domingo, febrero 14, 2016

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Pensaba pasar la noche del sábado en casa, encerrado hasta el lunes y así ahorrarme todas las manifestaciones huachafas que ocurrirían el domingo. Mas recibí una llamada de Jessica, que me dijo que requerían de mi presencia, esa presencia que me lleva a solucionar problemas colectivos. 
Volví a ducharme y me alisté para ir al centro. 
Primero fui donde “Hombre sabio”, conversé un toque con él. De allí me encaminé a solucionar el impase, a escuchar y proponer salidas para el grupo congregado que me esperaba. Escuchaba y hablaba, y cuando se tenía que hablar grueso, hablaba grueso. El cel comenzó a vibrar. Era “El caminante”, que estaba con “Jeremy” en Polvos Azules comprando películas. “El caminante” me mandó un mensaje de texto, preguntándome cuál era la película que me debía para comprármela. No recordaba el título de la película. Le dije que lo llamaría en unos minutos. 
Cuando lo llamé había pasado más de una hora. “El caminante” y “Jeremy” se encontraban en un chifa de Alfonso Ugarte. Eran las 9 de la noche. 
Fui al encuentro de los Zepitas. En el trayecto me topo con Jacqueline, una de las mujeres más corajudas y luchadoras que conozco. Ella se encontraba haciendo unas compras en Metro y me dijo que tenía para rato. Le digo que yo estaba yendo donde unos patas y que volvería a darle el alcance. Se lo dije por cumplir, porque no pensaba regresar. 
Me encuentro con los Zepitas y Ángel, que ya estaban dando cuenta de generosos platos de chifa. Tomo asiento y pido el clásico chaufa especial más una Coca Cola personal. Los Zepitas habían estado de compras y les pido que me enseñen sus adquisiciones. Me alegra, no lo niego, que ahora sepan comprar, que privilegien más el olfato lector, eso se podía deducir de títulos como Submundo, Novela con cocaína y Meridiano de sangre. Los Zepitas ya no son los que conocí, hace tres años, ahora son lectores maduros a quienes les interesa por sobre todas las cosas las lecturas exigentes. A Ángel le hablo de la importancia de Hijo de Jesus de Denis Johnson, libro que le pasé hace un par de semanas y que ya ha terminado de leer. 
Le pregunto a “Jeremy” por “Cachetada Nocturna”, específicamente por la fecha en que será publicada su novela ganadora del Copé. Confiamos en lo que podría significar esta novela para la actualidad de la narrativa peruana, “Cachetada” es la voz. Además, los ojos del mundo literario están atentos a lo que los Zepitas vayan a hacer. 
Los Zepitas se han ganado un culo de enemigos, pero sé que saldrán airosos, talento y lecturas les sobra para regalar, sobre todo a los bebés de “Chalina suicida”, que como buenos miran por encima del hombro lo que vienen haciendo los Zepitas, que en los próximos días darán más de una sorpresa. Conozco a los bebés de “Chalina” y cuando los vea les voy a aconsejar, primero, que empiecen a vivir, que liberen todo ese odio gratuito y envidia, en sí justificada, por medio del sexo, que a todas luces les hace falta. En fin, solo eso con los “Chalina Kids”, suave para empezar.  
Aprovechando que tenía al grupo reunido, a excepción de “Mr. Chela”, a quien Ángel inmortalizó en un video que grabó con su celular la noche del viernes, un video en el que “Mr. Chela” aparece en el más completo estado de gracia, hecho que lo hizo dormir todo el día sábado. 
Nos quedamos conversando más tiempo del que pensaba, porque vino Lérida, amiga del “Caminante”, que me cayó muy bien por su naturalidad y jovialidad. 
Cerca de la medianoche me despido de ellos, que se van en dirección a la Plaza Bolognesi. En cambio yo me dirijo por Alfonso Ugarte hasta Uruguay, en donde no solo me vuelvo a encontrar con Jacqueline, sino también con Valderrama, su esposo. Nos quedamos conversando y los acompaño de regreso a Quilca, en donde me encuentro con “Niño Goyito”, “Chamán” y el popular “ADN”. 
Me llama la atención, no me sorprende ver a centenares de puntas bebiendo en la vereda, pero sí me llama la atención que muchas puntas rockeras se dirijan a Caylloma. ¿Habrá un concierto?, me pregunto. Esa pregunta es la que se mantiene en mi cabeza, mientras bebemos algunas cervezas en el restaurante de la “Señora Cienfuegos”. La pregunta consigue una respuesta lógica al ver a Roldán con su novia. Roldán me dice que sí, que hay tres conciertos en Caylloma. No lo pienso mucho, en un toque me daré una vuelta, al menos entraré a uno de esos conciertos. Después de media hora me dirijo a los lugares de las tocadas. La tocada del Salón Imperial es la que me seduce más. Me dispongo a entrar, pero “Niño Goyito” y “ADN” me pasan la voz. Están discutiendo y quieren que yo sea la voz autorizada a poner en orden sus dudas y crisis existenciales. Pero antes de escucharlos, me interesa saber por qué al popular “ADN” le dicen “ADN”. Me lo imagino, pero quiero saber la versión oficial, su versión.

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