jueves, abril 27, 2017

¿y ahora?

Algunos lo señalamos en su momento, otros se fueron dando cuenta a medida que pasaban los años, y muchos decidieron persistir en la fuerza de la fe ideológica. Ahora vemos que esa fe ideológica de poco o nada les sirve puesto que la realidad se les ha estrellado en la cara.
Si la izquierda peruana no toma posición al respecto y lleva adelante una autocrítica, pues tendrá que conformarse con la vergonzosa certeza de que jamás será gobierno.
Lo recuerdo bien: no había amigo o conocido de izquierda que no considerara al entonces candidato presidencial Ollanta Humala como la verdadera alternativa de cambio para el país. No importaba el rango de influencia, todo izquierdista apoyaba esta candidatura, a sabiendas que sobre Humala había un proceso judicial por violación de Derechos Humanos. Al respecto, no hay mucho que discutir sobre la anormalidad moral de la zurda peruana, porque de ser pensante y coherente, como imagino es la izquierda en otros países, esta candidatura hubiese sido inviable, ni siquiera puesta en mesa como carta a apoyar. Entonces, se apoyó a Humala teniendo conocimiento de la mochila pesada que cargaba, mochila que era la metáfora de las ignominias que critica la izquierda local.
Al respecto, ¿qué decir de los audios que hunden a Humala a la categoría de asesino que compra testigos para que cambien su versión de los hechos, para que estos se cambien su testimonio sobre el “Capitán Carlos” en los años del Conflicto Armado Interno? ¿Es consciente la izquierda peruana de su chanchada? ¿Acaso no tiene líderes con entereza moral que sepa deslindar desde ya ante lo que ya es una bomba que dinamita su poca reserva moral?
Pienso en las mujeres y los hombres pensantes e intelectuales de la izquierda, no solo en los escritores peruanos, que apoyaron, desde antes de la primera vuelta del 2011, día y noche esta candidatura que sabían manchada en sangre. Una reacción se hace necesaria, aunque sea un susurro alcoholizado de dignidad, por lo menos una impostura valiente de superioridad moral. Hoy en día, como nunca antes, los principios morales de la izquierda peruana están cuestionados. Cualquiera se puede equivocar, pero no se puede estar callado si apoyaste a un asesino.

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