falta de ingenio, inteligencia, para los señalamientos; si quieres señalar, y a blancos tan fáciles como el discurso conejil, hay que hacerlo con estilo y gracia, pues hijo; eso, primero; luego, tener los suficientes huevos para señalar a los que quieres señalar, no contra quienes sabes que no te van a responder. Lectura de urgencia, “Jeremy”: lee ya a Borges. En Borges encontrarás la cura a la abusiva matonería, allí está el condimento que le faltan a tus críticas que haces del grupo que has promocionado como nadie.  
Alisto al falso pekinés, que se ha convertido en todo un suceso cuando recorre las calles del barrio, dejando su marca cada tres metros. Onur sí es un pendejo, con una levantada de pata se baja en una la mentira del discurso conejil y también en una la abusiva matonería de “Jeremy”. Es que Onur es un falso pekinés muy leído, pues.

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