lunes, septiembre 08, 2014

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En estos últimos meses he estado leyendo mucha poesía, pero a diferencia de otras ocasiones, todo lo que leía se movía en esos mundos celestiales conformados por los más altos exponentes de la poesía, por los incuestionables referentes, que como tales, lo son por “algo”, ese “algo” que me lleva a frecuentarlos, aunque no los entienda del todo, pero a los que siento en estremecimiento. Es precisamente este no entendimiento lo que me hace frecuentar a algunos poetas que no siempre han sido mis poetas favoritos, como es el caso del poeta peruano César Vallejo.
Mi llegada a Vallejo fue de lo más dura y extraña. Para ser  sincero, nunca me gustó, nunca me gustó hasta los veinticinco años, año en que empezó a llamar mi atención debido a un par de sucesos personales que cambiaron mi vida, o al menos, la manera en que veía mi vida. Fue a causa de la experiencia personal que me acerqué en serio a Vallejo, sin verlo como un poeta quejoso, o como alguna vez lo dijera Antonio Cisneros, “un poeta llorón”.
Durante años formé parte de ese selecto y posero grupo al que no le gustaba la poesía de Vallejo. Y no me arrepiento de haber sido parte de ese grupo etéreo, falso, que lo leía todo sin sentir lo que se leía, exaltando las voces ocultas, esos preclaros poetas menores con los que intentaba cimentar una risible pose de lector. A Vallejo lo asumía como un poeta demasiado manoseado, de los que se hablaba mucho sin haberlo leído, pero cuando me acerqué como se debe a su poesía, releyendo Trilce, lo hice con toda la fuerza de la juventud, con un sano y desmedido ánimo que me impulsó a seguirle la ruta directa e indirecta. Quería saberlo todo de Vallejo y ahora puedo decir que sé mucho de Vallejo, lo que no me hace una autoridad en el poeta, pero este conocimiento sí me permite ir a lo seguro en la galaxia del poeta de mayor alcance en castellano del Siglo XX.
De Vallejo encontramos más de una edición de su poesía completa, las hay de todos los gustos, en todos sus esmeros. Emociona tanto editar a Vallejo que esa misma emoción nos trae más de un sinsabor, patentado en errores/horrores que van desde el tipeo hasta el uso del espacio al momento de diagramar. Claro, con esto no afirmo que todas las ediciones cometan esos yerros, pero hasta las ediciones más pintadas cometen errores/horrores, seguramente ubicado en un impresionista pie de página, en una falta relacionada a la fuente misma de la escritura del poema.
Por este motivo, resulta gratificante encontrar una edición redonda, tanto en lo literario como en la misma hechura del libro, como la que nos entrega Ediciones UDP. En Poesía Reunida tenemos el camino libre, la pista asfaltada, sin baches, que nos permite entrar a la poética de Vallejo con la seguridad de que se han subsanado los errores/horrores de las otras ediciones de la poesía completa de Vallejo. En este sentido, hay que destacar la labor del poeta chileno Kurt Folch, el encargado de limar este exigente pero también placentero trabajo de restauración literaria. Nos enfrentamos pues a un recorrido que nos hace añicos en la experiencia desgarradora de la palabra, pero que también exige un afinamiento de nuestra sensibilidad y pensamiento, siendo esta característica, entre muchas, lo que más pervive del gran poeta peruano, característica que lo vuelve inacabable, misterioso y epifánico.
Así como hay muchas ediciones de la poesía reunida de Vallejo, también hay innumerables libros que abordan la poética del poeta. Entre estos títulos, más de un literato ha fungido de Kamikaze sin darse cuenta. Lo peor que podemos hacer con un poeta de su voltaje y constante relevancia, es acercarnos con el ánimo tajante, pretendiendo ser dueños de una verdad absoluta, la de erigirse como el descubridor de la esencia nutricia del vate. En esta empresa más de uno se ha lanzado a hacer historia, y todos han caído en el olvido, y en algunos casos en la burla.
Pese a mis reparos literarios y extraliterarios con Julio Ortega, reconocido crítico literario peruano, de quien he hablado varias veces en mi blog y en una que otra conferencia, diciendo lo que él representa en el mundo de la Otra Literatura, no puedo dejar de reconocer su aporte, un aporte medular en cuanto a la difusión de la obra de Vallejo, haciendo uso de un lenguaje serio, alejado del impresionismo, dejando en el lector, no necesariamente entrenado en la jerigonza académica, esa sensación, voluntad, de adentrarse aún más en una poética por demás difícil, pero no por ello no menos que estimulante. En Vallejo. La escritura del devenir (Taurus, 2014), presenciamos el rigor generoso que siempre hemos apreciado en Ortega, que nos brinda la posibilidad de acceder a una nueva mirada con lo ya conocido de Vallejo, sin contar los datos biográficos del poeta que nos son revelados por primera vez, es decir, lo que consigue el crítico es manifestar por qué Vallejo sigue siendo el gran poeta en lengua castellana del Siglo XX y por qué no debemos dejar de leerlo.
 
 
Publicado en Siglo XXI.

5 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Es interesante como en todo el artículo, en el que afirmas saber mucho de César Vallejo y su poética, no se dice nada relevante sobre este o que no se haya dicho antes, aparte de los ya varios clichés, teniendo en cuenta que principalmente lo que escribes se enfoca en comentar otras ediciones en los que tampoco dices nada sustancial o concreto, teniendo aparte la mención a la investigación de Julio Ortega que ya todo el mundo sabe que es una de las voces autorizadas sobre Vallejo en el campo académico.

12:23 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

creo que digo algunas cosas de interés en el texto. Subrayo la edición de la UDP. Y el libro de Ortega escapa pues a ese coto para lectores supuestamente entrenados, algo que le brinda un plus que otras publicaciones no.
en este sentido, su comentario tampoco dice nada sustancial.
saludos
G

12:38 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Lo que hago es subrayar la carencia de ideas relevantes en tu post en el cual inviertes varios párrafos a situarte como lector consumado de Vallejo sin demostrar un dato novedoso o de interes teniendo a un lado la mención, que a propósito se encuentra en las últimas líneas del texto, a la reciente publicación de J. Ortega sobre el vate.

Por lo tanto, si resaltar lo insustancial de tu artículo convierte en la misma naturaleza a mi anterior comentario y, por consecuencia a este, pues que así sea. Siempre es un placer demostrar las incoherencias de unos de los lectores "más entrenados" de la escena blogósfera Peruana.

2:10 p.m.  
Anonymous Juez Holden dijo...

¿cuánto marca el libro de UDP? ¿tú lo vendes?

3:11 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

Veamos
1. El libro de la Poesía Reunida de Vallejo se encuentra en algunas librerías de Lima, como Sur, El Virrey de Lima y Selecta. Su precio es de 99 soles. Se trata de una edición excelente, por demás.

2. Sabía, antes de que se publique el artículo, que el texto en cuestión podía motivar algunas reacciones. Lamentablemente, el lustrabotismo no va conmigo. Y pese a que Ortega no es alguien por quien muera conocer, siempre he destacado su valor como un importante crítico literario de la literatura en castellano. Eso es lo que me interesa, el Ortega crítico, narrador, no el otro Ortega.
Ahora, Ud. dice que me declaro lector consumado de Vallejo y en ninguna parte del texto digo algo semejante, entonces, si en base a ello dice que demuestras mis incoherencias, pues bienvenida la incoherencia, la vida sería no solo aburrida sin ella, también carente de sustancia.
gracias por su comentario.

G

4:40 p.m.  

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