lunes, abril 03, 2017

vender

Semanas atrás, una reseña de Dante Trujillo sobre la última novela ganadora del Premio Planeta 2016, Todo esto te daré, de Dolores Redondo, llamó mi atención, y por partida doble: 1) Trujillo no suele escribir reseñas negativas y 2) la página de libros de Somos, por lo general, está consagrada a la celebración, o, en otras palabras, a la difusión en buena onda.
Al día siguiente me hice de un ejemplar de la novela, pero la leí por ligeros trazos en el tiempo libre que me deja la lectura en serio. Y días después, aparece otra reseña negativa de la novela, esta vez por José Carlos Yrigoyen en Perú 21.
La pregunta: ¿afecta una reseña negativa de un libro en su venta y promoción? La respuesta: no. No afecta en nada, menos a un título que proviene de un fortísimo grupo editorial. No obstante, es necesario que existan las reseñas negativas, que alerten a los lectores potenciales, ese es su imperativo moral. En lo personal, si hago una reseña negativa, preferiría abordar un libro de otro corte, no el producto de un premio que desde hace buen rato ha dejado de ser lo que alguna vez intento ser. En el historial de los premios Planeta encontramos demasiado hueso, poca carne, aunque es necesario señalar que de esa carne hay títulos imprescindibles como Crónica sentimental en rojo de Francisco González Ledesma, a saber.
Más de un amigo y no pocos conocidos me han preguntado por estas reseñas de Trujillo e Yrigoyen. Y mi respuesta ha sido la que acabo de ofrecer, pero también la ocasión me permitió hablarles de una escena del episodio 7/8 de la segunda temporada de The Affair, en la que el escritor Noah Solloway se muestra muy preocupado por la recepción crítica que tendría su novela Descent, entonces la representante de su editorial, una pequeña tan bella como peligrosa, le dice que las reseñas poco o nada ayudan, que estas no dan de comer, “que no justifican nuestro nivel de vida”, y remata: “los libros se venden con personalidad e imagen.” 
Eso es lo que hace Redondo, y por lo visto, lo hace muy bien: vende muy bien y por esa sola razón le dieron el Premio Planeta. Redondo cumple lo que debe cumplir. Ha sabido forjar un público que la reconoce en cada publicación. Hablamos de una Best Seller, así de simple. Ahora, los escritores autodenominados serios no deberían ver por encima a autoras como Redondo. No me refiero a la calidad literaria, sino a algo más real, que justifica su existencia: propician la publicación de títulos que exhiban cualidades narrativas, logros del pensamiento y afines. Los Best Sellers sostienen toda una industria y no veo nada de malo en ello. Lo que sí me apena, aunque no me sorprende, es que el Premio Planeta de Novela se haya convertido en toda huesería.

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