martes, septiembre 22, 2015

359

Preparo algunos textos en estos días en los que he me instalado con una parte de la librería en un lugar en donde hay verde y silencio. Por momentos, siento que estuviera en una especie de monasterio, y durante otros momentos, como si presenciara una cabalgata de ballet en los cambios de hora. Como fuere, aprovecho el tiempo y me pongo a avanzar algunas lecturas pendientes y textos que ya no entregaré por sobrepasarme  de la fecha límite, los cuales, de todas maneras, quiero terminar, por el placer de hacerlo y porque sé que más adelante los podré jugar. 
Lo malo es que en este lugar no se puede fumar. En parte, qué de putamadre que haya leyes que protejan la salud pública, pero qué hacer cuando prohíben fumar y no se dice nada ante el comercio clandestino de otro tipo de sustancias aún más tóxicas y dañinas que el tabaco. 
Basta establecer el contacto, acordar precio e ir a los lugares en donde se consuma la transacción. En todas las instituciones hay esta clase de negocio y cada quien es libre de meterse o no en esas huevadas. Lo que sí me jode es el doble discurso que se tiene hacia el tabaco, siendo pues lo más fácil de señalar y satanizar. Pero en estos momentos no me jode el doble discurso, sino la manera en que se llevan a cabo, sin el más mínimo estilo. Al menos, antes, años antes de esta juventud haga del hueveo su ADN social, existía un estilo que diferenciaba a los grupos. En algunos círculos, ese estilo persiste, estilo que bien se justifica en un cruce de miradas o en los tonos de voz. No son los estilos de ahora, en donde impera la risa idiota y el método simiesco, en donde el fin justifica los medios. 
Me pongo a observar, a interpretar sus posturas ante el pase que harán en uno de los baños. Cliente y vendedor se reúnen. Desde mi posición tengo una visión privilegiada de lo que harán en algunos minutos. Imagino que pronto los agarrarán, la seguridad institucional los viene siguiendo desde hacía meses. Si los señores de la limpieza fueran la seguridad disfrazada, me pregunto. Respuesta afirmativa, ellos son, como bien supe segundos después de que los arrestarán, no debido a una logística trabajaba, sino a la pelea que cliente y comprador, a puño limpio, comenzaron a realizar en los servicios higiénicos.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal