martes, mayo 09, 2017

humala lovers

Grata tarde dedicada a la lectura de dos libros: Los niños perdidos de Valeria Luiselli y Desborde subterráneo de Fabiola Bazo. Están muy bien, aunque ciertos reparos se presentan en la publicación de Bazo, que comentaré a su debido tiempo.
Entonces, me pongo al día con las noticias. Una de ellas resulta excluyente. Y no vuelvo a ella por afán de humillación a los preclaros representantes de la izquierda peruana. Además, ya lo he dicho más de una vez, si esta izquierda fuera normal, no tendría problema alguno en considerarme izquierdista, porque lo soy, solo que no se nota.
Nuestra izquierda pretende pasar piola, los días corren y las pruebas contra el ex presidente Ollanta Humala son cada vez más contundentes. No no me hago problemas en la plenitud de la certeza, por catastrófica que sea esta: fuimos gobernados por un violador de derechos humanos, el cual fue apoyado por la superioridad moral de la zurda, sabiendo que su líder electoral cargaba una mochila por demás pesada. ¿A ella le importó este detalle? Pues no. Había que llegar al poder y en esa ambición no les importó pasar por alto uno de los tópicos sensibles que justifican sus principios. 
Los Humala Lovers, aquellos chicoteados por la ideología que apoyaban día y noche a este asesino, sea desde las redes y desde sus columnas de opinión en medios, deben ya hacer uso de esa cualidad que en Perú es vista como símbolo de debilidad: la autocrítica, más la disculpa respectiva a los seguidores y simpatizantes de la izquierda. No es poco de pavo. La izquierda no puede taladrar su tradición fiscalizadora a causa de líderes de opinión que haríamos bien en sindicar como esforzados hueleguisos.

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