domingo, marzo 11, 2018

reconocimiento inmediato


Después de un par de horas de siesta, reviso el correo electrónico y comienzo a descargar algunos archivos. Los domingos me desentiendo de estas cosas, por ello, imposible evitar la sensación de extrañeza relacionada al trabajo.
Mientras hago las descargas, me pongo al corriente con algunos sucesos de nuestra provincia literaria, la mayoría incentivadas por la referencialidad inmediata, que seduce a muchos especímenes, desde exacerbados chancateclas hasta lectores sin voz, entregados a la cacería de la fama y, en especial, el Like como símbolo de legitimidad.
Aunque la queja no es novedad, la de hoy exhibe sinvergüencería y estupidez del denunciante, ni hablar de los que cogen el guante. El apuro conceptual, la vedette verbal de la función estelar que uno observa con cierto gusto debido a la exposición de humor involuntario, nos revela la certeza (no más buenagentismo): la desesperación en la construcción de un nombre. 
No estoy en contra de que narradores y poetas se posicionen, es lo normal. Lo que sí me gustaría es ver lo que sustenta el ánimo de los pequeños guerreros, es decir, la obra, su posible epifanía textual. Felizmente, no todos caen en la trampa de la sobredimensión del ego. Así como hay figurones con chispazos pendencieros que al final son enfrentados por sus aliados de ocasión, existen voces que vienen trabajando/escribiendo/leyendo en silencio, privilegiados espectadores del espectáculo virtual. No lo negaremos: también nos divertimos.

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