viernes, enero 05, 2018

ahora es

Buscas un café, al que sueles ir, pero al verlo lleno de gente, decides ir a casa, pero a los segundos recuerdas que un amigo te había pasado el dato de un lugar pequeño, quizá desapercibido a razón del comercio automotriz y el tráfico que suele formarse en la intersección de Arriola con Javier Prado.
Por la hora creí que no estaría abierto, pero igual caminé hacia él. Lo que necesitaba en esos momentos era un café que termine despejando mi mente luego de una tarde tan agotadora como gratificante. Como bien dice una querida amiga, “no hay peor gestión que la que no se hace”.
En el trayecto me puse a revisar las noticias de las últimas horas. De entre todas, la que copaba las portadas virtuales era la referente a la salida de Fujimori de la clínica Centenario.
Como señalé días atrás, los ciudadanos ajenos a consignas y colectivos que conforman el llamado antifujimorismo precisan de un líder que unifique todos los discursos en contra del indulto. Para los que hemos asistido a las últimas protestas, nos resultó evidente la falta de un liderazgo. Me sigo haciendo la misma pregunta: ¿esta desazón tendrá un líder idóneo? En otras palabras, no una mujer o un hombre intachables, sino alguien con la suficiente entereza moral capaz de recoger toda esta indignación, que canalizada y siguiendo una logística de protesta, bien puede petardear y mostrar al mundo entero la muerte política de un presidente que creyó haber heho el negocio de su vida. 
Conozco a varios que han venido preparándose toda su vida para una oportunidad como esta. El momento es ahora. Ojalá que en medio tanta cólera y tirrias justificadas, asome la presencia de una voz que sepa escuchar y transmitir lo que aún no expresa en su real dimensión la corriente del antifujimorismo.

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