domingo, julio 13, 2014

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Bueno, ganó el que tenía que ganar.
Ahora, lo que no saldrá de mi memoria fue la escandalosa actuación del árbitro en el tiempo suplementario. Sin duda, la cancha se inclinó a favor de Argentina, que perdió la final por falta de efectividad. De las tres claras oportunidades, en cualquiera de ellas, el “Apache” Tevez anotaba. De los dos arqueros suplentes de Romero, ninguno se volteaba o cuidaba la cara en el gol alemán.
He tratado de no comentar este mundial, no quería caer en la opinología, ese virus que convierte en conocedor al que jamás ha jugado fútbol, al turista de estadios en hinchas acérrimos, a ese que no sabe lo que es un off side en potencial técnico que revolucionará el fútbol.
Lo único que diré del mundial, a minutos de haberse acabado, es que ha sido, quizá, el mejor que haya visto y esto es algo que se agradece, en especial en tiempos en los que el juego vistoso no está valorado por considerársele poco efectivo.
Pues bien, los resultadistas pueden irse a la mierda.
El fútbol es, ante todo, magia, talento y creatividad, esa es su esencia. Si vas contra la esencia, tarde o temprano terminas mal, si no mira a los brasileños.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Hola Gabriel Ruiz Ortega:

Si no recuerdo mal, una vez expresaste que Chéjov era el mejor cuentista de la historia. Me encantaría saber si tienes un top five de sus relatos. ¿cuales recomendarías para una lectura(o re-lectura)?

un saludo

10:47 a.m.  

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