jueves, septiembre 03, 2015

351

En el penúltimo día de la Feria del Libro de la PUCP, una banda de Bossa Nova toca en vivo para los que estén de paso por aquí. Me acuerdo que debo llamar a un amigo y para ello tengo que salir del ambiente de la feria. Es mucho tiempo el que no hablo con Carlos, aunque me crucé con él en la última FIL, en donde hablamos, pero no con la comodidad que pudiera esperarse de una conversa entre patas. Le pido a Pamela y Carla que me vean el stand durante un rato, aunque la petición es lo de menos porque si algo puedo decir de esta feria es que hay mucha seguridad, además, el alumnado es respetuoso con la propiedad ajena, al menos, esta es la impresión que tengo en los años que vengo asistiendo a este mundo verde, aunque, como también señalan otros expositores, nunca faltan los energúmenos. 
Camino hacia en Pabellón H y llamo a Carlos. Le pregunto cómo ha estado y lo primero que me dice es que lo encontré de casualidad porque ahora está viviendo en otro lugar con su novia. El número fijo de su casa era el único medio que tenía a la mano, además, nunca le escribo al mail porque no responde los mails. Entonces, saludé esta oportunidad del azar. Y aunque la consulta que le hice no generó la respuesta que esperaba, me gustó saber de su vida, de lo que está haciendo en estos últimos meses, dedicados como pocos a la investigación histórica. 
También le conté lo que estaba haciendo, de los nuevos planes que tendré que concretar en las próximas semanas y de nuestros amigos en común a los que nos vemos en varios meses. Carlos me preguntó por uno de ellos y le dije que hacía unos días lo acababa de ver y que se encontraba bien. Hubo pues un tiempo que los tres nos dábamos grandes caminatas que iban desde La Victoria hasta Miraflores, eran caminatas circulares y la mayoría de las veces en aroma de la maravilla verde. En lo personal, reconozco que aprendía mucho de Carlos, no pocas cosas que sé últimamente y que he llevado a la práctica, han provenido de su cantera de lector. 
Seguimos hablando un toque más y nos despedimos. Al regresar al recinto ferial, la música Bossa sigue escuchándose y desde mi posición veo que hay gente en mi stand, aunque habría que hacer una aclaración, porque son mujeres, lectoras, como para tomar una foto desde mi distancia. Entonces le pregunto a Carla si con su celular puede tomar una foto de la avidez por la lectura que genera mi stand. Carla me hace el favor y me pregunta si la voy a subir al Face de la librería. Le digo que no, que no sintonizo con el autobombo, que no me interesa dejar registro público de las cosas que hago, sino solo guardar recuerdos y sensaciones de los que participan, hasta tangencialmente, en lo que hago, al punto que ni siquiera grabo las entrevistas públicas que realizo en El Virrey de Lima.

1 Comentarios:

Blogger Jimmy Manuel Quicano Romero dijo...

Buenos dias un saludo grande desde bolivia deberia grabar aunque sea una entrevista para el blog.

Saludos Jimmy

8:25 a.m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal