domingo, junio 11, 2017

contra el olvido

Sin duda, un libro extraño. Quizá uno capaz de activar nuestra no atendida percepción de lo cotidiano.
Podemos imaginar la explosión que significó su publicación en 1978, para algunos habrá sido una muestra de ocurrencia creativa, para otros una propuesta asentada en el extrañamiento y para muy pocos un sendero pautado por la revelación de la experiencia literaria.
El escritor francés Georges Perec fue dueño de una obra que a la fecha se posiciona como referente, pero no solo es importante para el sujeto literario, sino también para todo aquel que cargue el peso emocional del rizo creativo. Perec, y lo decimos sin exagerar, está presente en muchas manifestaciones artísticas contemporáneas, sea de manera patente u oculta.
Nos enfrentamos ante una nueva traducción de Me acuerdo (Impedimenta, 2017), esta vez a cuenta de Mercedes Cebrián. Y podemos rastrear, una vez más, la influencia directa del libro en el homónimo título de Joe Brainard, de 1970. En este sentido, Perec nunca se mostró ajeno a sus influencias. No debería sorprendernos, puesto que nos basta revisar su bibliografía para llegar a una primera conclusión: Perec era un caníbal de la tradición clásica e inmediata.
Por estas páginas accedemos a una suerte de letanía o especie de travesía sicodélica. Perec recuerda, recuerda los grandes acontecimientos, pero en especial escarba en la intimidad de la memoria emocional. Por ello, somos parte de un abanico temático que no conoce fronteras, el francés nos hace partícipes de sus lecturas, letras de canciones, películas, hasta notas de prensa, gestos, sensaciones, aromas, etc. Un viaje, pues, hacia la cotidianidad, mediante la cual ingresamos a un testimonio de época desde una mirada marginal. 
Una propuesta como esta se conduce en el extrañamiento, pero a medida que seguimos leyendo, arribamos a un compromiso: una invitación a la continuidad de este mural conformado por los pequeños acontecimientos de la vida. Entonces, no solo hablamos de transmisión discursiva, sino de un contagio de actitud. He allí la fuerza de su vigencia, que no dudamos celebrar.

6 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Se nota que no has leído nada de Perec, ¿no?

2:46 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

nada de nada estimado, "enfermo imaginario", por eso escribo de lo que no leo.
más bien, ya devolviste lo que te robaste?

G

3:41 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Parece que te estás equivocando. Yo no he robado nada; no te conozco y tú no me conoces. Si leo tu blog y comento es porque siempre estoy atento a qué tantas estupideces y qué tantas cosas inteligentes se escriben en la red (obviamente, relacionadas a la literatura). Si digo que no has leído nada de Perec es porque, a partir de tu elogiosa "reseña" de un libro bastante mediocre, puedo colegir que desconoces o no has leído "La vida instrucciones de uso", "Un hombre que duerme" o "Las cosas", las grandes obras del francés. Por otro lado, es evidente que tu paranoia, megalomanía e infundada egolatría te juega malas pasadas. Bastaba con que abras el diálogo y me respondas de que sí, sí has leído otros libros de Perec. Pero bueno, qué se puede esperar de alguien que utiliza los medios virtuales y escritos para escupir su inseguridad disfrazada de arrebatamiento y erigirse como el gran crítico (jaja) de una cada vez más absurda literatura peruana. Buenas tardes.

3:05 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

ajá

en primer lugar, disculpas del caso: te confundí con el "enfermo imaginario", un baboso que ha saqueado las librerías en las que ha trabajado, libros pagados con el sueldo de sus compañeros de trabajo. debí cerciorarme de que no eras él. hasta aquí, lo mío.

pero si alguien quiere abrir un diálogo, no crees que hubiese sido saludable que expongas primero tus puntos de vista sobre "me" de gp?

pero no, de arranque afirmaste algo. además, para iniciar un debate, sí me gustaría saber el nombre y apellido de la persona con la que tendré un cruce de opiniones. si no quieres firmar, sea x las razones que fueren, x eso no te voy a juzgar, al menos muestra algo de buena onda.

te parecerá un libro mediocre, mas no para mí. y obviamente, no lo podría comparar con "lviu", "uhd"(del que he escrito alguna vez aquí), "lc", "¿qué pequeño ciclomotor de manillar cromado en el fondo del patio?", entre otros títulos.

esta traducción de "me" de m cebrián es por lo menos excelente. y el libro sigue manteniendo una epifanía y valdría abordarlo como una isla en la poética de gp. compararlo con sus otros libros, me resulta muy ocioso.

lo de gran crítico, jamás me autoerigido como tal. el pueblo es el culpable, yo no.

saludos y disfruta el sol.

3:25 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

La verdad no creo que a nadie le interese saber quién es el dichoso enfermo imaginario ni si robó o asesinó a alguien, eso queda en la estúpida, básica e innecesaria chismografía de los "libreros" y "escritorzuelos" peruanos, camada a la que al parecer perteneces y que no deja de importarte (leyendo al azar algunos de tus post no deja de darme risa cómo siempre terminas mencionando alguna imaginaria pelea con alguien, algún entredicho con un choro, alguna sórdida pero sobradamente ñoña y cojuda acusación contra algún chorizo de estantería, un tomar partido como la conciencia moral de las librerías peruanas cuando seguramente -tiremos la primera piedra- por ahí también algún amigo tuyo o tú mismo te has birlado alguno que otro librito, confiesa-.) Por otro lado, el que lance un misil (sí, sé que ha herido tu alicaído orgullo) como el que no has leído nada de Perec de por sí ya es abrir una discusión. Es tu blog, eres el moderador, tienes el poder. Asimismo, si no pongo mi nombre y apellido es por dos razones: la primera, porque, ¿acaso dejarías de leer un libro solo porque es anónimo? ¿o porque se usa un seudónimo?, la segunda es que viendo tu infantil costumbre de pergeñar acusaciones, insultos y hasta inventar disparatadas (y bien mediocremente escritas) peleas y paradas de macho a diversa gente X, pues prefiero evitar leer mi nombre en tu blog. Y bueno, para acabar, eso de que "el pueblo es culpable" de que te erijas y te alucines el supercrítico de la lite peruana, debería dar pena. ¿Te has fijado qué especímenes malhablados, neófitos, incultos, mediocres y pulpines conforman ese pueblo? Yo me tiraría al río. Saludos y un poco más de seriedad con la Literatura. No vendamos cebo de culebra, puedes dejar vástagos que terminen canibalizándote.

9:12 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

ah la

de entra todas tus maravillas, esta:

dejaría de leer un libro porque es anónimo o se usa seudónimo? a razonar mejor antes de opinar, pues weon.

mucho rollo para lo obvio: no dar la cara.

tranquilo, nadie te juzga, pero no abuses pues

saludos y a abrigarse

G

11:01 a.m.  

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