domingo, octubre 21, 2012

Vigencia del miedo




Paso los domingos viendo películas y leyendo. Y este no tuvo que ser la excepción, aunque vi una peli que no esperaba y leí Mala índole de Javier Marías.

Necesitaba ver algo ligero, lo mismo con la lectura, puesto que me esperan días agitados en la Feria del Libro Ricardo Palma. O sea, debo llegar despejado y si eso es lo que quiero, no voy a mandarme con una excelente e interminable película de Philippe Garrel, o algo de Jacques Rivette. Entonces me puse a revisar mi colección de películas y encontré una que desde hacía rato me miraba con resentimiento puesto que no la estaba empelotando.

La película, sí: La mosca (1986), de David Cronenberg.

Cronenberg es uno de mis directores de cine favoritos. He visto cada una de sus películas más de una vez, a excepción de esta, que por esas cosas de la vida, llámese apuro, flojera y dejadez, solo la recordaba de cuando la vi a fines de los ochenta, vía Canal 2, en tres noches. En esos años no había cable y la emisión de películas podía durar una semana, a cada rato nos metían una tanda comercial de quince minutos. ¿Te acuerdas, no?

Hoy en día una película como esta sería impensable sin la ayuda de los efectos especiales, y en esta carencia Cronenberg ofreció cátedra de grandeza y genialidad. Han pasado los años y La mosca (remake de una homónima de 1958, por cuenta de Kurt Neumann) sigue generando miedo, estupor e incomodidad ventral. Al menos para mí, es una obra maestra del cine de terror.

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