martes, octubre 24, 2017

silencios

Reordenas para encontrar, aunque cuando movías los libros no esperabas hallar el título que en principio buscabas, y te das cuenta de que ambos se parecen en lo físico: están en la misma editorial, exhiben el mismo grosor de lomo, también el color… Buscaba 31 canciones de Nick Hornby, sabía que lo tenía en un lado, y esa intención por releer algunos capítulos se fue incrementando en el curso de los últimos días, hasta que decidí esta mañana volver a ellos luego de escuchar todo lo que pude de The Bible. La memoria me decía que Hornby había escrito algo de esta banda inglesa en su libro.
Cuando creí encontrar a Hornby, di con una novela de Félix Romeo, Dibujos animados.
Romeo, autor español que falleció a causa de un paro cardiaco, merece ser más leído o conocido por estos pagos. La novela que involuntariamente hallé tiene no pocos elementos pop mezclados con el testimonio generacional. En la aparente sencillez de la prosa, y con un estilo alimentado del ánimo descriptivo, Romeo es capaz de crear un aparato sensorial que comunica en los silencios. Esta cualidad, vaya qué novedad en estos tiempos de egos sobrevalorados, es lo que me permite apreciar el trabajo oculto del autor con la palabra. Comunicar en lo silencios solo lo consiguen los capos. 
Por otra parte, la vuelta a esta novela hizo que recordara cuando conocí a Romeo, hace ya muchísimos años en el Centro Cultural de España. Tenía don de gente y mostraba disposición para conversar en profundidad de lo leído, visto y escuchado. Era un tremendo consumidor de cultura. 

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