viernes, julio 14, 2017

seditas y desatados

Bueno, nuestra intelectualidad es lo máximo. Si alguna vez queremos ver ejemplos de coherencia en su dimensión sin atenuantes, solo habría que fijarnos en nuestros indignados de las redes sociales.
Claro, se puede criticar las fallas de nuestro sistema judicial, cuestionar por qué Ollanta Humala y Nadine Heredia han sido sentenciados a prisión preventiva, cuando Alan García y Alejandro Toledo aún siguen libres. En este sentido, vale el reclamo de nuestros filósofos y revolucionarios de las redes, y queda en la población pensante y de buena voluntad ejercer todo tipo de presión para que los criterios de justicia se cumplan para todos, no solo para los menos sinvergüenzas.
Pues bien, ¿alguien en su sano juicio sería capaz de aseverar que Humala y Heredia son inocentes de los cargos que les acusan? Apliquemos el sentido común y no nos prestemos a los sinuosos discursos legales, que como tales pueden brindar presunción de inocencia hasta en gentuza como “Caracol”.
Pongámonos serios y aferrémonos a los principios que se proclama defender. Partiendo de esta base, no nos toparíamos con tanto intelectual barato que pretende conducir hacia los terrenos del hueveo un hecho evidente, como acabo de ver en Gustavo Faverón y “Chibolín”. Al menos el primero no olvidó tomar su agüita de azahar y por ello se muestra sedita en su discurso tras el fallo del juez Richard Concepción; en cambio el segundo, fiel a su estilo de la indignación estratégica, se desata, se le cruzan los chicotes una vez más en su esperado show para la platea ávida de diversión. 
No me alegra lo de Humala y Heredia, por el contrario, me apena lo que esto significa para el país. Nuestros últimos presidentes vienen siendo acusados de corrupción y lo ideal es reflexionar sobre este daño moral que se ramifica en cada uno de nuestros ámbitos como sociedad, daño que vemos hasta en los llamados mentores de la superioridad moral, porque me pregunto, y más allá de este fallo de la prisión preventiva: ¿no creen que es hora de dejar los ánimos amicales e ideológicos de lado cuando sobre Humala recaen acusaciones sobre violación de derechos humanos, más aún cuando vienen apareciendo cadáveres (eso: cadáveres) que refuerzan la leyenda negra del ex “Capitán Carlos”? Ojalá algún día el sedita y el desatado puedan decir algo al respecto. Hacerse el desentendido con un asesino no es moco de pavo, muchachones.

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