domingo, mayo 06, 2012

Un remate de libros



Era domingo y caminaba con José Carlos por la Benavides. Hablábamos de poesía y de los libros que en los próximos meses publicaríamos. Un par de horas antes habíamos estado desayunando con Buco, en una librería cuya cafetería era lo único rescatable que podía ofrecer.
−A mí me gusta ir a librerías, pero desde hace tiempo no experimento lo que es una grata experiencia libresca. La última fue hace 3 años, en ese remate de libros de La Colmena –dijo el ex poeta.
Recordaba bien a qué se refería. En una tarde de noviembre de 2008 le pasé el dato de un remate de libros en la conocida avenida del centro de Lima. Esa información no llegó a mí de la nada. La tenía gracias a Armando, que en aquel entonces cursaba el último ciclo de Literatura en La Villarreal.
José Carlos fue por su cuenta a dicho remate. Pensó hacer un solo viaje, suficiente como para surtirse de una buena cantidad de libros. Al final realizó 5 incursiones, y de cada una salió con nutridas bolsas.
Cuando fui se me hacía difícil creer lo que tenía ante mí. Sabía que ese local era de propiedad de La Familia. Y confirmé lo que Armando me había dicho: “No te vas a arrepentir, Brother. Hay muy buenas cosas allí”.
Lo que primero que vi fue una torre con títulos de Argos Vergara, de la que pude extraer varios del ciclo Zuckerman de Philip Roth, un par de Reynaldo Arenas, entre otros. Seguí avanzando y encontré una selección de los primeros títulos editados por Anagrama, Alianza Editorial, Seix Barral, Alfaguara (las moraditas), Sudamericana… A 5, 10, 15 soles… Al igual que mi amigo el ex poeta, regresé al día siguiente.
No se sentía el paso del tiempo. Llegaba a las 11 de la mañana y salía a las 3 de la tarde. Y sí barajé la posibilidad de pedir un préstamo para comprarme todos los libros. A los bibliófilos nos pasa eso. Somos presas de las ansias, de la pulsión incontrolable, lo quieres todo para ti y que nadie más sea partícipe de tu dicha.
Mishima, Pound, Aguev, Sarduy, Lezama Lima, Donoso, Dos Passos, Marechal, Pitol, Mutis, Theroux, Sterne, Vonnegut y más, muchísimo más…
−Me sorprende que ese remate haya durado varios meses. Allí compré Los nueve novísimos de Castellet –dijo José Carlos.
Estábamos a media cuadra del cruce de Benavides con La Vía Expresa.
La última tarde que fui al remate, decidí hablar con uno de los encargados. Era un tío de no más de 50 años que lo único que hacía era leer la sección deportiva de un diario de medio sol. Le pregunté hasta cuándo duraría el remate.
−Hasta que se acabe. Quizá seguimos hasta marzo del próximo año –dijo.
Prendí un Pall Mall rojo. La casa de José Carlos queda a media cuadra de La Vía Expresa. Caminábamos ahora más despacio.
−Ese remate refleja nuestra poca cultura libresca. No sé, en Santiago o Buenos Aires eso no duraba ni 5 días. Muchos de esos libros los tengo como tesoros en mi biblioteca.
El ex poeta tenía toda la razón.
Nos despedimos.
Hacía calor y fui a un grifo a comprarme una chela en lata. Y pensé en el local del remate. Me dieron ganas de verlo. No lo recordaba bien pese a que La Colmena está a 6 cuadras de la librería en la que llevo más de 7 meses. Total, era domingo y había poco tráfico.
Tomé el Metropolitano. Un viajecito de no más 10 minutos. Me bajé en la estación Camaná.
Crucé la Plaza San Martín y llegué al lugar del recordado sarao libresco. Saqué mi fiel y añeja camarita digital. Crucé la pista y me ubiqué estratégicamente en las gradas de ingreso de La Villarreal. Apunté y calibré la distancia. Disparé.
Aquel espacio que en su momento albergó lo más selecto de la literatura se había convertido en un chifa.

2 Comentarios:

Blogger Rodrigo dijo...

Yo también consegui verdaderas joyas en esa feria, lástima que no haya una cada año.

4:21 p.m.  
Blogger danqui dijo...

Ahora me parece cierto lo que dijiste acerca de que los que amamos la literatura somos islas o pequeñas aldeas; te diré que yo estuve en ese remate, en la colmena, y me compré respiración artificial de Piglia y algunos tomos sueltos de la obra de Proust en alianza. Ahora es un chifa, es verdad, pero creo que también ya van a cerrar por falta de público ..:D

4:37 p.m.  

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