domingo, febrero 05, 2017

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Mañana de domingo. El calor impide dormir lo que quisiera. Me pongo a leer dos horas, antes de abocarme a las actividades del día. Por ejemplo, los domingos hago de todo, menos escribir, me olvido de las lecturas sistemáticas y leo la literatura de retazo, que me resulta ideal para un día consagrado al más puro hueveo.
Veré una película y un par de series. A partir de las 5 de la tarde no haré nada más porque iré a San Juan de Lurigancho a conversar de no sé bien qué con Edwin Cavello en el programa de radio de su revista Lima Gris. En verdad, de no sé de qué voy a hablar con él, pero días atrás me preguntó si podía ir este domingo, y en vista de que no jugaba Alianza Lima, le dije que ya. Este asunto se lo comenté a algunos amigos y estos me dijeron que este medio no era bien visto, porque el amarillismo es su divisa. Entonces, replico la opinión, que considero exagerada, pero sí, Lima Gris aún debe mejorar algunas cosas, pero Edwin y su equipo reflejan un detalle, un privilegio del que pueden jactarse muy pocos medios en este país: libertad de opinión. Por ese gran detalle es que voy a sacrificar algunas horas de hueveo dominguero para ir hasta la estación radial, ubicada a la espalda del penal Castro Castro. 
Prendo el televisor y sintonizo Gol TV. No puedo creer lo que veo, y lo que no puedo creer no es el partido entre Cristal y Unión Comercio, sino su programación. ¿A qué animal se le ocurre programar un partido a las 11 de la mañana con este calor? 

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