lunes, marzo 15, 2010

Sobre UNA MANCHA EN EL COLCHÓN, de Karina Valcárcel

En los últimos cinco años han aparecido muchísimas poetas peruanas. Buena parte de ellas ya tiene libro publicado (incluyamos también las plaquetas), algunas gozan de un cierto reconocimiento de la crítica y la siempre atendible atención de los lectores. De las que se han dado a conocer del 2000 en adelante, la de mayor alcance lírico es de lejos Romy Sordómez.
Esta eclosión me parece positiva. De alguna u otra manera nos brindan luces sobre cuán tributarias son de aquella poesía de corte feminista que con tanto fervor se practicó hace algunas décadas. Felizmente esa tendencia murió.
En lo que respecta a la poesía del nuevo siglo, no tengo duda alguna que algo debe hacerse. Fácil es la peor en la historia de la poesía peruana. Solo se salvan (por la enorme calidad de su propuesta) contadas voces, no más de ocho, de un universo, sin exagerar, que bordea las dos centenas.
Ahora, lo que he estado notando es la proliferación de padrinos y madrinas, que sabe quién por qué razones, le hacen daño a los debutantes vates con prólogos, textos de contratapa y presentación verdaderamente insultantes, que no dicen nada, que cimentan las sospechas razonables que hay favores que se pagan bajo la mesa. Obviamente, la función de un texto de presentación, por ejemplo, debe dar cuenta de las virtudes del libro de turno, hasta allí estamos bien; pero cuando se nos lee que el poemario Y ratifica el buen momento de la nueva poesía peruana, o cuando el poema H es fundacional en la poética de una generación, cuando en realidad el poemario Y y el poema H no pasan de ser meros ejercicios retóricos a años luz de alcanzar un nivel que roce lo aceptable, es que nos están mintiendo. Y lo que es peor: el engañado se cree la mentira y forja una propuesta personal canalizada en la nada, en un mar de letras sin lecturas, en un mar de letras sin conciencia de oficio, en un mar de letras dependiente de la imagen del poeta maldito, incomprendido, haciendo uso de la pose, llevando a cabo la sobonería y aprovechando la payasada pública (llámese performance) cada vez que puede.
Volviendo al tópico de la poesía escrita por mujeres, tengo la seguridad de que hace falta más rigor en los padrinos y madrinas con sus protegidas. Y también más franqueza: si no eres poeta, no lo eres, pues, el mundo no se acaba. Fácil en los últimos años habré leído a muchísimas, de las que solo puedo llamar Poetas a poquísimas.
Una de esas Poetas es pues Karina Valcárcel (Lima, 1985). La lectura de UNA MANCHA EN EL COLCHÓN (Lustra Editores) me dejó pensando, tanto que me mandé una no premeditada introducción a su libro.
A diferencia de su primera publicación, POEMAS COTIDIANOS (Casatomada, 2008), encontramos en esta segunda una mayor responsabilidad en el uso de la forma, lo cual termina otorgándole al conjunto un sentido en cuanto al impulso que lo estimula: la exploración de las transformaciones existenciales, en una suerte de viaje al vacío por los recovecos de la psyche, como acertadamente lo consigna el editor Víctor Ruiz Velazco en su descriptivo (no valorativo) texto de contratapa.
Como toda poeta que se precie de tal, Valcárcel no le rehúye a mostrarnos sus más íntimas miserias, lo hace sin afán de reivindicación de género, sino por la necesidad de justificarse ante ella misma; es por ello algunos poemas son martillazos a la conciencia del lector, los versos se nos presentan a manera de susurros socarrones que se refocilan en los detalles.
Sin embargo, la falta de experiencia en la escritura también le juega malas pasadas, seis poemas sencillamente nunca debieron ser escritos, se socavan solos gracias a un innecesario efectismo.
Y lo más importante, al menos para este blogger: UNA MANCHA EN EL COLCHÓN exuda una honesta y extraña sensibilidad. Bien decía el crítico alemán Johannes Pfeiffer: “la mala poesía se traiciona por su falsedad, la poesía es la verdad”.
Valcárcel es una poeta a la que debemos seguirle la ruta, lo leído es un gratificante ejemplo de asumir la poesía como fin, no como medio.
Si quieren conocerla, a continuación un video:

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Esta simpatica, ¿donde hago la cola? ¿donde consigo su meil?

5:41 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz-Ortega dijo...

Su libro lo puedes conseguir en las librerías.
G.

7:02 p.m.  

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