viernes, agosto 28, 2015

Verónika

Sé que a muchos lectores del blog no les gusta que escriba de política. Más de uno, y a lo mejor con justa razón, deja de leer el post sobre política porque en este, la mayoría de las veces, señalo las incongruencias de nuestros maravillosos intelectuales/artistas de izquierda peruanos. No es para menos, uno no quiere subrayar sus burradas, pero llegamos a un punto en que callar es complicidad. Debemos estar mucho más atentos y de esta manera erradicar el silencio cómplice para no repetir los horrores que se cometieron en la campaña presidencial anterior, que dejó en Palacio a Ollanta Humala. 
Verónika Mendoza me cae muy bien. También pienso que es muy joven para hacerse cargo de los destinos de un país tan complicado como Perú. Sin embargo, la juventud no debe ser vista como un obstáculo, algo en mí, el lado ingenuo, me dice que hemos aprendido a detectar la mentira, a descubrir la criollada en los discursos pintados de buenas intenciones. Hemos aprendido, al menos sí lo puedo decir en relación a la nueva generación de peruanos, esa generación de espíritu crítico y loable actitud salvaje que no se deja mangonear por cuanto decreto legislativo consideren injusto. 
Felizmente, Mendoza no pertenece a esos grupos de izquierda en los que impera la viveza, la mentira y la criollada. La he estudiado como he tenido que estudiarla y pese a algunos pecados de incoherencia (ejemplo: haber llegado al congreso sin decir nada sobre las sospechas razonables de violación de derechos humanos por parte de Humala), pecados de incoherencia, flagrantes, que espero algún día los artistas/intelectuales de izquierda, los decentes que hay, sin duda, sepan reconocer y no ampararse en el olvido presupuestado. Puedo reconocer transparentes intenciones en Mendoza, es decir, en luchar por una sociedad más justa, en donde la riqueza se reparta y llegue primero a los que menos tienen, etc. Aunque se debe señalar que estos fines los puede tener cualquier persona sensible y con algo de criterio, sin necesidad que seas de izquierda o derecha, pero en Mendoza adquiere una relevancia puesto que estamos ante una política en actividad y políticos en actividad con buenas intenciones e ideas claras es lo que menos tenemos. 
Lo que sí me fastidia de Mendoza es su falta de carácter. Para unas cosas se puede ser leona, pero si exhibe un discurso como el que ella exhibe, no se puede ser una leona para lo que le conviene, se tiene que ser leona en todo. Eso es lo que ocurre con esta potencial candidata presidencial por parte de la izquierda peruana. Mendoza no tiene carácter y lamento que no tenga carácter contra lo que es obvio y, si nos préstamos a cálculos políticos y practicamos un poco de cinismo, la poca lectura política del asunto que bien le podría deparar una postura firme, la que generaría una aceptación a su figura en vistas a una campaña que se anuncia como una carnicería. 
Mendoza no tiene carácter, además es torpe políticamente. Sin embargo, prefiero creer en su falta de carácter y torpeza en vez de pensar en anticuchos políticos y económicos que la obliguen a callar para con la dictadura de Maduro en Venezuela, que como sabemos, está demás detallar, a menos que haya por allí algún subnormal que piense que en Venezuela no se atenta contra la democracia y se viole, a cada manifestación disidente, los derechos humanos. A este punto de ingenuidad estoy llegando por una representante de la izquierda peruana (esto es histórico para los seguidores del blog). 
Por eso, querida Verónika. Me pareces decente. Pero déjate de cojudeces.  
Está en ti hacer la diferencia, pero si tus balas van con teleobjetivo tarde a temprano tus buenas intenciones van a desaparecer. Haz pues la diferencia, no seas igual a los Humala, a la racista Villarán y a todos esos babosos de izquierda que nos quieren dar clases de moralidad cuando ellos son los primeros inmorales. Estás a tiempo, Verónica, deslinda con Venezuela (incluye a Cuba en el pack) y aléjate en una de todo aquello que atente el libre curso de la democracia. Si lo haces, pues con convicción. Si lo haces bajo cálculo político, tarde o temprano ese cálculo reventará en tu rostro.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Tienes razón, hay que deslindar sobre el tema Venezuela, pero también sobre China, Rusia, y el propio Estados UNidos. No hay que centrarse solo en la conflictuada Venezuela.

7:53 a.m.  

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