lunes, mayo 27, 2013

"La maravillosa vida breve de Óscar Wao" de Junot Díaz



Publicado en Lecturas de Madrugada 8 – Lee por Gusto de Perú 21

 


 

En febrero del 2009 fui a la Feria del Libro de Trujillo. Como el director de Revuelta Editores, David Ballardo, no podía ir, me pidió que vaya en representación de la editorial, ya que en el marco de dicha feria se presentarían dos libros del sello: El orden de la soledad de Aldo Vivar y La línea en medio del cielo de Francisco Ángeles.

En mi mochila llevaba la novela que acababa de comprar: La maravilosa vida breve de Óscar Wao del dominicano-americano Junot Díaz. Sobre el libro tenía no menos que excelentes referencias y recomendaciones. Pensé leerlo en el curso del viaje, el cual sería muy corto, puesto que solo estaría en Trujillo únicamente para cumplir con las presentaciones. Sin embargo, en las horas que estuve en esa soleada ciudad, no pude leer ni una sola página de la novela. Entonces, creí que lo haría durante mi regreso. Pues bien, mientras estábamos en el taxi que nos llevaba a la agencia de Cruz del Sur, Francisco y yo conversábamos mucho sobre la continuidad de su web literaria Porta 9.  Yo estaba algo preocupado, debíamos llegar cuanto antes y comprar los pasajes de regreso. Faltaban diez minutos para las once de la noche. Al llegar a la agencia, bajé del taxi lo más rápido que pude. Mientras pagaba los pasajes, me di cuenta de que no tenía en la mano el objeto que cargué durante las horas que anduve por Trujillo. Sentí una inmensa desazón. Además, ya se había hecho la llamada para abordar el bus y no veía a Francisco por ningún lado. Luego de dos minutos de búsqueda, él apareció por la puerta de entrada, con el ejemplar de La maravillosa vida breve de Óscar Wao. “Cuando saliste del taxi, se te cayó el libro y el taxi lo arrastró media cuadra”. Efectivamente, el libro había sido arrollado, tenía manchas negras y un manto de polvo impregnado a lo bestia.

A mediados de la semana pasada encontré este ejemplar entre los anaqueles de mi biblioteca. Necesitaba releer algunos de sus capítulos, puesto que me encuentro elaborando un texto sobre el humor en la novela contemporánea. El ejemplar aún evidenciaba las marcas de las llantas de ese taxi. Y comencé a releer los capítulos que me interesaban. Pero no tardé en releerla completa, aprovechando que no había ido a trabajar a causa de una gripe fulminante.

Y la verdad, la verdad de todas las verdades, qué novela de la putamadre se mandó Junot Díaz.

Sigue fresca y lozana. No ha envejecido nada. Su existencia es todo un puntapié a aquellos santones que pontifican sobre la inutilidad del humor en la novela, aconsejando a los escritores a huir de él como si se tratara de una peste.

Esta novela remece y hace reír, me he carcajeado mucho más, y perdonarán la recurrente exageración, que con La conjura de los necios de John Kennedy Toole.

Junot Díaz nació en República Dominicana, en 1968, y desde los tres años vive en Estados Unidos. En otras palabras, queridos y queridas, estamos hablando de un autor que ha crecido bajo la influencia de la cultura norteamericana. Pero La maravillosa vida breve de Óscar Wao, galardonada con el Pulitzer 2008 y el National Critics Circle Award 2007, para más señas, no es del todo una novela gringa, al punto que esta no sería lo que es si su hacedor hubiera pasado por alto el influjo de su cultura natal, que a fin de cuentas, es la que pone el condimento, la sal, es decir, el sabor que nos hace quererla y hacerla nuestra.

Las grandes novelas se sustentan en grandes personajes. Sin personaje, no hay novela. Y aquí tenemos a un inolvidable y peculiar Óscar de León (rebautizado como Óscar Wao debido a un giro fonético en el nombre del autor de El retrato de Dorian Gray), un obeso y feo americano-dominicano que vive en Paterson (New Jersey), cuyo sueño no es otro que convertirse en el Tolkien tropical. Nunca ha gozado del favor de las mujeres, y peor aún para sus naturales ansias hormonales: en su código moral no figura ni siquiera pagar por afecto y sexo. Su trauma, su temor, su karma, es morir virgen.

Ahora, no solo se nos cuenta la historia de este desdichado pero talentoso ser, también las vicisitudes de su madre Beli y su hermana Lola, como también las de su abuelo Abelard Luis Cabral, respetado médico dominicano que vivió en plena dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Como todo un capo, digno heredero de la novelística gringa, un aplicado alumno del cómo armar una historia, Díaz se vale de un narrador que va recopilando datos de la familia de Óscar. En este sentido, Yunior es quien implícitamente nos descubre la gran virtud de la novela: la acertada fusión entre humor y tragedia, expandida en la ancestral maldición del Fukú, maldición que durante decenios lleva arrastrando la familia del aspirante a Tolkien tropical.

Si no fuera por el humor, esta novela vendría a ocupar un lugar más entre las que se han escrito sobre el trujillato. Y en mi opinión, esta sea quizá una de las novelas más logradas sobre las dictaduras latinoamericanas. A comparación de otras, como La fiesta del Chivo de Vargas Llosa, somos testigos de una suerte de exorcismo, pero uno no visto desde la tragedia, sino desde la festividad. Un exorcismo festivo, un canto a la supervivencia. Por otra parte, asistimos a la consolidación de una vocación literaria, la de Yunior. El hecho de que Yunior relate la historia familiar de su amigo, lo lleva a sentirse escritor. Entre Yunior y Óscar hay pues mucha complicidad y generosidad, pese a las burlas del primero con el segundo. En este sentido, cabe la posibilidad de que estemos también ante una novela de aprendizaje. A lo mejor vaya a tener que pasar algún tiempo para darle esta lectura.

Son pocos los casos, contados, en los que podemos ver una buena hermandad entre calidad literaria y éxito comercial. Esta novela de Díaz no es un enlatado, no es un producto sobrevalorado. Esta novela de Díaz es, simplemente, literatura. A lo mejor, seguro que sí, una de las más grandes novelas contemporáneas de los últimos años, muchos años…

4 Comentarios:

Anonymous Ramon dijo...

Hola interesante tu análisis,es verdad,tiene alguna similitud argumentativa con La conjura de los necios de John Kennedy Toole;sin embargo, mencionaste que esta novela no te hizo reír tanto como la Diaz, pero aun así ¿la consideras una novela (la de Toole) lograda o satisfactoria?.

12:40 a.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Sabes dónde la puedo conseguir?

7:13 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

Con algo de tardanza, respondo a Ramón: La conjura de los necios es una obra maestra. Tienes que leerla, luego de la de Díaz.

Al amigo anónimo: el libro se puede conseguir con toda seguridad en la cadena de librerías Ibero.

Ss.

Gabriel

7:25 p.m.  
Anonymous Ramon dijo...

Haré lo que recomiendas. Tarde o no, igual se agradece la respuesta. Saludos.

9:59 p.m.  

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