sábado, noviembre 08, 2014

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Días atrás dije que estaba leyendo una novela de Joseph Roth que no había leído. 
Hace mucho tiempo le dediqué una buena temporada a leer y releer los libros de este austriaco por demás influyente. 
En más de una ocasión he llegado a pensar en una sospecha de bases razonables/personales: si hay un narrador presente en las grandes plumas de nuestro tiempo, esas plumas que gozan de esa agradecida franqueza de los lectores, ese narrador es precisamente Roth. 
Gracias a los azares de la vida, llegó a mis manos la novelita El peso falso, en una bella edición de Siruela en tapa dura. No niego que en principio tuve algunos reparos debido a un prejuicio que sentí ni bien la empecé a picar caprichosamente. 
La leería, de hecho, pero no inmediatamente, me decía. La tenía cerca, esperando el tiempo que le dedicaría y felizmente ese tiempo llegó en estos días en los que la pasé durmiendo, leyendo y viendo películas. 
Pese a su engañosa brevedad, El peso falso es una de las mejores novelas que haya podido leer de Roth. Al momento de leerla pensaba y recordaba las lejanas semanas que me dediqué a leerlo a sugerencia de una amiga que estudiaba alemán. El peso falso encapsula lo mejor de esta poética que se distingue por la claridad y tersura de la prosa, en aquello que muy bien se llama como compleja sencillez. 
Su protagonista, Anselm Eibenschutz, pertenece a esa privilegiada estirpe de fisonomías morales que las llevaremos por siempre. Le pasa de todo, sufre los más vergonzosos vejámenes, pero este sigue persistiendo, como si luchara contra la modorra y la apatía existenciales. A pesar de las desgracias, percibo en Anselm una suerte de aceptación resignada de la nefasta realidad que no deja de hacerlo una permanente víctima de agresiones cósmicas que asume con el más profundo de los optimismos, como si en esa lucha estuviera la razón que le permitiera sobrevivir. 
Roth no deja de sorprender. Asistimos a la diáfana complejidad de su prosa nutrida de poesía seca, que no nos lleva a leer, sino a saborear el secreto que sentimos en los silencios, en esos pincelazos que se nos revelan como si fueran sotos eléctricos en medio de una historia que se anuncia de trágica desde su primer párrafo. 
Esta debe ser una de las novelas cortas que más me he demorado en leer. La he leído como si se tratara de una novela elefantiásica, haciendo apuntes, manteniéndome alerta y así cimentar la esperanza de encontrar o, en todo caso, acercarme lo más posible a su secreto. 
De vez en cuando, se me hace necesario acceder a las sobredosis de la gran literatura, pero la experiencia me enseña que poco o nada se obtiene cuando te pones a buscar esa sobredosis. Es la gran literatura la que te encuentra y te salva con el orden y golpe de la ficción. 
Ocurre que son pocas las lecturas que últimamente me insertan en una dimensión distinta. La presente lectura la he sentido como una llamada de atención a retroceder, a no olvidar esa época en la que te formabas y reforzabas como lector, sintiéndote alguien más iluminado cada vez que cerrabas un libro. Eso pues: El peso falso me dejó iluminado en medio de una secuela de tragedias emocionales que signaban a Anselm Eibenschutz.

6 Comentarios:

Blogger Jorge G dijo...

Carajo, al fin me hiciste caso. Años diciéndote que dejes de leer a Alonso Cueto, a Gamboa y a Phillip Roth para que leas al maestro Joseph Roth. La vedad y la iluminación tardan pero llegan. Bien por tí, calichín. Ahora, no te quedes solo en esa (que fue la primera que leí del maestro hace unos 7 años) y lee todo lo demás. Toda su obra está traducida. Toda es igualmente hermosa y genial.

10:17 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

jajajaja
fuerte abrazo, Jorge
mi amigo Jorge, "El semillero", reportando desde las instalaciones del Don Lucho.

10:20 a.m.  
Blogger Jorge G dijo...

Don Lucho desde las 7 de la noche. Ahorita leyendo toda la bibliografía de Hrabal :) Pero me di un pequeño tiempito para husmear en tu blog.

10:26 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

Corrección: Don Lucho abre desde las 8 am.
no confundas a la gente.
tú eres hincha del blog

10:28 a.m.  
Blogger Jorge G dijo...

Soy hincha de Universitario de Deportes. Y me refería que voy a Don Lucho a las 7 pm pe, para encontrarme con todos los poetas :D

10:31 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

tienes que referirte bien, pues semillero.
no confundas.

10:59 a.m.  

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