viernes, junio 23, 2017

huir

Hace un par de semana vi una película que bien haríamos en buscar en el circuito alternativo: Get Out (2017) de Jordan Peele. Entre tanta basura que nos ofrece la cartelera local, esta película significó una luz, aunque solo durara un par de semanas en salas limeñas. Algunos amigos, cuyas recomendaciones tomo en cuenta, me hablaron bien de la película, al punto que uno de estos la calificó de “obra maestra caleta”.
Por ello, fui, la vi, pero ante todo, la disfruté. Es cierto que no es una obra maestra, pero es muy cumplidora como historia y fiel a la simplicidad de las leyes narrativas. En su sencillez descansa su mayor mérito, del mismo modo sus desaciertos.
Peele nos presenta al fotógrafo Chris (Daniel Kaluuya) y Rose (Allison William), que conforman una feliz pareja interracial. Llevan cinco meses de relación y nada parece alterar el amor y cariño que se profesan. Pero Rose presentará a Chris a sus padres, lo que genera ciertos reparos iniciales en él. La pregunta se justifica: ¿cómo reaccionarán ante el novio negro el neurocirujano Dean Armitage (Bradley Whitford) y la psiquiatra Missy Armitage (Catherine Keener)? Pero Rose despeja sus dudas, no tiene nada de qué preocuparse.
Una vez en la casa de campo de los Armitage, las cosas para Chris pasan de la recepción cordial al maltrato emocional. Para tal fin, colaboran el hermano de Rose, Jeremy Armitage, los empleados negros de la casa y, en especial, la llegada de los invitados a una reunión anual organizada por los Armitage, de la que Chris y Rose deciden participar pese a que no tenían idea de la realización de la misma.
Como indicamos líneas atrás, Peele se muestra fiel a la sencillez lineal. Sus personajes centrales no pudieron estar mejor definidos: Chris, Rose y Missy cumplen sus roles en su función simbólica: la víctima, la manipuladora y la líder de una organización criminal de tintes nazis, cuyo fin es buscar la perfección física, detalle que nos recuerda a Los ríos de color púrpura de Mathieu Kassovitz.
Deducimos que Peele se asume como un aventajado primerizo, puesto que es posible detectar influencias, pensemos en Kubrick, Carpenter y Lynch, como bien indicó Federico de Cardenas. Sin embargo, Peele no entrega una película tributaria, sabía que su historia no podía prestarse a una plasticidad interpretativa, ni mucho menos aspirar a una epifanía partiendo de ellas. En otras palabras, todo lo que podía transmitir Get Out lo consigue en los cotos de su argumento, por ello, no nos sorprende que el presente trabajo sea una historia cerrada, ajena del final abierto. Es precisamente en esta intención que vemos lo mejor de la película, como la violenta liberación de Chris, y también sus baches, relacionados con el apuro por cerrar la historia sin dejar cabos sueltos. 
Hablamos de una película de divertimento, sí, pero una signada por su inteligencia. Una película que no tima al espectador y que nos hubiese gustado que goce de mayor tiempo de exhibición. Pero tampoco podemos pedir mucho, y no solo por la conveniencia comercial de las salas de cine, sino también porque a estas alturas es difícil encontrar espectadores (no necesariamente cinéfilos) que sepan apreciar una película divertida bien contada. Pero lo mejor, lo que importa a fin de cuentas es que Get Out nos ubica en el radar a Peele, un director al que tendríamos que anotar sus señas.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

En realidad la traducción del titulo al español es el siguiente: Huye, o también podríamos agregar signos de exclamación y tener un sentido más adecuado de la película: ¡Huye!

10:11 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

así es
por eso no entrecomillo el título del post

G

10:15 a.m.  

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