martes, abril 19, 2016

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Me conecto algo tarde. Algunas sensaciones se presentan en esta tarde de sol luminoso, tibio, que ingresa a mi cuarto tiñéndolo de amarillo. Me gusta esa suerte de tibieza uterina, pues no es un sol que quema, sino que abriga. El sueño es una tentación, porque no he podido dormir bien durante la madrugada, a causa de los ladridos de Onur, pero no importa, no me quejo de los conciertos sinfónicos de los perros del barrio.
Prendo la portátil, la ubicada en la sala. Mientras enciende me sirvo jugo de naranja y café. No hay nadie en la casa, mis padres han salido y han dejado una nota que llegarán tarde. La razón: un tío, ya muy mayor, acaba de fallecer. Este tío era policía, un hombre recto, según lo que me contaba mi padre.
A mis pies, Onur. Mirándolo de arriba, Onur parece un murciélago, el falso pekinés levanta la mirada, porque su instinto le dice que estoy comiendo, cuando lo que en verdad hago es tomar café y jugo de naranja. Lo miro y juego con sus expectativas. Ingreso a las cuentas que debo ingresar.
No deja de sorprenderme la superioridad moral de la gente del FA.
Me preocupa que La rata naranja aventaje a PPK en la encuesta de CPI. Y me preocupa doblemente la estrechez de nuestra maravillosa izquierda peruana y de toda la posería que la conforma, salvo excepciones, porque en ella también hombres y mujeres coherentes, pero estos son los más silenciosos y a la vez los más autocríticos con la realidad de esta izquierda acostumbrada a apoyar a cualquier adefesio que les signifique una oportunidad de llegar al poder.
No pocos ponen el grito en el silencio por el editorial del Comercio, en donde se le pide a Mendoza que despeje las dudas sobre su relación con el chavismo. Eso, Vero, te desmarcas y verás cómo dejan de joderte, sugerencia que también debería ser hecha por su círculo más cercano. Lo de las agendas de su ex íntima amiga Nadine, tienen solución. Pero lo otro, ante un asunto tan delicado sobre los presos políticos venezolanos a los que calificó de golpistas, sí merecen un despeje de dudas. 
Me salgo de la alharaca virtual y me concentro en el cuento inédito de “Jeremy”, quizá lo mejor que ha escrito, aunque no quiero caer en la jugarreta de decir que es superior a los relatos publicados de otros escritores, sean generacionales o no. Siempre he sido de la idea que los textos de ficción deben ser sometidos a escrutinio una vez que salgan publicados, solo así se podría hablar con base, lo demás, como he visto por allí en un post de un pata influyente y dueño de un aparato crítico que más parece un grupete de guaripoleras, es solo purita demagogia.

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