jueves, marzo 15, 2018

artefacto narrativo


Desconfío de los galardones literarios. Sin embargo, hice una excepción con un libro premiado a causa de la trayectoria de su autor, a quien sigo en sus facetas como crítico y narrador. Me refiero al español Vicente Luis Mora y su título ganador del XXVIII Premio Torrente Ballester, la novela Fred Cabeza de Vaca (Sexto Piso, 2017).
Lo ideal sería catalogar este trabajo como un atractivo y maléfico artefacto discursivo, mediante el cual se nos presenta la biografía de un hombre y artista poliédricos. Fred Cabeza de Vaca es el “artista plástico más universal de España desde Picasso”, entonces podemos imaginar que tremenda etiqueta es la causante de muchísimas leyendas que se tejen sobre su vida y obra, aspectos que seducen a la académica Natalia Santiago Fermi. La mujer lleva a cabo su proyecto biográfico, su objetivo es mostrarnos quién fue aquel hombre seductor (coleccionista de mujeres), farsante y con varios destellos de genialidad creativa. Esto en el plano de la dimensión temática, pero la novela es mucho más que selección informativa y he aquí su luz: el mestizaje de registros (entrevistas, artículos y diarios) de los que se vale el autor para dar voz a quienes conocieron (o creyeron conocer) a este personaje. Esa confluencia de senderos refuerza el contexto del proyecto, ambientado en el futuro, estrategia inteligente ya que le permite a VLM ejercer una libertad discursiva en su dimensión coral. Cabeza de Vaca se nos revela como un ser de temer, capaz de lo inimaginable con tal de alcanzar fama y reconocimiento.
Novela rica en estructura, que se potencia gracias a la transparencia de la prosa, que la posiciona como feroz crítica del arte contemporáneo y también como estupendo divertimento. Si la tuviéramos que hermanar, pensemos en Jusep Torres Campalans de Max Aub. No es poca cosa.

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Publicado en Caretas

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