lunes, mayo 29, 2017

hueverismo discursivo

Terminé de ver la serie Billions y la volví a ver desde el sexto capítulo de la segunda temporada. Si buscas una muestra de degradación, esta serie podría satisfacer tus afanes autodestructivos.
El día comienza y me pongo a escuchar algo de Portugal, a la vez que desayuno sano y leo los diarios del fin de semana. Inevitable no pensar en el silencio de nuestras maravillosas mentes de izquierda, que despliegan en las redes sociales un discurso por demás huevón y distractor de la atrocidad cometida por el ex presidente Ollanta Humala. Deberían aprender del maestro César Lévano, mucho más de izquierda que los llamados a combatir contra los abusos del prójimo y que no ha dudado en criticar a Humala. No hay mucho que pensar, aunque para algunos la autocrítica resulte una empresa oprobiosa contra la imagen. Pero si te equivocaste, no hay nada de malo en practicar la autocrítica, cuya sola práctica es una suerte de limpia de las equivocaciones, en especial cuando las llevas a cabo desde las sinuosas parcelas de la superioridad moral. 
Mis causas Gustavo Faverón y Chiboliné du France tienen que aprender mucho de este hombre, que a sus 93 años es dueño de una lucidez y nivel intelectual, nutridos desde el rigor generoso del análisis y en consecuencia con los principios que defiende desde su posición de izquierda. Lévano enseña, nos alerta del hueverismo discursivo de los falsos profetas. Si vas a erigirte como la consciencia moral de las redes sociales, hay que hablar de los temas que no quieres hablar, solo así se construye una legitimidad a prueba de los señalamientos, con mayor razón cuando de lo que no quieres hablar está teñido de sangre.

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