martes, marzo 13, 2018

mvm


Moneda corriente la opinión, más en semanas que arderán en pasión futbolera a medida que se acerque el mundial de Rusia.
No me hago problemas: todos son dueños de su verdad pelotera y a cada quien le corresponde expresarse como le venga en gana.
Puedo estar o no de acuerdo con algunas impresiones. No juzgo a menos que en lo dicho haya una abierta bajeza. En estos años he aprendido a no cuestionar la pasión, ese sentimiento irracional y, por eso mismo, mágico.
En lo personal, prefiero escuchar a los que saben, es decir, no a los comentaristas deportivos, su carencia de cultura los lleva a emitir sandeces. Si al menos se esforzaran por mejorar, no tendríamos los referentes de barro que día a día alteran nuestro almuerzo o viaje en taxi. 
Como dije, escucho a los que saben. Hago el esfuerzo porque no siempre saben transmitir sus ideas, pero lo hecho en la cancha les brinda esa sabiduría adquirida en el juego y la maña (merecen esa tolerancia). En este sentido, se hace extrañar la opinión del mejor comentarista futbolero que recuerde: Máximo Vides Mosquera. Sus intervenciones en las narraciones de fútbol de Ovación te ofrecían no solo la descripción, sino también la solución ante los planteamientos de los técnicos que iban perdiendo. MVM observaba y pensaba lo que iba a decir. Ese silencio inicial le permitía calibrar sus ideas y esa fugaz espera valía la pena. No fue un hombre leído, pero sí sencillo, que halló en su experiencia de genial mediocampista y habilidoso delantero (Deportivo Municipal, Deportivo Cali, Alianza Lima, Sporting Cristal) su arma discursiva, no para imponer criterio a cuenta de su prestigio, sino mediante la persuasión, la argumentación del viejo sabio que enseñaba y que también escuchaba.

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