miércoles, abril 19, 2017

ifm

Luego del Barza-Juve me puse a revisar mi biblioteca. Buscaba un libro de Hunter Thompson que no recordaba dónde lo había dejado. Tenía una idea de su posible ubicación, pero estas ideas no son más que ánimos para lo que me espera. Lo que se supone que me demanda no más de quince minutos, amenaza con convertirse en una faena de horas. Felizmente no me tomó horas la búsqueda, porque al cabo de media hora hallé el libro de Thompson, pero también un libro de un escritor peruano ahora no muy conocido, pero en su momento muy popular.
Supe de Isaac Felipe Montoro a mediados de los noventa, en un especial de un programa televisivo de César Hildebrandt. De aquel programa, anoté las señas de su título más emblemático, Yo fui mendigo, que conseguí al cabo de unos meses en el entonces Boulevard Quilca, en el stand de quien sería mi amiga años después, Jacqueline. Por ese tiempo, como si las estrellas temáticas se juntaran, hablé del autor con un narrador y profesor sanmarquino, de quien no me brindó buenas referencias literarias. Igual, seguí buscando sin buscar sus libros y conseguí más de siete títulos, que leí con interés. Era cierto lo que me dijo el catedrático sanmarquino, IFM se hallaba lejos del logro estético. Leyéndolo me di cuenta de que el apuro signaba su prosa, del mismo modo la construcción de sus argumentos.
Ahora, sin lugar a dudas, Yo fui mendigo es el libro más atendible de nuestro autor. En cierta ocasión, un despistado indicó que IFM podía ser ubicado en la tradición de los escritores gonzo, cosa que de arranque se cae por la naturaleza del facilismo de la relación, que solo puede ser esgrimido por un ignorante. Tal y como puede deducirse del título, IFM relató un específico periodo vital dedicado a la mendicidad, haciendo suya esa experiencia conducida por su mirada e intuición, porque nuestro autor sabía que esa era su fuerza, no el trabajo con el lenguaje, menos el efecto estético. En esta honestidad creativa, IFP brinda un aporte peculiar a la narrativa peruana de la segunda mitad del siglo pasado, aporte que debería ser rescatado por un editor valiente, porque hay que serlo en estos tiempos en los que el valor literario transita de acuerdo a sus alcances comerciales.  
Y que este post sirva también para saber qué ha sido de la vida de este escritor. Estaré muy agradecido.

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