sábado, febrero 19, 2011

Amiguismo y rencor: una nueva oportunidad perdida

En Tanque de Casma, blog del narrador y periodista Ernesto Carlín, encuentro un debate poético sobre el neobarroco peruano actual, a razón de un pie de página de POESÍA EN ROCK, el exitoso libro de los escritores Carlos Torres Rotondo y José Carlos Yrigoyen.
¿Qué es lo que dice el pie de página?
Aquí va:
“Al pensar en la poesía de José Morales Saravia (Lima, 1954), uno recuerda la respuesta de Sergio Leone sobre si él era el padre del spaghetti western: “Es cierto, soy el padre, pero de un montón de hijos de puta”. Siguiendo esa idea, Morales sería el papá de los neobarrocos de la poesía peruana última, subgénero que nos ha legado un elevado número de bluffs cuya retórica no llega a esconder casi nunca la clamorosa falta de ideas de sus autores. Sin embargo, Morales, al igual que Leone, es un extraordinario poeta que ha logrado en su obra una afortunada fusión de barroquismo, naturalismo y clasicismo, lo suficientemente poderosa como para considerarlo uno de los escasos marginales de valor entre los no inscritos en la poesía conversacional hegemónica de estos años. Ha publicado Cactáceas (1979), Zancudas (1983) y Oceánidas (2006).”
Este pequeño texto motivó una reunión entre Rubén Quiroz y los autores de PER.
Entonces, ¿uno qué espera? Pues fácil: un debate alturado de ideas.
Veamos. Yo la tengo muy clara: uno se juega su calidad de lector cuando defiende una postura literaria. En mi caso, el amiguismo, el chocherismo y las defensas partidarias no sirven. Al respecto he demostrado más de una vez que estas pequeñas cuestiones no van conmigo.
Si por defender mi convicción me dejo ganar por el amiguismo, tal y como lo demuestra Quiroz al destacar el neobarroco peruano actual con poemarios de bajísima calidad, los cuales, debemos decirlo, han obtenido el ninguneo que merecen, quedo muy mal, daría la impresión de que soy un pésimo lector, que he leído tanto y muy mal, que mi gusto se ha deformado. Peor aún si soy presa del rencor, haciendo uso del insulto gratuito para sonar efectista, como el “imbécil” que Quiroz le espeta a un poeta. (Insultar de lejos es muy fácil, en persona otra es la figura, ¿o no?)
Estas cosas las vemos en el debate. Y es una pena. En lo personal me interesaba mucho porque soy un compulsivo lector de poesía peruana y porque además me gustan las polémicas, que cuando se centran en lo que deben, uno termina aprendiendo.
¿No se supone que soy un hombrecito de grandes ideas?, debió preguntarse Quiroz antes de polemizar. Su amiguismo y rencor le facturan una axiomática mala pasada, puesto que del debate con CTR y JCY sale trasquilado, humillado, sodomizado y quemado, intelectualmente hablando, claro está. Y no por sonso y poco leído. Sino porque se dejó arriar por sentimientos menores, quedando, ante mis ojitos, como un irremediable lector de personas y no de libros.
Este debate sobre el neobarroco peruano pudo ser edificante e iluminador. Es una nueva oportunidad perdida para polemizar con argumentos.

...






0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal