martes, marzo 28, 2017

criminales sin leyenda

Sin querer me vi envuelto por segunda vez en las dos temporadas de Narcos, a causa de un comentario de un pata que me hizo en la mañana del último sábado, que la estaba viendo por primera vez, experiencia que lo tuvo pegado a la pantalla de su portátil, inmerso en una obnubilación que lo desconcentró de su trabajo en una conocida empresa de publicidad. Y como lo supuse, puesto que mi pata aún transita por la edad de la asimilación, se le pegó el dejó que el actor Wagner Moura usa para dar vida a Pablo Escobar.
Fue tanto su entusiasmo que no pude ser ajeno al contagio por volverla a ver. Y hacia esa actividad me consagré, pese a que no lo hice de manera lineal, sino buscando escenas y deteniéndome en algunas que considero claves o curiosas, como aquella en que La Tata (insuperable Paulina Gaitán) se enfrenta a la amante de su marido, la periodista Valeria Vélez, o esa otra en la que Don Berma hace pisar tierra a Judy Moncada (Cristina Umaña) para que acepte la oferta de la DEA. En fin, esta suerte de maratón fugaz me regresó a más de un instante de revelación de cuando vi la serie por primera vez, cosa que agradezco al entusiasmo del Wagner Moura de Pardo. 
Pues bien, esta fue la pregunta que me hizo: ¿por qué no se hace una serie tipo Narcos en Perú? Esta pregunta también se la hizo a otros amigos en común y en todas las respuestas hubo acuerdo en que debería hacerse una de estas características, con narcos y sicarios, policías y políticos corruptos, e infaltables mujeres a la caza de un acomodado nivel de vida. En parte, comparto esta idea, pero la misma se diluye ante la realidad. Una serie tipo Narcos podría realizarse, y con muy buenos resultados, bajo los cauces de la total invención, puesto que si hay algo que signa a los narcotraficantes peruanos de los últimos años (hablemos de 30) ha sido su falta de épica, su entrega total a la exposición del derroche a lo bestia, es decir, encausado en el mal gusto. Cosa contraria con el asesino y criminal colombiano, que a la par de sus negocios, llegó a calar emocionalmente en ciertos segmentos populares de su país, claro, bajo el asistencialismo, pero mediante el cual forjó una leyenda, oscura, sin duda. ¿Podemos decir eso de los narcos locales?

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