martes, abril 12, 2016

lecturas ediciones / "televisión" / "familias"

Lo he dicho más de una vez: la narrativa chilena atraviesa un buen momento.
Ajá, sé que esta afirmación puede herir susceptibilidades, mas no es el momento de curar los atentados emocionales que sufre el ego. Lo dejamos para otro post.
Pues bien, ese buen momento de la narrativa chilena, que lo podemos rastrear entre los experimentados y llamados nuevos, no se podría entender si es que no destacamos la presencia de una movida editorial, especialmente la independiente, que oxigena la oferta libresca los grandes sellos.
No conozco como quisiera el circuito editorial independiente chileno. Como sucede en todas partes, imagino que hay de todo.
En lo personal, no me hago problemas. Los catálogos me permiten saber quién es quién, de qué está hecha una editorial, a qué aspira, y cómo no, los catálogos me brindan la certeza si es que estamos ante lectores que editan o meros impresores que se hacen llamar editores.
Si algo, por el momento, puedo decir de Lecturas Ediciones, es que destaca por su sencillez y pulcritud, desde el diseño sé adónde se dirige, el perfil de lector que busca. La hechura de sus libros nos presenta el anuncio tácito: libros para lectores, solo eso, lectores, no necesariamente muy trajinados, y, sí, ajenos a inevitables esnobistas y poseros.
He podido leer un par de títulos que ha publicado LE. Desde ya son publicaciones que merecen todas las buenas reseñas que vienen consiguiendo. Ambas, antologías, las que nos abren más de una puerta de acceso a dos de los escritores latinoamericanos lejanos del paquete editorial, sin duda, de los pocos que quedarán en el gran futuro.
Televisión, del chileno Álvaro Bisama.
Familias, del argentino Fabián Casas.
En la antología de Bisama somos partícipes de una selección de artículos y relatos que tienen como centro temático a los programas y series de televisión. Tengamos en cuenta que Bisama es un experto en la materia. Si bien es cierto que sus textos van en relación a la televisión chilena, no nos enfrentamos con un tópico que habría de conocer con antelación resultan, no es necesario, debido a su secreto, que no es tal a fin de cuentas: Bisama nos habla de personas en toda la plenitud de sus miserias y actitudes circenses. Además, los artículos y relatos vienen con el respiro de su muy celebrado estilo literario. Los ecos, la gris sensación de época, la desazón generacional, impregnan en el lector.
Con Casas ocurre algo similar, pero lo suyo es más una miscelánea de ficción, crónica y poesía. Por momentos nos parece una señal de atención para el lector que aún no ubica del todo al argentino, una señal de invitación a conocerlo y leerlo íntegramente en todas sus facetas. No es para menos, todos los textos seleccionados pueden ser catalogados de joyas de escritura, pero de estas joyas, una destaca, una que nos muestra su calidad de estupendo escritor: “Veteranos del pánico”. 
Eso, señores: una editorial chilena que se las trae y dos de sus autores a los que debemos de calificar de cracks.

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