martes, junio 13, 2017

¿suficientes lectores?

Por demás peculiar la tarde noche del pasado domingo, día que consagré a la maratón de películas y a la lenta lectura. Se suponía que seguiría en esa onda, pero un mensaje de mi amiga Martha, que me pedía que revise mi correo, hizo que también me conecte a las redes sociales, aquellos espacios que me deparan tantas ocurrencias y sucesos, como peculiaridades.
Bien sabemos que no pocos escritores peruanos debutaran en editoriales grandes en las próximas semanas. En este sentido, la FIL de este año se anuncia exitosa, tanto en lo comercial y cultural (faltaba menos si el país invitado es México), pero también como una prueba de fuego para los escritores que darán a conocer sus títulos en las llamadas grandes ligas.
Por ello, y dejando de lado la algarabía, una pregunta se impone en la furia de su lógica: ¿tenemos los suficientes lectores para una media de escritores que supera la decena y que ahora estarán en un terreno en lo que importa es vender? Se entiende que no me refiero a la calidad literaria, de ello nos ocuparemos en las respectivas reseñas.
No hay mucho secreto que valga. Un grupo editorial fuerte no es una beneficencia. El grupo, como todo negocio, espera recuperar y ganar en base a lo que ha invertido. Esa es la ley, de la que solo puede diferenciarse la “apuesta”, cuya naturaleza, y si esta exhibe generosidad, a las justas alcanza a un par de plumas.
Entonces, me hago otra pregunta, sin pensar únicamente en los escribas de la Champions local: ¿cuánto ha hecho el escritor peruano del presente siglo por formar una comunidad de lectores que le sea fiel? Recordemos que en los años que se instalaron Santillana y Planeta con sus sellos, estas se encontraron con escritores que ya tenían un público cautivo, pienso pues en los lectores de Alonso Cueto, Miguel Gutiérrez, Fernando Ampuero, Edgardo Rivera Martínez, Guillermo Niño de Guzmán. O sea, apostaron a lo fijo, sabiendo que con ellos ganarían dinero. 
Más allá de autores jóvenes, o relativamente jóvenes, como Jeremías Gamboa, Renato Cisneros, Santiago Roncagliolo y Daniel Alarcón, no tenemos autores dueños de una lectoría que los justifique comercialmente. No se ha trabajado en la construcción de una lectoría. Sé que el problema es mucho más complejo y se deduce que solo me estoy refiriendo a una arista del mismo. Por ello, el autor que está a nada de jugar la Champions local tiene que comenzar a trabajar en la formación de una comunidad de lectores, de lo contrario, descenderá a la Copa Perú, y una vez en esos campos de tierra y piedritas, no sales así escribas como Roa Bastos. Esa es pues la triste ley del mercado, que nada tiene que ver con la práctica de la literatura, pero a la que te comprometes ni bien estampas tu firma en el contrato que en teoría te fortalece la imagen de escritor exitoso.

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