viernes, junio 13, 2014

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Ayer presenté la novela Austin, Texas 1979 de Francisco Ángeles en la universidad Federico Villarreal. Para mí fue una grata experiencia volver a esta universidad. No hay nada más estimulante que ver alumnos atentos y que participan en la ronda de preguntas.
Leí un texto de presentación, el cual voy a postear en los próximos días, ni bien encuentre el USB en donde lo guardé. En el texto digo lo que tengo que decir de esta muy buena novela, que en toda justicia viene recibiendo saludos críticos y, lo más importante, el favor de los lectores.
Mientras veía al autor firmando los ejemplares de su novela, me era imposible no pensar en las pocas actividades/presentaciones que tendrían que realizarse con mayor frecuencia en las universidades públicas. Lamentablemente, esto se lleva a cabo esporádicamente. No pocas veces los alumnos que organizan una presentación/charla/conferencia se enfrentan a un sinfín de trámites burocráticos, siendo casi heroico el logro de su objetivo. Si bien es cierto que en la Villarreal hay inevitables trabas, estas son más flexibles en comparación a otras casas de estudios.
Por otra parte, necesitamos de más autores que estén dispuestos a ir a una universidad pública. Necesitamos de autores desprejuiciados, que en vez de soñar con aparecer en cadenas de lavanderías que venden libros, libros que al final no se venden y que muchas veces son usados como tacos para mesas y estanterías dañadas, deberían usar todos los medios para acercarse al lector potencial, lector potencial que encontrarán en las universidades, como también en colegios e institutos.

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