domingo, junio 15, 2014

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El tema de todos: el Mundial.
En cuanto a mí, para disfrutar del mundial de fútbol, me dedico a ver los partidos. No los comento con nadie, sencillamente me dejo llevar.
Para ello, tomo previsiones. La más importante: conectarme al Face solo en las madrugadas, respondo los mensajes que importan, lo mismo hago con el correo electrónico.
Y en la vida diaria, evito hablar del mundial. Me cansa hablar del mundial, me fastidia que se piense el mundial, quemando cerebro, desmenuzando jugadas y tácticas, pronosticando los equipos que llegarán a las semifinales, jugando y apostando a un potencial ganador.
No me hago problemas.
El fútbol es como el sexo. Como el disfrute de una buena lectura.
Como en todo acto de placer, vale pensarlo después de haberlo gozado, con cabeza fría, libre de las amenazas del apasionamiento.
Además, no leo sobre el mundial, solo me basta con apuntar los horarios de los partidos.
No tengo equipo favorito. Tampoco me interesa qué selección es la que ganará.
Lo que sé, o creo saber, es que posiblemente esté viendo el mejor mundial de fútbol de mi vida.

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