jueves, febrero 23, 2017

fip / balances

Luego de una madrugada pautada por los incesantes goteos de lluvia, cosa que agradecí porque me acompañó en su música natural lo que venía escuchando de Little Feet, pues despierto, muy despejado y fresco.
Me sirvo café y lo primero que leo es una noticia por demás penosa, pero que tarde o temprano veía venir.
Una nota en Caretas, Suma poética, da cuenta de las razonables sospechas existentes sobre los malos manejos del dinero recibido durante el Festival Internacional de Poesía (FIP), en especial durante su primera edición, teniendo como responsable a su organizador, el poeta y traductor Renato Sandoval.
En la nota se conocen las dos versiones que la conducen. Por un lado, los denunciantes, los también poetas y fundadores del FIP, Luis Enrique Mendoza y Bruno Polack, que hacen lo mismo que semanas atrás en las redes sociales: pedirle a Sandoval cuentas claras sobre el manejo del primer FIP. Mendoza y Polack adjuntan un documento en el que detallan las irregularidades cometidas por Sandoval. Y también se adjunta un balance de ingresos y egresos, por parte del contador del FIP, en el que “todo cuadra”, balance que, según los denunciantes, no calza con el que se les entregó tras el primer FIP, en el 2012.
Somos testigos de ambas versiones y una realidad de espanto se impone: estamos ante un golpe a la cultura peruana, a su expresión mayor, su poesía. Como también ante una radiografía actual del poder de la corrupción, que no solo macula instancias del poder político, sino también toda pretensión cultural.
Ahora, muy en lo personal, considero que Sandoval no explica como debería este asunto. Su carta presentada a la revista exhibe el desgarramiento de la víctima que apela a la emoción en lugar de sustentar en pruebas su defensa. La imagen de hombre impoluto vale poco o nada si esta no guarda coherencia con lo que se exige que presente en una situación como esta. Por ello, los poetas y escritores que lo aprecian y creen en su honestidad, deberían aconsejarle y pedirle que se defienda mejor, con pruebas, porque bien leídas las pruebas presentadas por el contador del FIP, estas refuerzan la denuncia de Mendoza y Polack. Y eso que solo estamos hablando del balance del primer FIP. 
Por otro lado, la nota presentada en el semanario es también un hecho histórico en el periodismo cultural peruano. Se ha denunciado con objetividad y eso hay que reconocerlo, porque el periodismo cultural no solo es hueveo y “trabajo fácil”, tal y como he visto y sigo viendo en otros medios tradicionales. Así como en su momento critiqué ciertas posturas de Caretas, ahora debo saludarla. Es lo justo.

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