sábado, mayo 06, 2017

b39

Mañana de sábado. El Timeline de Facebook parece un silencioso campo de batalla. Recorro escombros y trato de ayudar a los heridos. Les doy agua y les prometo que enviaré una unidad médica cuanto antes. Del mismo modo me cercioro de los cadáveres, que apilo a un costado de las pistas, para que no obstruyan el paso del pueblo que trabaja los sábados. Sigo por las calles y miro los edificios, me concentro en las ventanas y puedo ver rostros, seguramente testigos o sobrevivientes de la masacre de ayer.
Más o menos así ha quedado la narrativa peruana actual tras conocerse los nombres de los seleccionados de Bogotá 39. Imagino una realidad parecida a la nuestra en otros países latinoamericanos, aunque sin tanta exposición de miseria emocional. Lo que sé: B39 es una oportunidad de lujo para que los seleccionados den a conocer su obra, para la gran mayoría será la confirmación de su proyección y para algunos la confirmación de su consagración.
A diferencia de la selección del B39 de 2007, en esta ocasión sí hubo una mayor búsqueda. Los encargados de la selección recibieron textos de autores no solo fichados por los grandes sellos. Entonces, la selección dependió mucho de la gestión de los editores, que propusieron a sus autores. Seguramente quedaron fuera muchos autores de valía. Mas esta selección de autores nos permitirá acceder a un panorama muy general de lo que se viene haciendo en materia narrativa en esta parte del mundo.
En el caso peruano, la presencia de María José Caro, Claudia Ulloa Donoso y Juan Manuel Robles, es por demás justa. Literariamente no tengo nada que objetar. Se ha apostado por la proyección en Caro y Ulloa. Y en cuanto a Robles, como autor de referencia en el contexto narrativo latinoamericano actual. Claro, nos hubiese gustado ver más nombres, pienso en Luis Hernán Castañeda, cuya obra exhibe los méritos suficientes para ser tomado en cuenta en todo festival literario, sin embargo, y esta es una especulación muy personal que obedece a mi creencia en la ética que relaciono con la poética de un autor: no creo que a Castañeda le quite el sueño no ser parte de un B39 o variante parecida.
Horas previas al anuncio de los B39 peruanos se hizo todo un cambalache en Facebook. Veamos: un editor con vocación de jalador de discoteca, o Night Club, al que le faltó poco para decir “a sol la barra” en cuanto a los nombres de los tres seleccionados locales. Ponte serio, pues hijo, eres editor. Y ni hablar del próximo presidente peruano, mi chocherita “Chiboliné du France”, que aspiraba a ser considerado. Ya tenía todo listo. Y para asegurarla: una imprenta de Azángaro acababa de imprimir su partida de nacimiento de 1986. 
Como indiqué, estamos ante un festival importante, pero que no es determinante en la valoración literaria. Quien esto escribe no se cree esos cuentos. Por ejemplo, a razón del B39 del 2007, leí a todos los autores de esa edición y más de la mitad me resultó una calamidad. No era para menos: en ese B39 sí hubo un claro interés de las grandes editoriales para promocionar a sus autores. En este sentido, la próxima edición se presenta, en principio, más transparente y eso me reconforta como lector. Además, en cada país se editará la antología B39. Y por Perú la editorial que publicará esta antología será Estruendomudo, de mi causita Álvaro Lasso. Y no va ser: huele el queso y pa’la bolsa del mercado.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

En serio los escritores se hacen un mundo por no aparecer en esa lista?
Es determinante salir seleccionado?
Personalmente creo que poco o nada importa salir en esa lista, la verdad, y sobre todo el el Perú, en lugar de eso, se debería hacer algo al respecto para borrar ese vergonsozo 0.86 libros leídos por cada peruano al año. Eso si es de vital importancia. Lo otro, solo sirve para la vanidad de unos pocos.

10:56 a.m.  

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