miércoles, junio 03, 2015

300

Era un día normal. Yesenia escuchaba música y yo pasaba al Excel las últimas ventas del día. Le comentaba que si teníamos tiempo, podíamos ir en la noche a ver Mad Max: Furia en el camino. Si hay una película que me gustaría ver, esa sería, sin duda alguna, la de George Miller. 
Ha pasado mucho tiempo para que me interese en un estreno de temporada. Por lo general, no suelo ser presa de estos arranques, pero las ansias por ver a Charlize Theron, quizá la Actriz (en mayúscula) que viene manteniendo una apreciable regularidad histriónica digna de admirar, puede más, al punto que ella es la que me impulsa a ver la película en cuestión. Todas las críticas la señalan como la responsable del éxito de la misma. 
No recuerdo bien, pero hace tiempo escribí algo sobre la ausencia de actrices totales en el cine de hoy. No me equivocaba esa vez, pero cometí el yerro de no tener presente a la sudafricana. No sé por qué, pero la olvidé, algo que me sucede ahora con mayor frecuencia, que olvido lo que es importante, axial, perdiéndome en frívolos devaneos de la memoria. 
En esas iba, decidiendo si íbamos al cine o no. Cuando me disponía a hablar de esta posibilidad, recibimos la visita de Víctor, un amigo y lector de Selecta. 
Noté a Víctor más nervioso que en otras ocasiones, aunque esto lo de “nervioso” es un decir, ya que bien puedo decir de él que es un hombre tímido. Víctor me pregunta por algunos libros de Kerouac y le hablo de Viajero solitario, que leí hace algunos meses. Me pregunta también por otros autores y le hablo de los que más me han gustado. 
La conversa transcurría en un ritmo pausado, como si Víctor esperara el momento indicado para decirme algo, algo que terminó siendo una buena noticia, puesto que de su mochila sacó un libro, su libro, su novela breve Color imposible
No sé si llamarlo suerte, pero me alegra, me ordena el día, cada vez que suceden cosas como estas, en las que un narrador me entrega su libro, en especial cuando se trata de un primer libro de narrativa, aunque en el caso de Víctor, él ya ha publicado algo de poesía. Últimamente soy presa de una sana disposición por los primeros libros de narrativa, ya que comienzas a descubrir los entresijos de una voz que va encontrando su camino, una honestidad que va abriéndose paso, encontrando su rumbo. En esa búsqueda de la voz, percibo un hechizo verdadero, una honestidad que terminas agradeciendo.

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