lunes, julio 18, 2016

494

Me levanto algo tarde, no tengo ganas de salir de cama, el frío se ha instalado en cada centímetro de mi cuarto, pero hay que hacer el esfuerzo, el suficiente para el duchazo del deshueve.
Respiro hondo y sin más ingreso a la ducha. Pienso en todo lo que tengo que hacer durante el día. Felizmente, son cosas que puedo dominar, aunque en la tarde-noche vaya a tener que salir un toque. Iré a la biblioteca del ICPNA a devolver unos libros y pagar la mora respectiva, porque debí devolverlos el jueves pasado. Como si nada. Ojalá, sí, lo haga rápido porque quiero regresar para ver la WWE.
Una vez ubicado frente a la pantalla, fresco y con la cafetera al costado, respondo los correos recibidos el fin de semana. Uno de ellos me llama la atención. Una reportera de un conocido diario local me escribe y me consulta si puede entrevistarme a razón de la Antifil. Le digo que ya, “dale con las preguntas”, y que, por favor, me las mande en Word, porque así me es más fácil y porque también pienso que serán a lo mucho tres preguntas.
A los 20 minutos recibo el archivo de preguntas. Me sumerjo en el trance de las respuestas, mientras Onur se ubica frente a mí, mirándome fijamente, atento a mi primer descuido para saltar sobre mi chirimoya, sin duda, mi fruta preferida. Onur se ha vuelto un devorador exquisito. Desde hace meses que no come la comida que debe comer, sino que quiere comer lo mismo que nosotros y en el mismo momento que lo hacemos. Está muy engreído a razón de mis padres, pero no gano nada con hacer que cambien el trato con el falso pekinés, que para ser  sinceros se ha hecho querer. Hasta los Zepitas quieren conocer a Onur. En realidad todo el mundo quiere conocer a este falso pekinés, que se ha convertido en mi hermano menor y, como se deduce, en el engreído de la casa.
Acabo las respuestas y se las envío a la reportera.
Y ahora me pongo a trabajar en una entrevista que en las próximas horas publicaré en Sur Blog. 
El escritor entrevistado es uno al que vengo siguiendo desde hace varios años, y sé que ha sido polémico, pero bueno, pienso que todos somos polémicos una que otra vez, y lo que importa, a fin de cuentas, es la literatura como tal, en sus conexiones que nos depara la lectura.

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