domingo, abril 09, 2017

ausencia de policial

Luego de un par de días en los que me aboqué a terminar un par de ensayos relativamente extensos, me puse al día con el nuevo programa de televisión Entre Libros, dirigido por Alonso Rabí y José Carlos Yrigoyen. Por cierto, semanas antes de su estreno, escribí un pequeño post al respecto y si en caso no lo leíste, aquí.
De las entrevistas en EL, una llamó mi atención. La vi dos veces para poder estar seguro de lo que diré en el presente post. Me refiero a la entrevista a Fernando Ampuero. De lo que dice nuestro muy buen escritor, una sentencia más o menos así: “el Perú es un carnaval de corrupción.”
De esta sentencia, se desprende una pregunta: ¿por qué no se ha desarrollado la narrativa policial entre nosotros, cuando nuestro contexto inmediato e histórico se ha mostrado por demás generoso para que al menos tengamos una tradición ajustada a las leyes de la narrativa policial?
Una mirada breve a esta situación pero en su intención abarcadora, nos arroja una realidad por demás desperdiciada: la narrativa policial no existe en Perú. Lo que sí ha habido es una que otra incursión en el género, con resultados mucho más que interesantes, digamos que muy logrados. Aunque subrayemos lo que sí ha habido: una enorme confusión al respecto, en la que más de uno considera que es lo mismo narrativa policial y narrativa negra, mutación de la que hemos leído títulos también interesantes (interesante, detesto esta palabra, pero qué se la va a hacer), pero insuficientes para hablar de una tradición. En este sentido, el auge de las narrativas de ciencia ficción y fantástica escrita en Perú, y sin ser la gran cosa en títulos, se ha portado mucho más coherente, y con una mayor producción si la comparamos con su par policial. A ello sumemos que estas en poco tiempo han construido un aparato crítico que a este paso va a legitimarse sin contar en su hoja de ruta con al menos tres obras maestras.
Luego de meditar en el asunto tras dar cuenta de una Coca Cola, la iluminación se presenta en la fuerza de su espanto: los escritores peruanos no conocen las leyes del género policial. Por eso confunden policial con novela negra, cuando son registros totalmente distintos. Aunque debemos tener en cuenta que la narrativa de ayer y hoy se ha beneficiado de la plasticidad del policial. Es por eso que bien podríamos aseverar que el 90 % de las novelas que se publican exhiben este corte, que también ha entregado títulos a considerar (nos referimos a la narrativa extranjera, obviamente). Sin embargo, y centrándonos en el caso peruano, el policial como tal, en la pureza de su registro, ha brillado por su ausencia y uno vaya a saber la razón de esta situación, con mayor razón cuando el contexto peruano puede contribuir a su desarrollo. Se extraña pues la ausencia de un Mario Conde y un Pepe Carvalho, si nos abocamos al vuelo en referentes en español. El problema, se deduce, no es el género, sino el desinterés de los escritores por el mismo, conformándose con incursiones esporádicas. 
En su momento, en este mismo blog, sustenté una teoría que nos podría brindar algunas luces al respecto: el escritor peruano promedio se forma muy tarde como lector, y casi siempre con lecturas catalogadas de canónicas. Este escritor en ciernes no conoce de las lecturas formativas, de aquellas que suceden en la adolescencia con las llamadas novelas de género. Por eso, y en la mayoría de los casos, ven con desdén, y como buenos, a autores como Georges Simenon, Jules Verne, Salgari, Agatha Christie…, cuando por estos autores desdeñados se conducen las leyes formativas de géneros como el policial. Por eso, cuando hablamos de policial en el Perú lo hacemos con títulos signados por su carácter esporádico, no en la línea de una tradición que obedezca a una pureza de registro. 

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Si ves a los clásicos del policial, casi todos escribían por dinero. En este sentido, sin un mercado, sin una demanda, es dificil que se forme una tradición sobre este género tan reglamentado.

12:44 p.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

así es.
por tratarse de un género popular sorprende que en el mundo editorial peruano -su historia- no se haya puesto atención a las posibilidades pecuniarias que el cultivo del policial podía generar.

1:54 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

¿dónde ubicarías a La conciencia del límite último?

11:41 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

siempre la he considerado un híbrido, con claro tributo al policial enigma. pero policial, ni hablar.
sobre el policial se ha construido un discurso que no obedece a una tradición. como ya dije, lástima que este género no se haya desarrollado como debía en nuestro país.

4:29 p.m.  

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