viernes, mayo 06, 2016

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Ayer salió muy bien la presentación de Los niños muertos. Lleno total en la librería. Eso es lo que me gusta, que se reconozca la legitimidad.
Mi idea era regresar a mi casa y meterme al sobre. Por alguna extraña razón, todo el jueves me sentí fatigado, con un cansancio inusual, un entumecimiento general, pero ese malestar desaparece esta mañana y barajo razones que me expliquen este fenómeno metabólico, quizá se deba a la reunión en la casa de Richard, a la que fui después de la presentación. Reunión con chelitas y whisky, y su respectivo pollito a la brasa para recuperar energías.
La diversidad musical marcó la reunión. Por un lado, los más tíos escuchando baladas de antaño en castellano, y por el nuestro, algo de Jazz y rock. Todo okey, pero no voy a negar que más de una balada que escuchaban los tíos retumbaron en mi cabeza, al punto que algunos temas me significaron un regreso a los inicios de los ochenta. No recuerdo el año exacto, ni la edad que tenía, pero sí que mis tíos escuchaban esas baladas una y otra vez, de 5 a 7 pm, de preferencia, y de lunes a viernes.
No me quedé mucho tiempo. Regresé a casa. Mientras estaba en el taxi, revisaba los mails e Inboxs, algunos de los cuales podría de calificar de importantes y que merecían una respuesta inmediata, pero había olvidado encender el cel, que apagué ni bien comenzó la presentación de la novela.
Una vez en casa, me dispuse a leer un toque, y leí un toque. Luego, en cable encuentro una película que vi hace un tiempo, no más de seis meses, pero como empezaba a ser invadido por el sueño la deje allí. Ahora, no puedo recordar su título en estos momentos, y algo me dice que hace un tiempo escribí un párrafo de esta película, ajá, en este blog, es solo hacer memoria mientras dejo que se diluyan solos los ecos de la noche.
Cerca de las 9 de la mañana, llamo a Eloy Jáuregui, porque lo tendré esta noche en El Virrey de Lima. Hacemos las respectivas coordinaciones del caso y todo sobre ruedas, a esperar lo que sería un buen encuentro literario. 
Regreso al sobre. Aún tengo sueño y siento que bailan en mi pecho muchas bailarinas de ballet.

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